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LA ECONOMÍA: Colombia, noveno exportador de petróleo (15)

Por William Giraldo Ceballos

Refinación de petróleo años 50´s Foto staticflicrs.com
 Las principales actividades para la consolidación de la industria petrolera colombiana se cumplieron en la primera mitad del siglo xx en diferentes regiones del territorio y, aunque los pioneros -si así se les puede denominar- eran colombianos, solo el capital, la tecnología y la ingeniería extranjeros impulsaron realmente la explotación técnica y económica de este recurso desde 1918 en el Campo “Infantas”.

La “Concesión Barco” para la exploración y la explotación de fuentes de petróleo que se descubrieron en los baldíos del departamento de Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, fue otorgada al igual que la “De Mares” en 1905, al general Virgilio Barco.

En ese mismo año asomó en el país la actividad refinadora de petróleo a menor escala. Higinio Bunch extraía petróleo de un manadero natural cerca de Villavicencio y lo refinaba para vender kerosene en Bogotá.

En 1908 las familias cartageneras Martínez Camargo, Del Castillo, Vélez y Pombo fundaron la “Cartagena Refining Co.” para el procesamiento de petróleo importado de los Estados Unidos. Su kerosene se distribuía en todo el país.

En 1920 Henry Doherty & Co. De Nueva York, a instancias del general Barco, realizó la primera perforación con taladro en la región del Catatumbo, tarea con la cual se logró descubrir el campo “Río de Oro”. Sin embargo, el gobierno le declaró la caducidad al contrato de concesión en 1926 por incumplimiento del general Barco de los plazos acordados para explorar la zona e iniciar la explotación.

En 1933, cerca de Tibú, Norte de Santander, fue descubierto el campo Petrólea.

La “Concesión Yondó” , en el departamento de Antioquia, fue otorgada en 1938 a la Shell la cual descubrió el Campo “Casabe” cuyo petróleo comenzó a exportarse en 1945.

La Shell también obtuvo en 1939 la “Concesión Cantagallo” que cubría parte de los departamentos de Bolívar y Antioquia. La producción comercial de ese campo se inició en 1947.

En 1946 fue otorgada la “Concesión El Difícil” a la Compañía de Petróleos El Cóndor la cual inició la explotación petrolera de ese campo en 1948.

La “Concesión Terán-Guguaquí” sobre una propiedad privada de 127.205 hectáreas de los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, fue adquirida por la compañía Texaco en 1927. La Corte Suprema de Justicia declaró la propiedad privada de la explotación petrolera y el Ministerio de Minas así lo reconoció en enero de 1939.

Dentro de esta propiedad privada fue descubierto en 1945 el “Campo Velásquez”, cuya explotación comercial se inició en 1950.

La “Concesión Tetuán”, en jurisdicción del municipio de Ortega, Tolima, fue adjudicada a la Cartagena Petroleum Co. en el año 1947. Inició producción en 1950.

Para la distribución de combustibles, la Standard Oil organizó en 1949 otra filial en Colombia denominada Esso Colombiana S.A. Inicialmente el transporte de combustibles y otros derivados se realizó en ocho remolcadores a lo largo del río Magdalena.

 

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Buque-tanque, años 50´s Foto acontecermaríitimo.es.

Buque-tanque, años 50´s
Foto acontecermaríitimo.es.

Al comenzar la segunda mitad del siglo xx, la mayor parte de la explotación petrolífera en Colombia se hacía a través de, entre otras, las concesiones de “De Mares” en Santander, “Barco” Norte de Santander, “Orito” en territorios de Nariño y Putumayo; “Salamanca” en la isla de Salamanca, Magdalena; “Umbría” en Putumayo y Cauca; “Cimitarra” en áreas de los departamentos de Antioquia y Bolívar; “Puerto Colombia” en el Atlántico; “Paturia” en Santander y “Sogamoso” en Santander.

Colombia ocupaba el noveno lugar en la producción mundial petrolera con un promedio de 34 millones de barriles al año.

Este sector de la producción tenía entonces una nómina de 15.500 trabajadores entre colombianos y extranjeros.

El total de concesiones vigentes era de 70 al finalizar 1950.

Aún bajo la administración Ospina Pérez, en el primer semestre de 1950, el gobierno estableció exenciones del impuesto de renta y patrimonio para el sector petrolero, mediante la “exención fiscal por el agotamiento de las reservas en los pozos”.

Esta medida tributaria fue adoptada a través del decreto legislativo número 10 del 50 y con ella se pretendía estimular el regreso del capital de las compañías petroleras al país. La norma fue incorporada posteriormente en el Código de Petróleos, expedido en 1953.

Y, una vez posesionado como nuevo Presidente de la República, Laureano Gómez , suprimió en 1950 las “zonas de reserva nacional” que hasta entonces no podían ser entregadas en concesión a las compañías extranjeras, y aumentó el plazo para iniciar la explotación de los yacimientos que fueran descubiertos en ellas.

El gobierno había fracasado en la búsqueda de capitales nacionales o extranjeros para estructurar la empresa administradora de los bienes y reservas de hidrocarburos que iba a recibir de la reversión de la Concesión De Mares y decidió a través del decreto 30 de 1951, crear con capital del estado la Empresa Colombiana de Petróleos.

ECOPETROL, de acuerdo al texto del decreto expedido el 9 de enero, se encargaría de “La explotación, administración y manejo de los campos petroleros, oleoductos, refinerías, estaciones de abasto y, en general, de todos los bienes muebles e inmuebles que revirtieran al Estado de acuerdo con las leyes y contratos vigentes sobre petróleos y de aquellos que adquiera en desarrollo de las autorizaciones contenidas en el presente decreto; además, podrá dedicarse a la exploración, explotación, transporte, refinación, distribución, exportación de petróleo y derivados del petróleo, pudiendo para ello realizar las operaciones comerciales e industriales que se consideren necesarias o convenientes para el desarrollo y la buena marcha de las actividades a su cargo”.

Acto seguido fue expedido el decreto 049 para designar a los integrantes de la primera Junta Directiva: Rafael Delgado, Juan de Dios Cevallos y Juan José Turbay. En la gerencia fue designado el ingeniero civil Luis Emilio Sardi Garcés. El mismo decreto nombró en la Contraloría interna a Fermín Paba y en la Auditoria a Mario Galán Gómez.

Las actividades administrativas a cargo de estos funcionarios tuvieron como sede inicial oficinas ubicadas el edificio Coltabaco de la carrera 7ª con calle 16 de Bogotá.

Para la administración de los campos petrolíferos ubicados en el área de la Concesión De Mares, fue nombrado como Superintendente General del Distrito De Mares el ingeniero civil Severiano Cadavid, quien en el momento de su designación aún era empleado de la Tropical Oil y hacía parte del comité integrado por representantes de la petrolera norteamericana y del gobierno colombiano para preparar la reversión.

Los contratos de asesoría técnica que suscribió el gobierno con la Standard Oil Company para exploración y refinación fueron duramente criticados por los congresistas y los dirigentes sindicales de la USO, quienes señalaban que se trataba de maniobras de los norteamericanos para perpetuarse en la explotación petrolera en Colombia.

 

 

 

 

 

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