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Libertad de prensa en tiempos de Duque o Petro

Por Cecilia Orozco Tascón, Diario El Espectador, Bogotá

Uribe el jefe político de Iván Duque Foto El Espectador

Habló el oráculo sagrado de la ultraderecha: “Un Gbno de Iván Duque manejará con transparencia las concesiones de televisión”. Esta afirmación es una obviedad (por cuanto se supone que los gobiernos manejan con transparencia todos los asuntos) pero adquiere relevancia por dos razones diferentes a las de su tonto contenido: primero, porque la escribe el senador Uribe Vélez, jefe político de Duque quien, presumo, aspira a ser el primer mandatario de la Nación, no el segundón mandatario de la Nación. Segundo, porque líneas antes y en el mismo mensaje de su cuenta de Twitter, Uribe había inyectado el veneno y la venganza que carga a lo largo de toda su existencia: “Daniel Coronel, político y contratista de Santos tiene pánico y con razón”. Entonces, las palabras sobre la “transparencia de las concesiones de televisión” adquieren peligrosa dimensión.

Daniel Coronell, el reportero enfrentado a la soberbia del poder político uribista
Foto Revista Semana

Coronell, que ha sido vejado y discriminado por el círculo uribista más rastrero, en todos sus derechos civiles, no es ni político ni contratista de Santos, desde luego. A no ser que se le pueda llamar político al periodista de mayor renombre del país y que se considere que el espectro electromagnético y las frecuencias de televisión le pertenecen a Santos y no al Estado colombiano. El odio del jefe de Duque por Coronell es bien conocido, como que dedicó buena parte de los gobiernos que presidió a espiarlo, perseguirlo y amenazarlo porque el periodista investigador descubrió y difundió en Noticias Uno, por lo menos un lustro antes de que esta columnista tuviera vínculos contractuales con el noticiero, la gran trampa que se fraguó para aprobar la figura de la reelección presidencial conocida como “yidispolítica”; la operación de espionaje y montajes del DAS; el desvío, para ricos hacendados, de los dineros de los campesinos en Agro Ingreso Seguro, que involucró al antecesor de Duque en la línea de sucesión del uribismo, Andrés Felipe Arias, hoy preso en Estados Unidos y en espera de extradición, entre otros grandes escándalos de sus funcionarios cercanos.

Por eso y por la independencia editorial que ha mantenido contra viento y marea, Uribe odia también a Noticias Uno haciéndose el que ignora que Coronell no tiene ninguna responsabilidad en el contenido de este medio desde cuando le ofrecieron, por sus cualidades profesionales, la presidencia de noticias de Univisión en Estados Unidos, insinuando que el destino de Noticias Uno es su clausura. Hizo bien el candidato de la coalición derechista en salirle al paso a tamaña advertencia. Debo reconocer que contestó de inmediato la petición de entrevista que le formulara una reportera del noticiero. Sus respuestas fueron claras: “le quiero decir a usted y a todos los colombianos que en un gobierno de Iván Duque se defenderá la libertad de prensa. He sido, soy y seré defensor de ese principio. Quienes hoy tienen concesiones (de t.v.) y las están administrando bien, no tienen por qué tener ninguna preocupación”. Aunque el inciso (y las están administrando bien) deja una puerta abierta a interpretaciones interesadas, Duque sentó una posición que se le recordará si llega a la Casa de Nariño.

Otro tanto y con referencia al trino de Uribe, hizo el candidato de la coalición de izquierda, Gustavo Petro. Cogiendo al vuelo la oportunidad que le brindó el senador expresidente, se comprometió en plaza pública: “si la Colombia Humana es gobierno, no se cerrará ni un solo canal ni medio de comunicación, nos quieran o no nos quieran”. En entrevista con la W, hace unas semanas, Petro dijo, sin embargo, algo inquietante: no se cerrará ningún medio…. Se crearán muchos ¿Creación de prensa oficialista? Por ahora, se trata de promesas electorales. Tendremos que ver si se llevan a la práctica. O si elegimos a demócratas a toda prueba (*).

Entre paréntesis.- Resulta asombroso que el debate sobre una presunta modernización del Externado, disfrazado con ese atractivo traje pero cuyo verdadero objetivo es el de tumbar a las directivas de la universidad por una revancha personal, haya empezado por un disgusto del exfiscal Eduardo Montealegre con su antiguo amigo, el rector Juan Carlos Henao, al que graduó, por cuenta de una trivialidad, de peor enemigo. Resulta también asombroso que la discusión sobre temas internos de ese apreciado centro educativo, la lidere el propio Montealegre que ya no hace parte de ese claustro y que quienes lo acompañen en esa campaña sean, casi todos, exfuncionarios de su Fiscalía que ni estudiaron, ni se graduaron ni tienen nada que ver con la institución que ahora pretenden manipular. Después del importante cargo que desempeñó, el doctor Montealegre debería dedicar sus conocimientos a lides más generosas.

* Esta columnista dirige Noticias Uno.

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