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LA ECONOMIA: Dictadura militar, oleoductos y… (17)

Por William Giraldo Ceballos

El teniente general Gustavo Rojas Pinilla lee la proclama de su gobierno . Acompañado, entre otros por el expresidente Mariano Ospina Pérez. Foto banrepcultural.org

 Al término del primer semestre de 1953, en Colombia los partidos políticos estaban desvertebrados: tres vertientes conservadoras –laureanistas, ospinistas y alzatistas- pugnaban entre sí. Mientras que en el partido liberal sus dirigentes se encontraban en el exilio y los campesinos liberales integraban guerrillas para enfrentar a la policía politizada y a las bandas de “pájaros” conservadores.

 

En Bogotá se preparaba la reunión de la Asamblea Nacional Constituyente. El ejército no había intervenido abiertamente en la pugna partidista y en muchos sectores de la vida nacional era visto como una garantía de neutralidad para el restablecimiento de la paz.

 

Después de haber desempeñado el Ministerio de Correos y Telégrafos en la administración Ospina, de recibir honores en otros cargos y misiones oficiales en el país y en el exterior, el ingeniero civil y general de la República Gustavo Rojas Pinilla descubrió una serie de ardides con los cuales en la administración de Gómez y de Urdaneta buscaban deshacerse de él debido al aumento de su prestigio en las altas esferas del poder, además de su ascendencia en las filas militares.

 

Archivo El Colombiano Centro de Información Periodística CIP. Junio 14 de 1953

Archivo El Colombiano Centro de Información Periodística CIP. Junio 14 de 1953

Alvaro Tirado Mejía (19) narró así el incidente que dio lugar al golpe de Estado protagonizado por Rojas Pinilla:

 

“El industrial antioqueño Felipe Echavarría se encontraba detenido por orden militar y, según todas las evidencias, había sido torturado para arrancarle una confesión de conspirar contra las autoridades y de atentar contra Rojas. El 13 de junio de 1953, Laureano Gómez les ordenó a Urdaneta Arbeláez y a Lucio Pabón Núñez, Ministro de Guerra, que destituyeran a Rojas y le iniciaran un juicio por los atropellos y las torturas a Echavarría. Ambos se negaron aduciendo que ése no era el procedimiento y que si obraba así, Rojas se tomaría el poder. En esas circunstancias, Laureano reasumió la presidencia y nombró como ministro de guerra a Jorge Leyva y como comandante del ejército a Regulo Gaitán. Luego dejó el palacio y se fue para su casa.

 

Mientras tanto, Rojas fue avisado por algunos oficiales, volvió de Melgar en donde se encontraba descansando y se dirigió al palacio para pedir a Urdaneta que se encargara del mando, pues él lo respaldaría. Urdaneta no aceptó y entonces Rojas tomó el gobierno. Ospina y Alzate, que habían estado presentes en todas las negociaciones, apoyaron el golpe. Al repartirse los ministerios y los cargos, Ospina quedó con la parte del león. Alzate, a quien no le gustó el ministerio que le ofrecieron, no aceptó y se quedó a último momento por fuera del gobierno. Mientras tanto, Lucio Pabón Núñez, que había sido un protegido de Gómez y que ahora apoyaba el golpe, preparó la alocución que en las horas de la noche leyó para todo el país Gustavo Rojas Pinilla, desatando el gozo frenético de la población que celebró el acontecimiento al grito de “Cesó la horrible noche”.

 

La Asamblea Nacional Constituyente se instaló el 15 de junio y el proyecto de reformar la Constitución Nacional fue abandonado. Tres días después, el 18, la Asamblea expidió un acto legislativo que legitimó a Rojas como Presidente hasta el 7 de agosto de 1954.

 

Ese mismo año fueron dictados los decretos 0977 por medio del cual se hizo una reserva de baldíos existentes dentro de la llamada Concesión De Mares, a favor de ECOPETROL y 1070 reglamentario del artículo quinto de la Ley 165 de 1948, relacionado con los límites de las zonas aledañas y la opción de ECOPETROL para contratar su explotación y administración.

 

Como contribución al desarrollo de la industria petrolera, Intercol financió a los gobierno la obras para la construcción de los poliductos de Cundinamarca y los tramos de Galán- Cantimplora y Cantimplora-Puerto Salgar

También en el 53, Intercol inició la construcción de la refinería de Cartagena y, en asocio con inversionistas privados, el Oleoducto del Pacífico entre Buenaventura y Yumbo en el Valle del Cauca.

(19) Tirado Mejía Alvaro, “De la dictadura civil a la dictadura militar”, Edit. Planeta 1989.
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