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Lo que sí está, lo que no está, lo que no se menciona pero sí se está decidiendo en estas elecciones

Por Carlos Lemoine* (razonpublica.com)

a gran pregunta es si el miedo triunfará sobre la esperanza y si el odio va a movernos más que la solidaridad.

Lo que sí está en juego

¿La gente va a votar por el progreso, el acceso a la educación, la salud y el trabajo digno, o va a votar simplemente por el miedo o por el odio?

La pregunta para los candidatos, el sistema político y los medios es si las campañas fueron o aun serán capaces de generar motivaciones más grandes que el odio y el temor.

Que los candidatos dejen de tener el miedo como su “as bajo la manga” y encuentren propuestas factibles que den en la nuez de los afanes de una ciudadanía que quiere claridad y progreso. Roosevelt, el presidente que sacó a Estados Unidos de la depresión de 1930, decía que lo único a lo que el país debía tenerle miedo era al miedo.

La gente va a votar por el progreso, el acceso a la educación, la salud y el trabajo digno, o va a votar simplemente por el miedo o por el odio?

¿Será el odio el único capaz de convocarnos como ciudadanos? El odio a la guerrilla, el odio de clases, el odio a los corruptos, el odio a los paramilitares, el odio a esta justicia y a aquella, convoca y lo ha hecho siempre. Dijo la poeta polaca Wislawa Szymborska “Qué buena condición y cómo luce de bien en nuestro siglo el odio”.

Pero si queremos pasar la página, debemos dejarnos seducir por otros sentimientos menos eficaces para mover masas como la curiosidad, la solidaridad, la confianza en nosotros y en los otros, la esperanza.

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Está en juego creer en estas motivaciones y renunciar al argumento facilista del odio.

Está en juego el futuro porque los orígenes, la visión y el talante de Duque, Petro, Vargas Lleras, Fajardo y De La Calle son muy distintos:

  • Con el eslogan de “La Colombia Humana”, Petro ofrece la promesa de la reivindicación social mediante un cambio en el modelo económico por el cual ha luchado desde la lejana época del M-19.
  • Heredero del turbayismo de su padre y de su mentor Álvaro Uribe, la visión de país de Duque podría resumirse en lema “el que la hace la paga”. Su eslogan “Colombia tiene futuro” cristaliza la idea tradicional de que el crecimiento económico sólo es posible mediante la inversión extranjera y la creación de empresa.
  • Nieto de un presidente, vicepresidente de Santos y con respaldo de buena parte de la clase política, Vargas Lleras tiene como argumento su experiencia de vicepresidente, ministro y parlamentario, especialmente en los grandes contratos de ingeniería y de construcción de vivienda. Su lema “mejor Vargas Lleras” expresa su visión de sí mismo y de la gente; nos invita a pensar que no hay nadie mejor que él.

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  • Fajardo, un político con talante de profesor, promete la revolución de la educación, la ciencia y la trasparencia bajo el lema de “La fuerza de la esperanza”.
  • Finalmente, De La Calle, constitucionalista y profesor de derecho, promete cumplir los acuerdos de paz. Su lema “Soy De La Calle” cristaliza la idea de que los ciudadanos se apropien de los acuerdos y vean en la paz la oportunidad de hacer un país donde quepamos todos.

Lo que no está en juego

¿Cambiarán las motivaciones para votar?
¿Cambiarán las motivaciones para votar?
Foto: Conexión Capital

1. El progreso de Colombia

Nos gusta hablar de Colombia como un país atascado cuyo destino es la violencia, pero las cifras dicen todo lo contrario.

Como se puede observar en la siguiente Gráfica, durante los últimos cincuenta años Colombia aumentó su esperanza de vida casi dos veces más que Estados Unidos, su ingreso por persona una y media veces más rápidamente que la gran potencia, y su escolaridad promedia cinco veces más

Evolución comparativa de Colombia y Estados Unidos

Por otra parte, Colombia ha tenido grandes avances en la reducción de la violencia: durante los últimos 20 años las muertes violentas se han reducido a una tercera parte.

Por eso los candidatos deberían haber partido de una visión optimista.

2. El autoritarismo

Según las encuestas internacionales, Colombia es un país autoritario, pues el 61 de la población ve este atributo como un hecho positivo. Es una cifra preocupante si se tiene en cuenta por ejemplo, que en Estados Unidos –donde Donald Trump fue elegido presidente– el índice en cuestión es 41 por ciento.

En ese orden de ideas, no resulta sorprendente que todas las campañas, con excepción de la de De La Calle y Clara López, tengan un tinte autoritario y dogmático. Esto podría explicar también el hecho de que el candidato del Partido Liberal ocupe el último puesto en las encuestas.

Si queremos pasar la página, debemos dejarnos seducir por otros sentimientos menos eficaces para mover masas como la curiosidad, la solidaridad, la esperanza.

3. El fanatismo religioso

Para el 30 por ciento de los colombianos la sugerencia de pastores y sacerdotes es importante a la hora de decidir el voto. Y es que el 30 por ciento de la población cree que la Biblia es la palabra de Dios y hay que seguirla literalmente.

El fanatismo religioso es un rasgo muy arraigado en Colombia y seguirá siéndolo por un buen tiempo. En el próximo gobierno veremos aumentar la influencia de las Iglesias en la política.

Lea en RP: Las iglesias cristianas y la política en Colombia

Lo que no se menciona pero se está decidiendo

Candidatos presidenciales 2018.
Candidatos presidenciales 2018.
Foto: Elaboración Propia

1. Si va a haber un tránsito en el poder de los que lidiaron con el conflicto hacia los que no lo lidiaron. Los que han hecho la guerra en general no son los mejores para construir la paz.

2. Si las nuevas generaciones van a pasar la página o no la van a pasar.

3. Si las grietas ideológicas que se hacen visibles entre Antioquia, el viejo Caldas y Bogotá, la Costa Atlántica y Nariño, se pueden cerrar con un discurso de país más incluyente.

4. Si se puede construir una política nacional que incluya las regiones, pero que no esté atada a sus maquinarias.

Nos gusta hablar de Colombia como un país atascado cuyo destino es la violencia, pero las cifras dicen todo lo contrario.

5. Si el clamor de los colombianos por el progreso y por hacer de Colombia un país rico va a ser escuchado por una clase política más inteligente y no atascada en confusos alegatos y acusaciones.

6. Si esa nueva clase política va a poner ese deseo como tarea prioritaria.

7. Si la sociedad civil va a exigirle al Estado de forma contundente educación, salud y seguridad en todo el territorio.

En fin, debería estar en juego la conversación sobre una nueva Colombia, en la que finalmente se enfrenten los problemas de fondo que hemos vivido durante tantos años.

* Director del Centro Nacional de Consultoría.

 

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