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LA ECONOMÍA: Primeros trabajos petroleros en Colombia

Recopilación de William Giraldo C.

Foto delcampe.net

La primera tarea científica en materia petrolera en Colombia se produjo el 17 de octubre de 1915.

Una comisión geológica integrada por John Leonard y el ingeniero colombiano Luciano Restrepo inició la delimitación de las áreas de trabajo en los sitios de Infantas y San Antonio.

Unos 50 hombres más adelantaron los primeros trabajos relacionados con la futura actividad petrolera: un dragado manual del cauce del río La Colorada por donde entrarían en las semanas siguientes las embarcaciones con materiales, maquinaria y herramientas.

La incipiente actividad petrolera en las tierras de Santander poco o nada trascendía aún en la vida económica y política nacional, mientras que en Bogotá y en el departamento del Cauca se escenificaba por ese tiempo una desigual lucha que enfrentó al resto del país con dos grupos étnicos minoritarios secularmente olvidados de cualquier acción social de gobierno. Se le denominó “la rebelión de los indios” y fue encabezada por el nativo caucano Quintín Lame.

Desde 1914 adelantaba gestiones ante el Gobierno central para recuperar las tierras de los resguardos de Tierradentro, usurpadas por los colonos blancos. Pasaron varios meses de infructuosa insistencia para que sus peticiones fueran oídas por las autoridades nacionales. En 1915, tras sufrir la burla del Ministro de Guerra, general Ignacio Leyva, y las desobligantes bromas de la prensa de Bogotá, Quintín Lame regresó al Cauca e intentó organizar una revuelta aborigen la cual fue temporalmente neutralizada mediante su detención durante nueve meses. Lame siguió agitando a la comunidad aborigen caucana. Fue detenido nuevamente en 1916 y llevado a un juicio que elevó su notoriedad y liderazgo con las cuales logró envalentonar a la comunidad indígena y dirigió un asalto al municipio de Inzá, acto por el cual fue condenado a prisión.

 

Nacimiento de la “Troco”

 

Sin haber sido extraído técnicamente aún el primer barril, la calidad del crudo y la extensión de la Concesión capitalizaron, por así decirlo, no sólo el entusiasmo de industriales e inversionistas norteamericanos sino la creación de una nueva compañía petrolera de talla mundial.

El vapor “Unión” llegó a Infantas a principios del mes de febrero de 1916 transportando desde Cartagena a los inversionistas e ingenieros norteamericanos que asumirían definitivamente la explotación petrolera de Colombia. Los pasajeros eran los dos presidentes de las petroleras norteamericanas Michael L. Benedum, de Benedum Trees Bil Company, Joe C. Trees de Penn Mex Fuel Co., George W. Crawford, de Ohio Gas Fuel Company; Charles M’Cornick de la Universidad de Pittsburg; N.E. Graham inversionista; John Weller senador del estado petrolero de Pensilvania, John Leonard, geólogo; Luciano Restrepo ingeniero colombiano residenciado en Estados Unidos y don Roberto De Mares.

A finales del mismo mes, como resultado de las conversaciones adelantadas con los visitantes extranjeros, De Mares solicitó al gobierno permiso para traspasar el Contrato de Concesión a los señores Michael Benedum, Joe Trees y George W. Crawford.

A su vez, los tres empresarios norteamericanos constituyeron el 20 de mayo la sociedad Tropical Oil Company, domiciliada en Wilmington, Delaware, con US $50’000.000 de capital y con el objeto social de explotar el petróleo y sus derivados en la República de Colombia y otras regiones del mundo.

La Ley 63, dictada por el gobierno del Presidente José Vicente Concha se ocupó del destino que debía darse a los futuros ingresos petroleros, concediendo a los departamentos una participación del 50 por ciento en la explotación de los yacimientos, recursos que debían destinarse a   irrigar el sector agrícola e impulsar el desarrollo de la infraestructura vial del país.

Simultáneamente fue rechazada la solicitud de De Mares para que se le autorizara traspasar la Concesión a los norteamericanos.

Dos semanas antes de que venciera el último plazo dado por el Gobierno a De Mares para iniciar los trabajos de explotación, término que se cumpliría el 24 de junio de 1916, fue levantada el Acta de San Vicente de Chucurí en reunión presidida por el Inspector de Policía de Barrancabermeja con los representantes de De Mares, de su socio Justo De la Espriella y los de la Tropical Oil.

En el acta quedó consignado el testimonio de los trabajos adelantados en materia de limpieza en las áreas destinadas a la instalación de equipos, del dragado manual y el retiro de empalizadas del cauce del río La Colorada, se reseñó también la llegada de equipos mecánicos para la explotación, la construcción de los campamentos y de las viviendas para el personal, así como el adelanto de trabajos de excavación en los yacimientos de Infantas para la extracción de petróleo.

Se anexó al Acta de San Vicente de Chucurí, como prueba ante el Ministerio de Obras, una botella de este producto, debidamente sellada por el propio Inspector de Policía y con ambas pruebas se evitó una nueva declaratoria de caducidad del Contrato de Concesión.

El primer equipo para la perforación de pozos llegó a la zona de Infantas en 1917, pero por fallas mecánicas no alcanzó a terminar los dos primeros pozos que proyectaba perforar la Troco.

En el escenario internacional el gobierno del Presidente Concha decidió mantener total neutralidad en la guerra que libraban Alemania y los aliados europeos. Sin embargo, el gobierno británico presionó y logró que fueran cerradas las estaciones de telegrafía inalámbrica de San Andrés y de Cartagena que eran operadas por compañías alemanas.

 

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