Al instante

Las cosas por su nombre…

Eutanasia infantil Imagen The Clinic Online, Bélgica

Carta de un presbitero a Revista Corrientes.

Hace pocos días, la Conferencia Episcopal emitió un comunicado, que en el fondo es un grito de angustia y perplejidad ante el proceder macabro y criminal de la Corte constitucional, y un llamado a que levantemos la voz en defensa de la vida y de la ley de Dios. Este grito está provocado por la sentencia T-544 de 2017, con que dicha corte urge al Congreso para que reglamente la práctica de la eutanasia de niños y adolescentes, y por el consiguiente proyecto de ley que en ese sentido ha presentado al órgano legislativo el ministerio de salud. Nos recuerdan los señores Obispos que sólo Dios es dueño de la vida; que cada vez más, y es ésta la tarea de la medicina, es posible aliviar el dolor; que no es lícito matar al paciente por matar su sufrimiento; que las instituciones de salud que se profesan católicas, tienen perfecto derecho a oponer la objeción de conciencia si quiere obligárseles matar a un ser humano; que es un sofisma aranero el llamar derecho a una muerte digna la eliminación deliberada de un ser humano, más aún cuando se trata de un ser vulnerable e inerme como es el niño. No me sentiría tranquilo si no atendiera este llamado de la Iglesia; siento que es nuestro deber hacer eco a la voz de nuestros Pastores.

Avanza, incontenible y ciega, la “cultura de la muerte”, llevándose por delante la ley de Dios y los fundamentos éticos de nuestra sociedad; la corte constitucional y el ministerio de “salud y protección social”, irresponsable e ilegítimamente, se arrogan una autoridad que no tienen para imponer el asesinato de los más débiles por medio del aborto y, ahora, de la eutanasia. Y todo lo envuelven con el hipócrita ardid de no llamar las cosas por su nombre; hay eufemismos que, si no estuvieran paliando crímenes abominables, resultarían simplemente ridículos. El editorialista de El Espectador, el día 4 de este mes, emplea cinco veces en pocos renglones la expresión de “muerte digna” refiriéndose a la eutanasia de los niños, que presenta artera y falsamente, como un derecho; y se queja, en relación con el comunicado de la CEC, de que nuestros Obispos “en síntesis dicen que es un asesinato”. Pues sí, sí, señor, lo dicen, porque lo es. La inefable señora Florence Thomas, que continúa con su pretensión de dictarnos cátedra de humanismo y ética a los colombianos, en días pasados se despachó así en su columna de El Tiempo: “Y no estoy hablando de aborto, sino de interrupción voluntaria del embarazo”… (¡Sic!) Sencillamente risible si, repito, no fuese tan trágico y criminal. El señor presidente de la república expresa ante las cámaras, poniendo cara de angustia, que vive un drama en el alma pensando en el número de vidas que se pondrían en riesgo si él interrumpiera la nefasta negociación con los criminales del ELN. Yo me pregunto, y le pregunto: ¿lo trasnochan, igualmente, las vidas inocentes que, por miles, serán segadas por la aplicación de las leyes abortistas y eutanásicas que su gobierno prohíja?

Otra vez lo digo: bueno sería conocer, sin rodeos ni vacilaciones, cuál es la posición de quienes en este momento se presentan como candidatos para el Parlamento o para la Presidencia de la República, en relación con el aborto, la eutanasia, el pretendido matrimonio homosexual, la naturaleza y constitución de la familia; porque por quienes admitan aberraciones en relación con estos temas, en conciencia, no podemos votar.

Mario García Isaza

c.c. 41079 – Ibagué

Acerca de Revista Corrientes (1974 artículos)
Revista Corrientes es un propósito periodístico respetando los puntos de vista y la libertad de opinión de quienes aporten sus colaboraciones, análisis,artículos y columnas para su publicación. También se publican todos los comentarios respetuosos por desacuerdos con los contenidos de las colaboraciones publicadas.
Contacto: Sitio web

1 comentario en Las cosas por su nombre…

  1. Orlando Lopez // 03/09/2018 en 5:01 pm //

    Acaso la muerte de centenares de miles de campesinos colombianos ha preocupado a la ¨benemérita¨ iglesia que permitió que monseñor Builes aconsejara acabar con los liberales porque estos no tenían derecho a vivir ni a entrar al cielo. Esa misma que calla cobardemente ante la pedofilia de muchos de sus miembros que calman así el voto de castidad. La que vive aliada con los poderosos haciéndose la de la vista gorda ante la miseria que le ocasionan ellos a los débiles. La que ignora rotundamente el los votos de pobreza y viste y calza con elegancia. La que se aleja de las enseñanzas de Jesucristo. La que suele yantar como lo hacía el simpatico epulón a quien Lázaro le importaba un pepino. La que margina a los sacerdotes que se alejan de sus actitudes de aristócratas.la que declara públicamente que los niños y niñas abusados se lo buscaron por incitar a los reverendos. La que pone clavos encima de la catedral para que las palomas, símbolos de la Paz mueran ensartadas. Que asco de organización mundial, una de las más poderosas del mundo con sus arcas a reventar…

Los comentarios están cerrados.

Ir a la barra de herramientas