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La libertad de prensa está en riesgo

Editorial Diario El Espectador, Bogotá

Imagen wordpress.com

Estamos muy mal en libertad de expresión y el Estado colombiano ya ni siquiera puede darse la palmadita en la espalda por la ausencia de periodistas asesinados. El informe más reciente de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) prende todas las alarmas: aumentaron las agresiones contra los periodistas y las tres ramas del poder se coordinaron para coartar la libre expresión de los colombianos. Además le reclama al presidente Juan Manuel Santos por no haber aterrizado sus promesas sobre este tema. ¿Qué dirán los candidatos, hasta ahora muy silenciosos en lo que concierne a la libertad de prensa?

Según la FLIP, el año pasado se documentaron “310 ataques a la libertad de prensa que afectaron a un total de 368 periodistas (un incremento del 43,5 % con respecto al número de ataques del año anterior)”. Además se denunció el asesinato de una comunicadora indígena, Efigenia Vásquez Astudillo, quien desempeñaba su labor cubriendo las tensiones en Puracé (Cauca) entre el Ejército y las comunidades indígenas.

Más allá de los números, la FLIP acierta al indicar que hay una serie de decisiones y actitudes por parte de los representantes del Estado que amenazan la libertad de prensa y de expresión en Colombia.

Es así como, por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia ha expedido sentencias lesivas de los derechos de los colombianos, que hemos discutido en este espacio, como las relacionadas con el derecho a la rectificación y a la reserva de la fuente. Por su parte, la Corte Constitucional aterrizó con torpeza en varios debates sobre tecnología y libertades, creando precedentes preocupantes.

No obstante, tal vez la crítica más punzante es contra el presidente Juan Manuel Santos, que en su último año de mandato no tiene mucho para mostrar en cuanto a la protección de la prensa. En síntesis, la FLIP le reprocha al mandatario que su mentado programa de reparación colectiva para periodistas no logró cumplir su labor; que personas cercanas a él presionaron a medios durante la época de su reelección; que la prometida política pública de libertad de expresión se archivó, desperdiciando cinco años de trabajo; que intervino con su indebida opinión en el caso que terminó con el despido de Vicky Dávila de La FM; que diversos miembros del equipo de Presidencia demostraron ser hostiles contra periodistas de RCN; que les pidió directamente a los empresarios que presionen a los dueños de los medios para que se haga un cubrimiento más benigno, y que en varios viajes a regiones hubo denuncias de discriminación contra periodistas locales.

En efecto, la situación no es alentadora. Concordamos con la lectura de la fundación, especialmente cuando enumera todos los riesgos del periodismo en Colombia: “La violencia sin protección ni sanciones; la pauta oficial que compra silencios; la estigmatización de la prensa como respuesta a las críticas; la violencia estatal y letal contra periodistas; las decisiones judiciales que abren la puerta a la censura y, sobre todo, aquellos extensos territorios carentes de información local”. El resultado es que los colombianos están mal informados, lo que afecta directamente la calidad de nuestra democracia.

Nos unimos, también, al llamado que hace la FLIP sobre el enfoque de género: ¿los medios estamos haciendo lo necesario para garantizar que las periodistas puedan ejercer su labor sin acosos, abuso y discriminación? La respuesta parece ser negativa.

Empezamos cojeando el 2018 en temas de libertad. ¿Qué opinan los candidatos sobre el tema?

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