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¡Lo que mal comienza…mal termina!

Por ciudadano colombo-venezolano indignado

Imagen reportero24.com

El presidente Santos no cesa en advertir la gran gestión que ha realizado su gobierno pues según él, a su llegada al primer cargo de la nación encontró una situación próxima a la guerra.

Vamos a hacer memoria, cuando ejercía su profesión de periodista Juan Manuel Santos se constituía en uno de los peores críticos del presidente Chávez y en palabras de este último, todas soportadas en registros de medios de comunicación disponibles, anunciaba a grito entero entre otras cosas:

Si Uribe nombra como Ministro de Defensa a Santos se rompe las relaciones con Colombia y este señor nos puede llevar a la guerra refiriéndose a Santos. Es de destacar que las relaciones del Presidente Uribe y Chávez pasaban por su mejor momento y las cifras del intercambio comercial llegaban al máximo histórico.

El Presidente Uribe nombra a Juan Manuel Santos como Ministro en señal de respaldo y lealtad a quien consideraba el mejor para ejercer tan alta responsabilidad y en respuesta de no aceptar intromisión extranjera alguna, acto respaldado por la inmensa mayoría del pueblo colombiano. Luego las Fuerzas Militares y de Policía dan de baja a “Raúl Reyes” y el Comandante Chávez explota y, en medio de su furia ordena el envío de diez batallones a la frontera con Colombia en clara señal de intimidación que no cumplieron los Generales por no contar la logística necesaria ni con la preparación militar adecuada.

El tercer acto de conflicto del régimen venezolano es cuando se rumora que Santos podía ser candidato a la Presidencia, en varias oportunidades advirtió las consecuencias negativas y posibilidades de guerra si llegase a ser candidato y una vez más el Presidente Uribe en señal de respaldo dio su guiño y Santos se constituyo en candidato.
Denuncia ante OEA

¡Si Santos es presidente! (gritó el Comandante Chávez) se rompe todo tipo de relaciones y una vez más advirtió sobre las posibilidades de conflicto bélico.

Días antes de dejar la Presidencia y en una señal generosa de Alvaro Uribe Vélez evitando lo que hubiera sido fatal para la relación Santos – Chávez, el gobierno colombiano toma la decisión y responsabilidad de denunciar ante la OEA por intermedio de su embajador Luis Alfonso Hoyos lo que no se podía seguir tolerando, la presencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano.

Fue tan clara, precisa y contundente la denuncia de Colombia que no hubo sino gritos de respuesta ante las evidencias presentadas.

Por todo lo anterior, sí alguien fue factor por parte de Colombia de discordia con el régimen venezolano fue Juan Manuel Santos como periodista, ministro y como candidato. Igualmente si alguien en medio de esa confrontación fue leal, honesto, correcto, sincero como el mejor y como debe ser, entre hombres con dignidad, fue el Presidente Uribe.

No se puede continuar sin preguntarnos ante los hechos ¿qué es lo que llevo al presidente Santos a transformar la realidad? Vamos al 7 de agosto de 2010:

Discursos inapropiados llenos de retórica, de falta de respeto y enumerando cifras negativas del anterior gobierno del senador Armando Benedetti y del Dr. Juan Manuel Santos en su posesión del 7 de Agosto 2010, ambos funcionarios elegidos por la inmensa mayoría de los colombianos, es decir que fueron designados por los votos de los Uribistas.

Lo peor estaba por venir, el abrazo tres días después con su “nuevo mejor amigo” el comandante de la dictadura venezolana. En este punto se le debe al país una explicación y la verdad de cómo se planeó todo esto a espaldas de la nación, los discursos para hacer quedar mal al presidente Uribe ante la comunidad internacional y de paso desconocer los avances logrados.

¿Cayó en el engaño?

¿Cayó el presidente Santos ante el engaño del régimen venezolano? ¿Chávez con el control de mando sobre la FARC y el ELN ofreció la paz? ¿A cambio de qué? Varias acciones del gobierno colombiano dan señales:

1 – El presidente Santos en el exterior afirmó en su discurso, que no le constaba que la FARC tuviera campamentos en Venezuela desmintiendo al embajador Hoyos, al presidente Uribe y de paso al Estado Colombiano, pues la denuncia con todos los soportes fue realizado a nombre de la nación.

2 – Preso en cárcel colombiana Walid Makled, una de las cabezas del “cartel de los soles”, en alusión a Generales y miembros del alto gobierno venezolano, prueba reina para Estados Unidos, el presidente Santos dio su palabra de entregarlo a las autoridades venezolanas con el compromiso que se le iba a respetar un juicio con todas las garantías procesales. Lo cierto es que desde que llegó a Venezuela fue silenciado y sometido a un calabozo.

3 – El gobierno Colombiano renunció a la presentación ante el congreso, de la renovación del tratado que permitía a aviones militares de Estados Unidos a usar nuestras bases aéreas ayudándonos con su alta tecnología a controlar los vuelos clandestinos de avionetas cargadas de cocaína y de armas para los grupos al margen de la ley. Para completar la tragedia, el país fue testigo de la toma del cerro de Santa Ana en el tambo Cauca donde funcionaba el radar que cubría el sur y occidente del país el cual fue destruido ante la impotencia de unos pocos jóvenes policías. Con estas acciones quedamos desprotegidos pero muy bien con el presidente de Venezuela quién manifestaba su disgusto permanente por las bases militares y la cooperación brindada por Estados Unidos.

4 – En tan pocos días el gobierno Colombiano va dejando en el olvido el ataque salvaje a doscientos metros de la frontera venezolana en la Guajira de las FARC donde asesinaron a catorce de nuestros soldados, igualmente para nada quiere señalar a los autores del atentado contra el Dr. Fernando Londoño, menos el secuestro de los tres ingenieros Chinos en el sur del país y mucho menos el secuestro de los trece niños de la Escuela de Putumayo.

5 –“ Chávez es factor de estabilidad en la región” No es un chiste es en serio, lo dijo el Presidente de Colombia en entrevista a la revista Time justo antes de la Cumbre de las Américas en Cartagena.

6 – Esperamos que el próximo mes de octubre cuando la oposición gane las elecciones en Venezuela y el comandante no reconozca el triunfo, el presidente Santos por orden de Unasur y en solidaridad con su nuevo mejor amigo, no cierre las fronteras para privar a toda una nación de los alimentos que aún se manda desde Colombia, repito en el caso hipotético que podamos triunfar pues dictador que se respete no pierde elección.

7 – Desaparece el DAS organismo dedicado a la inteligencia por décadas. Golpe letal a la seguridad del Estado. Vargas Lleras y Santos promovieron su desaparición y división. Favor grande a la delincuencia, cuántos atentados, masacres y movimientos de delincuentes se pudieron haber evitado? Si al final la causa de cerrar esta institución se traduce a seguimientos a unas personas que deambulan por los pasillos de lo legal colindando con el delito. Ojalá, no estemos lamentando la desaparición del DAS el día que alguna sede institucional de gran representación nacional sufra un atentado grave.

8 – La aprobación del marco legal para la Paz. Un instrumento que al final si le creemos al gobierno no será mecanismo de impunidad y no podrán hacer política ni ejercer cargos públicos los que hayan cometido crímenes de lesa humanidad; luego, en verdad me voy a separar de todos los debates de estos días. Mi posición es que no servirá para nada. Bueno sí, servirá para que guerrilleros inocentes, engañados y sin crímenes de lesa humanidad puedan reincorporarse a la sociedad sin ningún impedimento y eso está muy bien. Pero como ya no le creemos porque de lo que se trata es de crear el escenario de suspensión de penas para los máximos jefes y como tal los responsables directos de cincuenta años de terrorismo y de todo tipo de violación de derechos humanos que el mundo entero ha sido testigo y que ahora quieren encubrir con el mismo cuento de siempre. Lo peor de todo es que las FARC no ha manifestado, ni ha dado la menor muestra de querer la paz, todo lo contrario sus actos son un permanente desafío a las instituciones y a la población civil. Una vez aprobado sí que lo van a aprovechar. Qué sigue después de este ofrecimiento? el diálogo de lo divino y de lo humano, de construir el país que ellos han soñado, el de Fidel y Raúl o, el de Chávez.

Sólo que si escogemos el primero tenemos que estar dispuesto a vivir como cubanos. O vivir como en la hacienda de Chávez, donde solo hace unos días el comandante reconoció que en los trece años se ha gastado en subsidios, para vivienda, salud, alimentación, educación, misiones y milicias, 500.000 millones de dólares y promete que ahora sí se va a notar su obra de gobierno… porque hoy solo muestra una Venezuela destruida, polarizada, con los mayores índices de inseguridad y de crímenes de la zona, con la mayor parte de su aparato productivo en quiebra y un país endeudado. Que despilfarro y que robo a una nación que en este siglo debería ser la más rica y próspera de América Latina.

¿Un nuevo Caguán?

Aparecerá un nuevo Caguán dentro del país o por fuera para otorgar a los jefes una gran temporada de vacaciones de varios años como ya ha sido la costumbre y al final saldrán fortalecidos en todos los aspectos.

El Presidente Santos debe entender que en Colombia ya no existe guerrillas ni guerrilleros con ideales políticos, no les interesa las negociaciones, los modelos económicos, ni la igualdad social, ahora son empresas con productos totalmente definidos: narcotráfico, extorsión, atentados terroristas y secuestros. Se han infiltrado en todas las ramas del poder y se blindan jurídicamente.

Para continuar esa lucha que el país no puede renunciar, elegimos al Presidente Santos y esperamos que cumpla con lo más elemental y sagrado del juramento del primer funcionario público de la nación: hacer respetar la constitución, defender la vida honra y bienes de los ciudadanos utilizando las instituciones del país entre ellas las Fuerzas Armadas del País a quienes jamás se les debió quitar el blindaje de su fuero militar por lo menos mientras que permanezca esta guerra absurda.

Lo que menos esperaba la inmensa mayoría del pueblo colombiano es contar con un Presidente que pasará a la historia por ser el mejor amigo de la dictadura venezolana y de su comandante, quién desafía al mundo al lado de sus otros amigos: Bachard El Asard, de Siria, Mahmud Ahmadineyad de Irán, Kim Jong Un, de Corea del Norte, y los hermanos Fidel y Raúl Castro, de Cuba. Peor aún, que un presidente periodista sea cómplice con su silencio para atentar contra la libre expresión. El régimen chavista encontró para sorpresa de todos a su mejor aliado y Colombia está perdiendo cuatro años de una brillante oportunidad en un camino que indicaba el fin de tanta tragedia junta.

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