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Las trizas de las FARC

Por Carlos Alberto Ospina M.

Imagen resumenlatinoamericano.org

 

El orden de cualquier agrupación nace a partir de armonizar diferentes perspectivas, objetivos en común, posiciones disímiles y hasta desencuentros. El sentido de pertenencia se logra mediante la participación abierta y espontánea de cada uno de los integrantes en favor de la visión general. Las posiciones despóticas y verticales alejan a las personas, a la vez que diluyen la integración. La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, hierve de ira debido a la nula participación democrática de las bases del antiguo ejército y del movimiento bolivariano que hoy hacen parte del recién creado partido. Las dos facciones de carácter popular señalan a la antigua cúpula de las Farc de ignorar “al pueblo hecho partido, a sus demandas, necesidades y a su proyecto de nueva sociedad”. Estas líneas son extraídas de la carta publicada por la Agencia de Noticias Anncol y dirigida al Consejo Nacional de la Farc. La comunicación fue escrita por Erika, Oscar, Jennifer, Leo, Fredy, Jeison, Paula y Javier, quienes se retiraron del novel movimiento político.

 

A las arriesgadas y verídicas denuncias de las mujeres de la Fundación Rosa Blanca en relación con los ultrajes, abusos y violaciones por parte de distintos comandantes, en este momento se agrega otro episodio que, fractura, aún más las pretensiones marxista-leninistas de la Farc. “No es lo mismo el pueblo subordinado que el pueblo decidiendo, y a su vez pierde también su esencia transformadora y revolucionaria”. Es una de las críticas de los ex miembros de la organización que ponen en duda los vínculos del partido con la clase trabajadora y la capacidad de coordinar a las masas, teniendo en cuenta varias situaciones que, según ellos, presentan un tinte antidemocrático “en la construcción de la marcha patriótica y del partido”. Los amnistiados denuncian la falta de coherencia de los planteamientos defendidos durante los diálogos de La Habana y las posteriores decisiones autónomas del secretario sin contar con la autorización de la base, razón de ser de aquella dirección colectiva: “La violación de este principio permitió que se diera un manejo engañoso al espinoso tema de las armas, en cuanto se aseguró a la militancia y al país a lo largo de los diálogos con el gobierno, que las FARC jamás entregarían las armas, por el contrario, lo que habría es una dejación de las armas respetando el criterio que establecía el camarada Manuel Marulanda en cuanto a que ‘Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir’ (6 de septiembre de 1998)”.

 

Erika, Oscar, Jennifer, Leo, Fredy, Jeison, Paula y Javier consideran que la entrega de las armas se llevó a cabo sin la implementación a cabalidad del acuerdo de paz con el gobierno de Santos, dejando por fuera a los prisioneros de guerra y a los presos políticos. De forma discordante y caricaturesca acusan al Estado Colombiano de ‘secuestrador’, en cambio pasan de largo por las horrendas imágenes de las cercas, las torturas, los abusos sexuales y los secuestros, los cuales califican de “retenciones” y actos de beligerancia. Por eso, no es de extrañar el despelote al interior de la Farc.

 

Sin pelos en la lengua, pero con muchas espinas de resentimiento, la nueva disidencia rechaza la concentración de la militancia en las antiguas zonas de ubicación, la entrega de las armas y el dinero, diría la menuda, de la organización guerrillera y también, objetan, la no realización de la asamblea constituyente. El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, declaró que a un solo comandante se le decomisaron bienes y dinero por un monto superior a un billón 380 mil millones de pesos. No obstante, los divergentes señalan a la cúpula de la Farc y sus cuerpos de dirección de “grupo de privilegiados con el derecho a pensar y a decidir por el resto del movimiento; de allí la frase que ronda al partido desde hace un tiempo: las decisiones se toman desde arriba”. De acuerdo con los firmantes del mencionado documento, el partido Fuerza Revolucionaria del Común no tiene interés en promover la dirección colectiva ni el carácter marxista-leninista que los mueve. El secretariado está desconectado de las bases, no ejerce la crítica ni la autocrítica, al decir de los claudicantes, tampoco combate “los vicios que venían minando la ética revolucionaria de la organización”.

 

La Farc que, tanto fustiga la burguesía y los partidos tradicionales, cae en los mismos vicios burocráticos, el clientelismo y las alianzas tácticas: “…estas fracciones corresponden en gran medida a la anterior subdivisión por bloques, emergiendo ante la base vergonzosas pugnas internas por cargos, direcciones, pero sobre todo por el control del partido”. En la misiva los exguerrilleros denuncian las ambigüedades políticas y la intención del nuevo partido de respaldar la candidatura del ex jefe negociador del gobierno: “…aunque no se determinó cual sería la postura del partido en la contienda electoral por la presidencia, persistía en el ambiente la intención de apoyar a Humberto de la Calle, cuestión que por lo menos para nosotros no dejaba de ser controversial”, refiriéndose a los postulados del pasado congreso de las Farc.

 

Con resentimiento y amargura, Seusis Pausivas Hernández, alias Jesús Santrich, se refirió a la desafortunada y grotesca expresión del ex ministro, Fernando Londoño Hoyos, en relación con “hacer trizas el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Farc”. Ahora, el tiro le salió por la culata. Los subversivos en proceso de retiro forzoso, utilizan similar composición gramatical: “Desafortunadamente los hechos recientes hicieron trizas las esperanzas que podríamos abrigar, pues después de la celebración del congreso constitutivo se toman una serie de determinaciones que desconocen la voluntad de las mayorías, rompen con la democracia interna y eliminan de la práctica el centralismo democrático en el partido… en lugar de ello se impone una dirección elegida por la dirección nacional, perpetuando prácticas clientelares en las que ‘los recomendados’, “los apadrinados” de algún antiguo comandante asuman cargos de responsabilidad”.

 

De la extensa exposición de motivos publicada por la agencia oficial de las Farc y enviada a la militancia en general, se infieren las agudas contradicciones y divisiones internas que condujeron a las actuales disidencias, las deserciones y la delación, en razón a que “Las mujeres y hombres que hemos elaborado esta carta nos vamos porque encontramos que tenemos profundas diferencias con la dirección y sus apadrinados… Recordamos la carta que envió Timoleón invitando a quienes no creen en este proyecto a que se fueran y pues como efectivamente no creemos en que se tenga éxito por las razones aquí expuestas, aceptamos la invitación y nos retiramos”. Firman Erika, Oscar, Jennifer, Leo, Fredy, Jeison, Paula y Javier. ¿Escrito de conclusión o examen crítico?

 

Enfoque crítico – pie de página. Santos no es tan inocente, aunque haga parte de “una sociedad traumatizada y enferma mental”. Por esto, señor Presidente, le recuerdo que “cada uno es hijo de sus obras”.

 

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