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¡La sinuosa ruta a Cooperstown!

Por Antonio Andraus Burgos, New York

Foto deportes.univisión.com

Peloteros no elegidos para el Salón de la Fama pero jamás olvidados por el béisbol de las Grandes Ligas: Luis Tiant, Dennis Martínez, Dave Concepción y Tony Oliva, entre muchos más. Y otros que no tienen caso.

 

Las preguntas sobre las formas en que un pelotero puede llegar al Salón de la Fama del béisbol de las Grandes Ligas, hacen parte del menú casi que simultáneamente con la elección de cada año y en los días en que se efectúa la exaltación en Cooperstown.

Eso está ocurriendo este año, y de manera especial, casi que con suma incredulidad, cuando se trata de jugadores latinos que, por esas razones que nunca se pueden detectar, no han ingresado al recinto de los inmortales, tras acciones de valía en la Gran Carpa, sin que a nosotros se nos ocurra algo diferente a pensar, más con la razón que con el corazón, que si no se han dado las cosas a favor de esos legendarios personajes, es más bien por la diversidad en la forma en que se hace, en enero de cada año, la votación entre los especializados del béisbol.

Todo el mundo reclama por nombres que son sonoros ahora y siempre, que han recibido la admiración, el aplauso y el respeto de los aficionados que los siguieron, año tras año, con el uniforme que eligieron para conseguir un cupo en la nómina titular de su novena, nada fácil ni ahora ni nunca, porque muchas veces es posible llegar, pero cuán difícil es mantenerse en la línea de las Mayores.

Luis Tiant, el lanzador cubano derecho; Dennis Martínez, el serpentinero derecho nicaragüense; Tony Oliva, el formidable bateador cubano, y el torpedero venezolano Dave Concepción, hacen parte de ese ramillete de peloteros que cada vez que hay una elección para el Salón de la Fama, saltan a la vista como sobresalientes en una época en donde entregaron todas sus energías, su capacidad de juego y su talento, para estar entre los mejores, recorriendo buena parte con sus guarismos y actuaciones la sinuosa ruta hacia Cooperstown, pero que se han quedado a las puertas del ingreso al recinto.

Esos cuatro jugadores, escogidos al azar por nosotros, porque detrás de ellos hay otra serie de nombres que también tienen méritos, que podrían ser más de una docena, han estado de boca en boca por muchos años, ante su ausencia en la ciudad de los sempiternos del béisbol.

 

Otros sin opciones

Otra cosa sería, con el transcurrir de los años, que se reclamara por la presencia de jugadores de mucha calidad, pero cuyos nombres están coloreados por el oscuro ámbito en que desarrollaron sus actividades, en la época de los esteroides y las hormonas de crecimiento, como lo son los dominicanos Sammy Sosa, Manny Ramirez y el vigente Alex Rodríguez, o del cubano Rafael Palmeiro, todos ellos, confirmadamente en la nómina indeseable de haber manchado su historial y sus nombres, con el uso de sustancias prohibidas en el béisbol.

Pero eso es otro cantar, porque así como unos han pasado la página con malos recuerdos para el béisbol y para la afición de las Grandes Ligas, hay otros que brillan con luz propia y que más temprano que tarde, le serán reconocidos los méritos y las calidades de excelentes jugadores y de atletas probos en toda la extensión de la palabra.

El panameño y líder de todos los tiempos en juegos salvados en la Gran Carpa, Mariano Rivera, quien seguramente será seleccionado apenas su nombre sea incluido en la tarjeta de votación, dentro de cuatro años, es uno de ellos. Ejemplo de pundonor, de consagración, de respeto al juego y a sus compañeros.

Empero, otros como el dominicano Vladimir Guerrero, quien debe aparecer próximamente en el listado, y los puertorriqueños Édgar Martínez, este último salvado de ser eliminado al compilar 27 papeletas en la votación de este año; y los receptores Iván Rodríguez y Jorge Posada, cuyas actuaciones pueden darles el cupo necesario para aparecer en esa nómina de lujo; así como los actuales jugadores, el venezolano Miguel Cabrera y el dominicano Albert Pujols, no hay que dejarlos en el cuarto de San Alejo.

 

El hombre de Marianao

Luis Tiant (Foto diariomas.hn)

Luis Tiant
(Foto diariomas.hn)

Con 229 victorias y 192 derrotas y con 3.30 carreras limpias por juego, Luis Tiant, el cubano de la sonrisa de siempre, quien catapultó su nombre a base de coraje y de una profunda calidad de juego, no está en la casa de los inmortales del béisbol de las Grandes Ligas.

Jugando en la Gran Carpa desde 1964 hasta 1982, con el uniforme de seis diferentes novenas, Tiant desafío con sus lanzamientos a bateadores de una era en que la estaca de madera se hacía respetar en todos los diamantes.

Tiant, nacido en Marianao, Cuba, en cuatro temporadas de las Mayores obtuvo 20 o más triunfos con sus equipos; se llevó por la vía de los buenos lanzamientos a 2.416 bateadores y apenas le permitió ir caminando hasta la primera base a 1.104 rivales.

Pero quien puede olvidar su estreno en la Gran Carpa, aquél 19 de julio de 1964, con el ‘’bombacho’’ de los Indios de Cleveland, frente a los temibles Yanquis de Nueva York, que contaban con todas las luminarias de esa temporada, Mickey Mantle, Joe Pipetone, Tony Kubek, Bobby Richardson, Johnny Blanchard, Elston Howard, Clete Boyer, Héctor López, Tom Tresh, Roger Maris, entre otros. Tian les colgó las nueve argollas en la pizarra, les permitió apenas 4 raquíticos imparables, otorgó 4 bases por bolas y liquidó a 11 estrellas de los Yanquis por la vía del ponche. ¿Quieren más?

Pues bien. Ganó 3 carreras por 0. ¿Y saben ante quién triunfó? Nada más y nada menos que frente al sensacional lanzador zurdo Whitey Ford, quien registraba en su tarjeta 12 triunfos y 2 reveses, sumando la tercera derrota en ese desafío, con un ‘’Yanqui Stadium’’ ocupado por 30.061 aficionados.

Ese año el hombre de Marianao obtuvo 10 victorias contra 4 derrotas, con efectividad de 2.83 carreras limpias, cuando todavía no había cumplido 24 años.

 

El tercio de Dennis

Dennis Martínez (Foto prensa.com)

Cada vez que se hable de lanzadores en las Grandes Ligas, hay que recurrir al nombre de Dennis Martínez, el inmenso de las serpentinas, cuyas tareas desde la lomita de los sustos, dieron mucho de qué hablar en el concierto de las Mayores.

Martínez con registro de 245 victorias y 193 derrotas, con 3.70 carreras limpias por juego, trabajó entre 1976 y 1998 en la Gran Carpa, es decir, 23 años, para liquidar a 2.149 bateadores con la carabina sobre los hombros y llevar apenas a 1.165 rivales a la primera base con pasaportes gratis.

Dennis, el ídolo de Granada, en Nicaragua, estuvo apenas a un tercio de episodio de juego de completar nada más y nada menos que 4.000 actos lanzados. Se quedó en 3.999 y dos tercios laborados desde el montículo, con los cinco equipos con los cuales actuó en las Grandes Ligas.

 

El ‘’tigre’’ de Aragua

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Dave Concepción (Foto taringa.net)

Ganador de dos anillos de Series Mundiales, de cinco guantes de oro como torpedero, miembro de una plantilla que fue bautizada como ‘’la maquina roja’’ de los años 70, y representativo de su equipo y del béisbol latino en varios Juegos de Estrellas, nadie se explica por qué Dave Concepción no ha llegado a Cooperstown.

El famoso e inolvidable ‘’tigre’’ de Aragua, su lugar de nacimiento en Venezuela, ofreció derroche de energías y de buen béisbol, entre 1970 y 1988 con el uniforme de los Rojos de Cincinnati, su equipo de siempre, aquella novena que con la dirección de Sparky Anderson, acaparó momentos históricos y de gratos recuerdos para el béisbol de las Mayores.

Concepción despachó 2.326 inatrapables en 8.723 turnos oficiales al bate, para promedio ofensivo 267, con 101 cuadrangulares, 950 carreras remolcadas y 993 rayitas anotadas.

 

El bate de Pinar del Río

Tony Oliva (Foto diariomas.com)

Tony Oliva
(Foto diariomas.com)

Con 304 de promedio ofensivo de por vida, tres veces ganador del titulo de bateo de la Liga Americana, con 220 cuadrangulares conectados, 947 carreras impulsadas y 870 anotadas, Tony Oliva no llegó el Salón de la Fama, tras esa brillante carrera en las Grandes Ligas.

Con orgullo lució el uniforme de los Mellizos de Minnesota y durante 15 años, entre 1962 y 1976, Oliva fue, es y será una insignia de la novena, en donde dejó la cifra de 1.917 inatrapables despachados a terrenos de nadie en 6.301 turnos oficiales al bate, para los 304 puntos de ofensiva.

El bate de Pinar del Río, su ciudad nativa cubana, como se le reconoció durante su permanencia en las Grandes Ligas, Tony Oliva fue además un formidable jugador a la defensiva conquistando un guante de oro en su destacada presencia en la Gran Carpa, ganándose el codiciado trofeo de Novato del Año en 1964.

¿Por qué Luis Tiant, Dennis Martínez, Dave Concepción y Tony Oliva no resultaron ungidos por las papeletas en las votaciones para el Salón de la Fama?

Esas son preguntas que no tienen respuestas, porque con algunos esguinces se puede entrar en la sana discusión de cada uno de ellos. Empero, nadie, pero nadie, puede negarles que fueron peloteros sobresalientes, que dejaron números de buen béisbol, que se entregaron por el juego limpio y por los uniformes de los equipos con los cuales jugaron.

Los interrogantes, de por sí, no tienen respuestas. Son las formas sinuosas que tiene la ruta para poder llegar a Cooperstown. Pero dejamos que cada quien haga su análisis, con deducciones de todo lo bueno que hicieron esos cuatro nombres, que repetimos, son muchos más, en el béisbol de las Grandes Ligas.

 

De la actualidad

Y agreguemos a esta nota, la cerrada puja que hay entre los Yanquis de Nueva York y los Azulejos de Toronto, por la cima de la división Este de la Liga Americana; la aparente ventaja de los Reales de Kansas en la Central del mismo circuito, y la equilibrada disputa entre los Astros de Houston y los Angelinos de California por la corona del Oeste, hasta el 15 de agosto de este año.

(foto eldiariony.com)

(foto eldiariony.com)

Los Mets de Nueva York están mandando en el Este de la Liga Nacional; los Cardenales de San Luis lideran la zona Central y los Dodgers de Los Ángeles, seguidos muy de cerca por los Gigantes de San Francisco, comandan en el Oeste del circuito, terminada la jornada de la primera quincena de agosto de este 2015.

(Foto aymsports.net)

(Foto aymsports.net)

Si se tuviesen que jugar los dos desafíos para definir las tarjetas del comodín tanto en la Americana como en la Nacional, los Azulejos de Toronto y los Orioles de Baltimore; y los Piratas de Pittsburgh frente a los Cachorros de Chicago, respectivamente, tendrían que salir al campo a disputar el ‘’juego de infarto’’ para conocer a las novenas ganadoras de la invitación.

 

 

 

 

 

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