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La policía del posconflicto

Por Jorge Eliécer Castellanos M.

Foto minuto30.com

Indudablemente, la proximidad estratégica de la policía nacional con la comunidad en los tiempos del postconflicto que se inician, requiere del ejercicio excepcional de un liderazgo institucional aguerrido que garantice la seguridad ciudadana, de un lado y que del otro, eleve los estándares de convivencia ciudadana y de entendimiento con la comunidad y de esta con las fuerzas vivas entre sí, en todos sus órdenes, en la vía de un mejorestar para todos los colombianos.

La función preventiva, educativa y pedagógica de la Policía Nacional, que se reclama por todos los frentes, especialmente, para estos tiempos de postviolencia, debe impulsarse con todos los recursos disponibles, tanto humanos, como físicos, económicos y operativos, para adecuarse a las exigencias que se están planteando en todo el territorio nacional, en esta segunda década en marcha del tercer milenio.

A no dudarlo y muy seguramente habrá que definir roles, reorganizar la institución, reestablecer funciones, dinamizar cuadros operativos, reenfocar la visión, efectuar cambios misionales, entre muchas cosas más, empero, todo esfuerzo que en este sentido se lleve a cabo con estratégica planificación visionaria, procurará una institución más sólida, contundente, responsable, seria y eficaz para asumir los desafíos enormes que se nos vinieron encima y sobre los cuales apenas estamos despertando.

La temática es trascendente. El hecho de que la Policía Nacional sea la única institución oficial que se encuentra en los 1033 municipios o más, incluidos miles de villorios abandonados, todos extendidos a lo largo y ancho de la geografía nacional, manifiesta la grandeza y la necesidad de la institución, al tiempo, que le redefine a la entidad policial ámbitos de gran responsabilidad con el ciudadano y con su entorno.

Es precisamente, por múltiples consideraciones, la Policía Nacional, el organismo encargado de hacer presencia institucional efectiva y satisfactoria hasta en las más apartadas regiones del país.

Los verdaderos cambios emergen del interior al exterior. Esta institución tan necesaria para el buen rumbo de la Nación, tiene ahora que resolver sus muchos problemas internos, cuanto antes mejor, particularmente la problemática de corrupción y, entre otros campos, la situación del bienestar social y, de manera inaplazable, la cobertura en salud y prestación eficiente de los servicios médico-asistenciales para sus afiliados que, en los últimos años, ha crecido geométricamente en población mientras sus recursos presupuestales y médicos en forma escasa se incrementan aritméticamente.

Así las cosas, del trabajo excepcional del liderazgo propositivo y visionario que se despliegue desde el interior de la entidad, evitando su politización y organizando grupos de trabajo armónicos y coherentes, bajo la modalidad de equipo sólidos, con objetivos y metas claras y procedimientos concretos, se avanzará decididamente en la organización de la Policía colombiana del futuro, del Siglo XXI, para consolidar, de paso, el esquivo bien de la paz para todos los colombianos.

Sin liderazgo visionariamente estratégico e institucional no hay movilización proclive a la indispensable urgencia de la consolidación pronta de la reconciliación entre todos los colombianos.

jorgecast06@yahoo.com

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