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La situación de Electricaribe: de castaño a oscuras

Por Amylkar D. Acosta M.* (razonpublica.com)

Gobernador de Bolívar anuncia problemática y crisis de Electricaribe.

La privatización completa del servicio hizo estallar un problema que no existe en el resto del país. Pero una intervención enérgica del gobierno y el compromiso de la empresa pueden salvar a la Costa de quedar a oscuras.

La historia

Cada día que pasa la situación de Electricaribe (y con ella la de entre 2 y 5 millones de usuarios) es peor. Hoy es evidente que la empresa no cumple los mínimos que establece la Ley de servicios públicos: que estos se presten con eficiencia y, sobre todo, con calidad.

La Ley de servicios públicos (Ley 142 de 1994) y la Ley eléctrica (Ley 143 de 1994) abrieron la puerta para que particulares pudieran asumir la prestación de los servicios públicos, particularmente el de energía, que antes le estaba reservado al Estado. Estas leyes allanaron el camino para los procesos de privatización del sector, al socaire de los vientos del Consenso de Washington que soplaban en ese momento en toda Latinoamérica.

En las postrimerías de los años noventa, exactamente en 1998, el turno fue para la región Caribe colombiana, en donde el servicio de energía se prestaba a través de las electrificadoras departamentales, dependientes de la Corporación Eléctrica de la Costa (Corelca). Argumentando deficiencias en la prestación del servicio, la politización y clientelización del manejo de dichas empresas, convertidas en no pocos casos en nidos de corrupción, se optó por la “capitalización” de dos empresas operadoras en la región Caribe (Electrocosta y Electricaribe), que posteriormente se fusionaron, y la Superintendencia de Servicios Públicos procedió a liquidar las empresas subsidiarias de Corelca.

En el Caribe quedamos en manos de un operador privado que ha resultado un fiasco total.
A diferencia de Medellín y Bogotá, donde se mantuvo la prestación del servicio de energía con excelencia por partes de empresas públicas, en el Caribe quedamos en manos de un operador privado que ha resultado un fiasco total. Yo mismo, cuando fui senador, advertí que con el paso que se estaba dando asumíamos el riesgo de salir de las llamas para caer en las brasas. Y en las brasas estamos.

Después de pasar por manos de empresarios venezolanos vinieron los españoles, quienes se hicieron a Electricaribe a través de Unión Fenosa, empresa que a partir de 2009 se fusionó con Gas Natural. Desde entonces el servicio, lejos de mejorar en eficiencia, calidad y continuidad, ha venido de mal en peor, hasta llegar a la crítica situación de hoy.

Advertencias que no fueron oídas
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Intervención del Presidente Juan Manuel Santos en intervención por problemática de Electricaribe.
Foto: Presidencia de la República

No hay que darle muchas vueltas al asunto para saber cuál es la causa última de este deterioro en la prestación del servicio. Como lo determinó el estudio que tuve la oportunidad de contratar como ministro de Minas y Energía, la situación se debe al rezago histórico de las inversiones que han debido hacerse en su momento y no se hicieron, amén de las fallas y las deficiencias en el mantenimiento y la operación del sistema por parte de Electricaribe.

Como es apenas obvio, para mejorar la eficiencia, calidad y continuidad en la prestación del servicio se requiere, primero que todo, corregir ese rezago. Esto fue lo que recomendó dicho estudio y así lo entendimos desde el Ministerio al diseñar el Plan5Caribe, que compendia los proyectos básicos para garantizarlo. Este Plan tiene dos componentes:

Uno que corre por cuenta de la Unidad de Planeación Minero – Energética (UPME), quien tiene la responsabilidad de sacar a la luz pública las convocatorias y adjudica la ejecución de aquellos proyectos que tienen que ver con el Sistema de Transmisión Nacional (STN) y regional (STR), así como las subestaciones, transformadores y compensadores, todo ello por valor de 4 billones de pesos.
El otro componente le corresponde a Electricaribe, que demanda inversiones del orden de 1,1 billones, y tiene que ver con la ejecución de los proyectos de reposición, reparación, renovación y refuerzo de las líneas de Sistema de Transmisión Local (STL) y las de distribución.
Hasta ahora, la marcha del primer componente es satisfactoria, pero no así la del segundo, debido al incumplimiento por parte de Electricaribe, que aduce que no cuenta con la caja que le permita cumplir con dicho cometido. Esta situación impide que el usuario sienta una mejoría en la prestación del servicio, porque al fin y al cabo él se conecta a la línea de distribución y allí hay un corto circuito, por culpa de Electricaribe.

El problema de hoy

Pero ahora la situación ha pasado de castaño a oscuro, porque los problemas de caja de Electricaribe son más acuciantes, el acceso al crédito también se le hace muy difícil y ya no solo carece de los recursos para invertir su parte del Plan5Caribe, sino que no dispone de los fondos para pagar la energía en bolsa, ya que sus dificultades financieras le ha impedido renovar los contratos de compra de energía con los generadores.

Las normas existentes establecen claramente que cuando un agente compra energía en bolsa debe aportar respaldos de crédito por el valor de la energía que va a comprar en ese mes, más los del mes subsiguiente. Si no se dan las garantías bancarias dentro de los términos fijados en la regulación (XM) que administra la operación del mercado mayorista de la energía, se activa la limitación de suministro, que es como se denomina eufemisticamente el racionamiento programado al que se someterá a los 2,5 millones de usuarios a los cuales les presta el servicio Electricaribe. Inicialmente, se hace un corte masivo es de 3 horas diarias, que se puede ampliar 4 horas diarias.

Y esto, justamente, es lo que ha venido pasando. Desde el pasado mes de octubre Electricaribe ha venido limitando el suministro por el impago a XM. El corte más reciente correspondió al incumplimiento en que incurrió el 18 y 20 de octubre, al no presentar garantías por 23.128 y 4.494 millones de pesos correspondientes a las proyecciones en bolsa de compras del 29 de octubre al 4 de noviembre.

La limitación de suministro empezaba el 9 de noviembre y solo en la víspera su matriz, Gas Natural – Fenosa, le lanzó el salvavidas al cubrirle, a última hora, dichas garantías. Así nos salvamos de irnos a un racionamiento programado, es decir, pasamos temporalmente de la alerta roja a la alerta naranja.

Pero la empresa ya tiene a cuestas otro incumplimiento, correspondiente al 25 de octubre, esta vez por 40.651 millones de pesos por compras en bolsa del 5 al 11 de noviembre, razón por la cual se reanudó el proceso de limitación de suministro. De modo que si la empresa no llega a cubrir las garantías correspondientes estaremos una vez más abocados a un apagón en el Caribe colombiano. ¡No hay derecho!.

Hay que intervenir

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Plan 5 Caribe, plan de mejora y apoyo al caribe.
Foto: Ministerio de Minas y Energía

En vista de esta situación tan crítica el presidente Santos resolvió exhortar a Gas Natural – Fenosa para que, de una vez por todas, le diga al país si ellos van a dejar a la deriva a Electricaribe o si la van a rescatar inyectándole recursos frescos a través de una capitalización.

Y de paso la empresa debería sacarnos de la incertidumbre en la que ha sumido a sus usuarios poniéndose al día con el pago y cubrimiento de las garantías de la energía que compra a los generadores. Electricarbie le viene incumpliendo al mercado, exponiéndolo a un riesgo sistémico, y les está incumpliendo a sus usuarios, que son quienes pagan los platos rotos.

La situación se debe al rezago histórico de las inversiones.
Lo urgente es espantar el fantasma del racionamiento, asegurando el cubrimiento de las garantías oportunamente. Pero lo importante es cumplir con las inversiones que le corresponden en el Plan5Caribe para atacar la causa estructural de la mediocre calidad de la prestación del servicio de energía. Y ambos frentes deben ser atendidos de manera simultánea.

Ojalá que para esto sirva la reunión programada entre el alto gobierno, encabezado por el presidente Santos, el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y el ministro de Minas y Energía Germán Arce, con el CEO de Gas Natural – Fenosa, Isidre Fainé, la country manager de Gas Natural–Fenosa Colombia, María Eugenia Coronado, y el gerente de Electricaribe, José María Sanleandro.

Tienen que quitarnos de encima esta espada de Damocles que pende sobre las cabezas de más de 10 millones de habitantes de la región Caribe, quienes ha visto con impotencia cómo Electricaribe se ha convertido en un continuo dolor de cabeza.

Los gobernadores le han dicho al gobierno nacional que la solución de este problema pasa por el cambio de operador de red. Por ello desde la Federación Nacional de Departamentos presentamos una propuesta que esperamos sea considerada seriamente, en caso de que no se llegue a un acuerdo con Gas Natural–Fenosa. El gobierno nacional está quemando sus últimos cartuchos y, si no tiene éxito, pronto nos quedaremos a oscuras.

* Director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos

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