Al instante

Lo que callan… los hombres

Por Jorge Luis Macías, Diario La Opinión, Los Angeles, California

Es esta imagen se ve a un padre que hoy cuida a su pequeño; luego de superar una relación tóxica con la madre del niño. / Foto: Jorge Luis Macías

El porcentaje de víctimas de violencia física masculina se ha incrementado en EEUU; latinos narran los estragos de sus experiencias de violencia doméstica

Bernardo Hernández, Federico Pérez y Juan Carlos Arriaga tienen varias cosas en común: son mexicanos que fueron indocumentados antes de casarse con mujeres estadounidenses de origen hispano.

No obstante, sus vidas se convirtieron en un literal martirio cuando descubrieron que sus esposas les eran infieles y sufrieron todo tipo de violencia doméstica, física, verbal, psicológica y emocional; eso, sumado a las amenazas de deportación en caso de luchar para obtener la patria potestad de los hijos que procrearon.

El caso de Juan Carlos es el más grave: su expareja lo amenazó de muerte cuando él decidió salirse de la relación. Ella le puso una navaja en el cuello, cuenta, y en una discusión, lo acuchilló.

“Ella me encajo la navaja en el estómago”, dijo Juan Carlos de su exesposa. La mujer fue encarcelada y él se quedó con la custodia total de sus tres hijos. / Foto: Jorge Luis Macías

En Estados Unidos, más de 5.3 millones de hombres al año sufrieron violencia física a manos de su pareja en comparación con 4.7 millones de mujeres, según un censo a nivel nacional de 2010 hecho por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Departamento de Justicia.

“La primera vez que ella me agredió fue en noviembre del año pasado cuando la confronté por su infidelidad”, dijo Bernardo, quien recibe terapia emocional en un grupo de Peace Over Violence.

Esta es una organización en Pasadena que ayuda a mujeres y hombres a construir relaciones sanas, familias y comunidades libres de violencia sexual, doméstica e interpersonal.

“Ella compartía fotos íntimas con una persona a través de su celular y [yo] la descubrí”, narra.

Once años de matrimonio se fueron por la borda cuando su pareja se convirtió luego en una mujer alcohólica y desatendía a su hijo; a Bernardo lo agredía físicamente.

Este hombre llevó su caso a la corte y entre las pruebas que presentó para obtener la custodia total de su hijo, presentó un dibujo que hizo el pequeño y en donde éste escribió: “Me quiero matar”.

Un abogado que lo representa ha solicitado para él una Visa U, una protección que otorga el gobierno para las personas víctimas de violencia doméstica.

Bernardo muestra a La Opinión el dibujo que hizo su hijo y que llevó como prueba al juez. / Foto: Jorge Luis Macías

Manejo de emociones

Rosalinda Méndez, la psicoterapeuta que trabaja con Bernardo, Federico y otros varones desde hace cuatro años, dijo a La Opinión que dependiendo de cada caso, la terapia que reciben puede ser individual o de grupo.

“Les enseñamos a manejar las emociones”, declaró. “Algunos hombres llegan con enojo y hasta rabia de lo que les sucede; tienden a aislarse, sufren de ansiedad, vergüenza, desesperanza y tienen una autoestima prácticamente nula. Además, tienen dificultad para confiar en los demás”.

Cuando la terapia es individual, la ayuda inicial consiste en cambiar los pensamientos negativos en positivos.

En grupo, ellos se apoyan mutuamente, ventilan sus sentimientos y se desahogan.

“Mi esposa tenía contacto con otras personas por medio de las redes sociales; cuando le reclamé, ahí empezó todo”, narró Federico. “Ella me dio a entender que era su privacidad, que no estaba haciendo nada fuera de lo normal, que era su vida y que ella podía hacer con su vida lo que quisiera”.

Aunque su relación mejoró un poco en 2014, ella amenazó al “bromear” que llamaría a agentes de inmigración para que Federico fuera deportado si no se iba de casa.

Dos años más tarde, él compró boletos de avión para que ella viajara a México con sus dos hijos.

Y una vez allá, cuenta Federico, ella lo amenazó con no regresarlos a Estados Unidos y se involucró con ese “alguien” con quien se comunicaba en las redes sociales.

Federico es un hombre mayor que aguantó la infidelidad de su exesposa; además cuenta que por un tiempo soportó las amenazas de deportación e intimidación por parte del “novio” que ella tenía fuera de su hogar. / Foto: Jorge Luis Macías

Federico contrató a un abogado; inició los trámites de divorcio y obtuvo la custodia compartida de sus hijos.

“Un día, el novio de ella me llamó para decirme que hiciera las cosas como ella decía porque si no, tendría problemas y que tenía influencias y gente trabajando para él en Estados Unidos; que no me habían hecho nada solamente por mis niños”, contó.

“Quise irme a un refugio, pero no encontré ninguno en Los Ángeles; las amenazas del novio y [las relacionadas con el tema]de inmigración me hicieron reaccionar, antes que me causaran más daño”.

Cifras alarmantes

Estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), basadas en más de 18,000 respuestas de encuestas telefónicas en EEUU, indicaron en 2010 que cerca de 5,365,000 hombres habían sido víctimas de violencia física en la pareja en los últimos 12 meses, en comparación con 4,741,000 mujeres.

La definición del estudio indica que, la violencia física incluye bofetadas y empujones.

Amenazas más severas como ser golpeado, quemado, estrangulado, pateado, golpeado con un objeto pesado o con un puño también fueron analizados.

Y casi el 40% de las víctimas de violencia física severa eran hombres.

El CDC repitió la encuesta en 2011, y en los resultados publicados en 2014, encontró números casi idénticos: el porcentaje de víctimas de violencia física masculina se incrementó ligeramente.

En el condado de Los Ángeles, un informe de 2006 sobre la violencia contra mujeres y niñas señala que las agencias policiales registraron 45,684 llamadas relacionadas con la violencia doméstica. En 2014, el total fueron 39,145.

Y aunque el reporte preparado por Saint Mary’s University —en el recuento de indigentes en 2015— no brinda datos sobre la situación de hombres víctimas de violencia doméstica, señala que: uno de cada cinco individuos (20%) fue identificado como una persona sin hogar debido a la violencia doméstica.

Acuchillado por su exmujer

Juan Carlos Arriaga, de 34 años y oriundo de Michoacán (México) agradece a Dios tener vida para contar la pesadilla que vivió con una mujer diagnosticada como bipolar.

“Yo quedé huérfano de madre a los 8 meses y de padre a los 12”, comenta. “No iba a dejar que les sucediera lo mismo a mis hijos”.

Casado legalmente en 2009, Juan Carlos comenzó a tener problemas porque su esposa no se tomaba sus pastillas.

“Me quitaba el celular, me celaba, me empujaba y me gritaba por todo”, narra este hombre. “Pero me cansé y un día le dije adiós y me fue peor”.

Ella le llamó para decirle que los niños lo extrañaban y él retornó a casa. Fue arrinconado y su mujer le colocó una navaja en el cuello. Ambos consiguieron órdenes de restricción. Ella alegó tener miedo.

Sin embargo, su exesposa consiguió la dirección del nuevo domicilio de Juan Carlos; tuvieron una discusión y para “su fortuna”, ese momento un auto chocó contra los departamentos donde vivía en Placentia.

Él pidió que llamara al 911 y salió de la casa pero la mujer ya lo había herido con una navaja en la mano y en el vientre.

“Alguien llamó a los paramédicos”, dijo Juan Carlos. “Me salvé de milagro”. La exesposa fue encarcelada tres meses y el juez del caso le concedió a él la custodia total de sus tres hijos.

Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on FacebookPrint this page