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LA ECONOMIA: Guerra mundial y petróleo (11)

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El 7 de agosto de 1938 asumió el poder Eduardo Santos, el primer Presidente de la República nacido en Bogotá y cuyo oficio fundamental fue el periodismo. Según sus palabras, su destino estaba en hablar escribiendo y jamás en ejercer cargos de diputado, gobernador o ministro.

En Europa había comenzado la guerrera acción expansionista de la Alemania Nazi.

Eduardo Santos Montejo, presidente de Colombia Foto banrepcultural.org

Eduardo Santos Montejo, presidente de Colombia
Foto banrepcultural.org

En Colombia, ocupadas en aumentar sistemáticamente su producción, las gentes del petróleo parecían ajenas a un conflicto bélico que involucraba paulatinamente al mundo y amenazaba gravemente la soberanía nacional.

Sin embargo, su febril tarea fue alterada por una carta fechada en Bogotá el 23 de abril de 1941 y en la cual El Ministerio de Minas y Petróleos le notificó a la Tropical que el contrato de concesión “De Mares” terminaría, por vencimiento de términos el 14 de junio de 1946, fecha a partir de la cual se produciría la reversión a la nación de los bienes usados para la explotación y refinación de petróleo.

Esta nota se basaba en aclaraciones hechas por el ex ministro de Obras Públicas Esteban Jaramillo, sobre el desconocimiento de la existencia del “Acta de San Vicente” del 14 de junio de 1916 y que motivó un grave equivoco en el momento de expedir la resolución de la cartera ministerial a su cargo en   junio de 1921 señalando en este acto administrativo que el término de 30 años de vigencia del contrato de concesión “De Mares”, empezaría a contarse desde el 25 de agosto de 1921.

La Tropical respondió un mes después rechazando lo dispuesto en la resolución expedida por el ex ministro Jaramillo, en el sentido de que sus derechos estarían vigentes hasta agosto de 1951.

El Jefe del Estado instruyó al Ministro de Minas, Juan Pablo Manotas, para que se iniciaran acciones legales tendientes a clarificar el tema.

A instancias del gobierno de Santos y en nombre del estado colombiano, el Procurador General de la Nación, Carlos Medellín, en junio de 1941demandó ante la Corte Suprema de Justicia la interpretación y decisión sobre los términos del Contrato de Concesión de la Tropical Oil Company.

La Troco contestó la demanda oponiéndose a las pretensiones y pidiendo que se le eximiera de entregar al Estado, como parte de la reversión de la explotación, los bienes y equipos utilizados para la extracción y refinación de los crudos, toda vez que sus actuaciones conllevaban el carácter de arrendataria.

En el orden internacional crecía la conflagración impulsada por el poder guerrero-expansionista de Hitler y le correspondió al Presidente Santos fijar la posición americanista de Colombia.

El 18 de diciembre de 1941 anunció por radio “la decisión del gobierno de romper las relaciones diplomáticas con Alemania e Italia y declarar al país en emergencia para defender la democracia y la integridad territorial del país”.

Santos inició su mandato cuando ya ejercían el poder Stalin en Rusia, Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Franco en España, Churchill en Inglaterra y Roosevelt en Estados Unidos , protagonistas de la II Guerra Mundial.

Foto taringa.net

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La propaganda nazi se había instalado en los medios políticos del país desde los años 30, siendo famosas las tertulias sobre el nazismo del diario El Siglo a las cuales concurrían vistiendo camisas negras –como los fascistas italianos- Alvaro Gómez, Gilberto Alzate Avendaño y Camacho Montoya. En 1941se distribuía amplia y libremente literatura “totalitaria”. En la escuela Colombo-Alemana se educaba a los hijos de las mejores las familias bogotanas y allí se celebraban asambleas nocturnas en las cuales se prestaba juramento a la doctrina nazi.

La posición colombiana no era la de entrar a participar en la guerra, sino la de defender su territorio.

Todo indicaba que la voluntad de Hitler se iba a sentir en el otro hemisferio. Nosotros estábamos dentro del área de batallas por la cercanía al canal de Panamá, pero la cacería del Graf Spée en aguas de Uruguay y Argentina, que habría de ocurrir poco después, sirvió para que el mundo viera cómo toda América estaba al borde del conflicto. Colombia iba a presenciar algo parecido en julio de 1942 cuando la fragata colombiana Resolute, que prestaba el servicio de transporte en la ruta de San Andrés, fue hundida por un submarino alemán”, escribió Germán Arciniégas.

“Las características del ataque fueron salvajes y cobardes. Se trataba, en efecto, de una pequeña embarcación mercante, que no llevaba armamentos de ninguna clase. Cuando la nave, destrozada a cañonazos, comenzó a hundirse, los tripulantes y los pasajeros se arrojaron al mar; entonces fueron ametrallados sin piedad por el submarino”, (15)

 Pero también hubo acción naval colombiana contra los alemanes.

Foto archivo El Tiempo

Foto archivo El Tiempo

Para el plan alemán, el canal de Panamá era esencial para las comunicaciones entre los dos océanos y la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos, SCADTA, podría ser la punta de lanza contra los Estados Unidos. Este análisis llevó la misma noche del 18 de diciembre del 41 al Presidente Santos Montejo a tomar la decisión de nacionalizar la empresa, expulsar a los pilotos alemanes y crear la aerolínea comercial Avianca, operada con pilotos colombianos.

La propiedad del petróleo

 

Construcciones petroleras en Barrancabermeja 1947 Foto barrancabermejavirtual.com

Construcciones petroleras en Barrancabermeja 1947
Foto barrancabermejavirtual.com

En los años 40 comenzaron a llegar parte de los capitales petroleros prometidos a mediados de los años 30 por los inversionistas extranjeros a cambio de una precisión jurídica del derecho de propiedad de los particulares en el subsuelo que había salido del dominio estatal antes de 1883.

Las dudas de los inversionistas habían surgido a raíz de la expedición de la Ley 37 de 1931, en la cual se establecieron cánones superficiarios por cada hectárea de terreno de propiedad estatal contratada para la exploración. La norma había fijado un diferencial de precio de acuerdo al año en que se realizara la exploración.

Todos los concesionarios de áreas de propiedad del Estado, debían pagar regalías o participaciones entre el 11.5 y el 14.0 por ciento en el puerto de embarque del petróleo. Esas regalías debían pagarse en dinero o en especie, según los requerimientos del gobierno y de acuerdo a una escala de valores señalada por la longitud del oleoducto utilizado desde el campo de producción hasta el puerto de embarque.

Para las explotaciones petroleras en áreas privadas la escala de las regalías quedó reducida a entre el 0.5 y el 7.0 por ciento.

Bomba hidráulica del pozo Casabe-1 (Campo Casabe) Foto Museo del Petróleo, ECOPETROL

Bomba hidráulica del pozo Casabe-1 (Campo Casabe)
Foto Museo del Petróleo, ECOPETROL

Entre las relativamente grandes inversiones extranjeras llegadas al país, se encontraban las de la Royal Dutch-Shell, la cual descubrió importantes yacimientos en el Magdalena Medio.

La South American Gulf Oil, Sagoc, terminó la construcción de su oleoducto de 420 kilómetros entre Tibú, cerca de la frontera con Venezuela y Coveñas, en el golfo caribeño de Morrosquillo. Diariamente se transportaban hasta el puerto 70 mil barriles de petróleo.

 

 

(15) Lleras Restrepo Carlos, “Crónica de mi propia vida”.

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