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LA BARCA DE CALDERÓN: Responde la familia Galán

Por William Calderón Z.

(olapolitica.com)

Escribió el senador Luis Fernando Galán, una de las dos cabezas visibles de lo que se llama en el cotilleo político bogotano el Nuevo Clientelismo:
Algunos columnistas han retomado versiones de ciertos medios de comunicación en relación con nuestra supuesta vinculación con la Corporación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia. Afirman, de manera temeraria, injuriosa y calumniosa, que la familia Galán Pachón habría recibido beneficios particulares con ocasión de los contratos celebrados entre esa Corporación y algunas entidades del Gobierno Nacional durante el periodo 2010-2014, insinuando de paso que dicha contratación sería una “recompensa” por nuestro apoyo a las principales políticas del Gobierno Santos.

COMUNICADO
La Corporación Escuela Galán no es ni una fundación familiar ni una empresa de fachada, como lo han querido hacer ver algunos periodistas. Se trata, por el contrario, de una corporación mixta sin ánimo de lucro, creada por el Gobierno Uribe en 2004, luego de la supresión del Instituto para el Desarrollo de la Democracia Luis Carlos Galán. Este último se creó en virtud de la Ley 75 de 1989, “Por la cual la Nación rinde honores a la memoria del doctor Luis Carlos Galán Sarmiento”, con el objeto de promover el desarrollo de la democracia como pilar de la causa galanista. Durante once años y cuatro gobiernos, el Instituto trabajó como entidad 100% pública, con entes territoriales y organismos de cooperación internacional.

AJENOS A NUESTRA FAMILIA
Luego, cuando se creó la Corporación, se hizo como una corporación mixta con el mismo espíritu y fines que el antiguo Instituto, con una participación mayoritaria del Gobierno Nacional del 85.57%. Es por ello que el Ministerio de Educación preside su junta directiva. Se trata, pues, de una entidad creada por el Estado (de hecho, la entonces Ministra de Educación, Cecilia Vélez, fue quien suscribió el acta de constitución de la Corporación), con participación mayoritaria del Estado y para desarrollar actividades en relación con las funciones y cometidos del Estado. Además, los aportes del restante 14.43% los hicieron particulares AJENOS A NUESTRA FAMILIA quienes, en todo caso, TAMPOCO tienen derecho alguno sobre el patrimonio de la Corporación ni reciben ningún pago por sus excedentes.

SIN PROVECHO NI LUCRO
No hemos intercedido, jamás, en favor de la Corporación ante ninguna entidad pública para efectos contractuales –ni para ningún otro efecto-, y tampoco hemos recibido provecho ni lucro alguno de su gestión contractual. Nuestra presencia en el escenario político nacional, en partidos que apoyan algunas políticas del Gobierno Santos, no tiene relación alguna con el hecho de que la Corporación haya firmado convenios y contratos con entidades estatales en el último cuatrienio (como también los suscribió la Corporación, antes Instituto, con todos los gobiernos que lo precedieron).

LA COINCIDENCIA
Llama la atención la coincidencia entre esta retahíla de calumnias en contra nuestra y el avance de la justicia para investigar y procesar a los asesinos de Luis Carlos Galán. Como políticos, estamos siempre listos a rendir cuentas sobre nuestros actos. Lo que no podemos aceptar es que, con base en supuestas coincidencias temporales entre el desempeño de la Corporación y nuestro desempeño político, o por el solo hecho de que la Corporación lleva el nombre de nuestro padre (como lo llevan, también, cientos de escuelas, plazas y calles a lo largo y ancho del país) se insinúe que hemos tenido participación en la comisión de delitos. Estas afirmaciones, además de ser erróneas, imprecisas, tendenciosas y malintencionadas, han mancillado sin fundamento nuestros derechos al buen nombre, a la honra y a la dignidad. Nada de esto se compadece con los deberes y mandatos de un periodismo serio y responsable como el que esperan (y merecen) todos los lectores.

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