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Las lágrimas del Pontífice

Por Guillermo Romero Salamanca

EL MUNDO SIENTE LAS LÁGRIMAS DEL PAPA

El Papa Francisco dice que es duro para llorar, que en varias oportunidades ha contenido sus lágrimas, pero que a muchas veces le resulta imposible dejarlas caer por las mejillas.

Las imágenes de su llanto han llegado a través de diferentes medios. Son las muestras del sufrimiento de un líder que se estremece ante tantas historias, injusticias, presiones, calumnias, azotes de lengua y soberbia de personas que son felices criticando.

EL TESTIMONIO DE UN SACERDOTE

El 23 de septiembre del 2014, el Papa Francisco escuchó el estoico testimonio de Ernest Simoni, un sacerdote de 84 años que fuera condenado a muerte en Albania y que pasara 27 años en campos de concentración, donde, además, debía hacer trabajos forzados.

“Tú serás ahorcado como enemigo porque dijiste al pueblo que todos moriremos por Cristo si es necesario, me dijo un jefe. Me apretaron los fierros tan fuerte en las muñecas que los latidos de mi corazón se detuvieron y casi muero. Querían que hablara en contra de la Iglesia y yo no acepté. Por las torturas caí, casi muerto”, le relató el anciano sacerdote sobre su experiencia en Tirana, capital de Albania.

El Papa abrazó al sacerdote y no pudo aguantar sus lágrimas.

UNA VISITA A LESBOS

El 16 de abril del 2016 visitó la isla de Lesbos en Grecia. El lugar está repleto de refugiados. Después de conversar con aquellas personas, de atenderles en algunas necesidades, el Papa llamó a esta jornada como “un viaje triste”.

“Después de lo que he visto, de lo que ustedes han visto, en ese campo de refugiados, daban ganas de llorar”, dijo a los medios de comunicación.

“Traje unos dibujos para mostrárselos. ¿Qué quieren estos niños? Paz. Es cierto que en el campo no tienen cursos de educación, pero ¿qué han visto estos niños? Este es un dibujo en el que se ve a un niño que se ahoga. Esto lo tiene en el corazón; hoy, de verdad, daban ganas de llorar, también a nosotros nos hará bien una lágrima”, comentó a los periodistas.

EL NIÑO QUE LE IMPRESIONÓ

Sucedió el 26 de julio del 2013, tres meses después de ser elegido como Pontífice. Estaba en el papamóvil en Río de Janeiro. Las imágenes rodaron por el mundo. Lo vieron llorando de emoción al recibir un abrazo de un niño que saltó a la calle y burló la seguridad para acercarse y el Papa pidiera que lo subieran al carro.

SIN PALABRAS

El domingo 23 de octubre del 2016 los asesinatos a sangre fría en los alrededores de Mosul de varios cristianos impactaron al mundo y más al Papa Francisco.

Las fotos mostraban a varios jóvenes crucificados, golpeados y muertos por miembros del llamado Estado Islámico.

“En estas horas dramáticas me siento cercano a todo el pueblo de Irak, en especial al de la ciudad de Mosul. Nuestras almas están conmocionadas por los odiosos actos de violencia cometidos desde hace largo tiempo contra los ciudadanos inocentes, musulmanes, cristianos  y miembros de otras religiones y etnias”, dijo.

“Estoy particularmente dolorido al escuchar las informaciones sobre estos asesinatos a sangre fría contra tantos hijos de esta tierra amada, entre los cuales muchos son niños. Esta crueldad nos hace llorar y nos deja sin palabras”, agregó.

LA MUERTE RONDA A SU FAMILIA

El 9 de agosto del 2014 fallecieron tres familiares del Papa Francisco en un accidente de tránsito en Córdoba, Argentina. En el automóvil que chocara contra un camión falleció la esposa de su sobrino Emanuel y un hijo de la pareja.

El Sumo Pontífice pidió orar por sus familiares y al mismo tiempo se refugió en su cuarto para llorar.

El Papa Francisco sufre mucho con las situaciones de guerra en el mundo, por eso viene a Colombia para hablar de reconciliación y de paz, reza mucho por los sucesos en Venezuela, se estremece por las noticias de Siria y, como fórmula para su alivio espiritual, siempre dice: “recen por mí”.

 

 

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