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LA BARCA DE CALDERÓN: Una jornada agridulce para el caricaturismo colombiano

Por William Calderón Z.

"Pepón" Foto El Tiempo

Entre el domingo y el lunes últimos vivió una jornada realmente agridulce el caricaturismo colombiano.

Como reza el refranero popular, en este apetecido campo del diarismo nacional, hubo dos noticias; una, buena, y otra, mala.

La buena, que entraba en prensa una edición de El Espectador en la que se tributaba merecido homenaje al maestro Héctor Osuna Gil al arribar a sus 80 años de edad.

La mala, que fallecía de un fulminante ataque cardiaco, en Sao Paulo, Brasil, José María López, Pepón, otra figura sobresaliente del ámbito de la caricatura criolla.

Antioqueño el primero, era caucano el segundo, y ambos vivieron los comienzos del oficio en la desaparecida planta de El Espectador, en la Avenida 68, cuando lo dirigía don Guillermo Cano Isaza, que en gloria esté.

Con el correr de los años, Osuna tendría una fugaz temporada en la revista Semana, pero luego retornaría a “El Canódromo”, ya de propiedad del Grupo Santo Domingo.

A su turno, Pepón se desvincularía del diario más antiguo del país y liaría bártulos hacia la Casa Editorial El Tiempo.

La muerte repentina del popayanejo se produjo en momentos en que visitaba a sus dos hijas y a sus nietos en el Brasil, país al que iba con frecuencia para mantener latentes los nexos familiares con su descendencia.

El registro noticioso

La Barca de Calderón se permite transcribir el siguiente despacho que envio a sus abonados, desde el país vecino, la agencia de noticias RAM

En la ciudad de Sao Paulo, Brasil, por causa de un infarto falleció a los 77 años de edad José María López Prieto, conocido en los medios de comunicación como “Pepón”, uno de los caricaturistas más importantes del País.

La noticia fue confirmada por Manuel Saa, gerente de El Nuevo Liberal, medio para el cual laboraba en la actualidad el dibujante.

López Prieto nació en la ciudad de Popayán en el año 1939. Estudió en la Institución Educativa Liceo de la Universidad del Cauca y en el Liceo Luis de Camoes de Lisboa, Portugal.

Fue el autor de cuatro libros y trabajó en medios como El Espectador, El Tiempo, Cromos Semana, Ámbito Jurídico, y actualmente era el caricaturista principal de El Nuevo Liberal.

Se informó que Pepón había viajado a Brasil a visitar a unos familiares.

Pepon caricaturaEn la capital del Cauca hay pesar por la noticia, y a través de redes sociales amigos, seguidores y allegados expresaron su solidaridad con la familia. José María López Prieto o Pepón, como se hacía llamar el conocido caricaturista colombiano, falleció este domingo en Sao Pablo (Brasil), a causa de un infarto fulminante.

Por más de 50 años ‘Pepón ‘opinó con humor sobre la realidad colombiana. El Espectador, El Tiempo, El Nuevo Liberal y la revista SEMANA fueron algunos de los medios a través de los cuales el payanés plasmó su obra.

Sobre su trabajo, siempre se dijo que tenía un excelente dibujo y “un don especial para observar la realidad nacional”. Sobre Ahí están pintados, uno de sus cuatro libros, María Mercedes Carranza reseñó que “su trabajo es en verdad una historia de país vista con humor, pero además con un sentido crítico implacable. Un libro para reír y también para reflexionar”.

Con 75 años Pepón se convirtió en uno de los caricaturistas más queridos y veteranos del país.

“Para mí es el mayor homenaje, el mayor orgullo que he recibido profesionalmente, porque para mí la Universidad del Cauca es de lo más importante que hay en la vida de los payaneses, sobre todo de mi generación”, recordó El Nuevo Liberal sobre el título de Doctor Honoris Causa en Comunicación Social que le entregó el año pasado la universidad.

De él se sabe que nació en Popayán en 1939. Estudió en la Institución Educativa Liceo de la Universidad del Cauca y en el Liceo Luis de Camoes de Lisboa, Portugal.

UN PERFIL DE OSUNA

"Osuna" Foto El Espectador

“Osuna”
Foto El Espectador

En el 2009, cuando Osuna arribó a su media centuria de fructífera presencia en el diarismo nacional el ingenioso caricaturista Héctor Osuna, en compañía de su otro yo, don Lorenzo Madrigal, columnista de muchas campanillas, le dedicó esta columna l coleg y amigo Orlando Cadavid.

Las bodas de oro no tuvieron celebración alguna. La fecunda existencia de este personaje siempre ha estado a kilómetros de la pompa y el boato. Su título de abogado de la Universidad del Rosario acredita, en la pared de su estudio, su sólida formación humanística.

Sin embargo, para el íntimo registro del buen suceso de su cincuentenario el notable artista hizo dos excepciones: a) permitió que se le retratara de fino sombrero de fieltro para la portada de “Credencial” y b) recibió en su residencia campestre del norte bogotano a la consagrada entrevistadora Margarita Vidal.

El hijo de don Vicente y doña Tulia

En un Contraplano dedicado hace algún tiempo en LA PATRIA a la magia de los caricaturistas, Caavid decía que cuando Dios repartió talento entre los niños nacidos el 21 de mayo de 1936, en Medellín, se quedó con casi todo el hijo de don Vicente Osuna y de doña Tulia Gil.

El paisa orgulloso de su raza nació con un poderoso instinto para capturar, sin necesidad de cámara fotográfica, la fisonomía de sus personajes. Así lo ha demostrado durante medio siglo en sus caricaturas publicadas en El Siglo, donde se inició en marzo de 1959 de la mano de Alvaro Gómez Hurtado; El Espectador, el diario de sus entretelas, y Semana, donde escampó fugazmente. La clase política que tantos rasgos y rasguños le ha inspirado, lo admira, lo disfruta, lo respeta y le teme.

Recordábamos que la irrupción de Osuna en el periodismo colombiano se produjo 28 años después del suicidio, en un reservado de La Gran Vía, un céntrico café bogotano, de su paisano Ricardo Rendón, de 37 años, considerado el más grande caricaturista colombiano de la primera mitad del siglo veinte. Sus colegas del tercer milenio juzgan que la caricatura política en Colombia ha tenido dos Everest bien altos, casi inalcanzables: Rendón y Osuna. (A propósito: ¿dónde quedaría la hipotética caricatura de Rendón sobre su propia muerte?).

Así lo vio su mentor Gómez Hurtado: “Osuna ha sido uno de los mayores críticos de nuestro tiempo. Era un joven tímido, perspicaz, naturalmente; su esquiva sonrisa no traslucía su condición de humorista. Siempre me llamó la atención su inclinación por los temas trascendentes, especialmente los religiosos, como si hubiera tenido una educación especializada en ese campo”.

El Nobel García Márquez escribió sobre Osuna: “Quienes sólo lo conocen por su arte dicen que Osuna no tiene corazón. Yo creo que lo tiene y muy grande, pero dotado de una química personal que sólo asimila a los justos y para Osuna no hay nadie que lo sea en esta vida. En este sentido es una reliquia histórica; el último cristiano puro que nos queda”.

Un pincelazo por partida doble

Que Dios tenga en su sacro reino al gran Pepón y que le alargue la licencia, en la tierra, al gran Osuna.

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