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José Alberto Vélez se baja del avión de Grupo Argos para irse al campo

Por juan fernando rojas y ferney arias jiménez. | Publicado en El Colombiano 10 de marzo de 2016

José Alberto Vélez, ex presidente del Grupo Argos. Foto elcolombiano.com

Una caja con más de 80 notas de sus subalternos había recibido José Alberto Vélez Cadavid, presidente saliente del Grupo Argos, el lunes en la noche, antes de esta entrevista con EL COLOMBIANO.

“Le agradezco poderme despertar todos los días a trabajar con ganas, por el ambiente de trabajo que ayudó a generar en la compañía. Gracias por la sabiduría y el respeto”, se lee en el mensaje que escribió Carolina Arango, una de las integrantes del área de Finanzas Corporativas de la holding antioqueña.

Emocionado por esa y todas las muestras de admiración, el empresario que el próximo 31 de marzo se jubilará, explica que aunque lleva casi seis años planeando cómo será su retiro, no se ha imaginado como será el viernes primero de abril, su primer día como pensionado.

Lo anima el hecho de que dejará de contabilizar los viajes en avión, que llegaron a ser 210 en un año (casi dos por día), que no se estará quieto y que mantendrá las líneas que siempre identificaron su trabajo y personalidad: transparencia, decisión, audacia, ecuanimidad y equidad.

―Pero, ¿a qué se dedicará?

―Empecé por descartar qué no quiero hacer. No quiero ser profesor universitario, ni asesor, pues uno tiene experiencia y eso es algo que se puede contar en una hora, en un conversatorio o en una tertulia. Ser docente requiere estudiar, entonces, no.

Rumbo al campo…

Consciente de lo aplicado para que la empresa a la que llegó en 2003 se transformara en una holding de inversiones, obedeció a la audacia en las determinaciones adoptadas y serían imprácticas en un eventual contrato de asesoría que llegara a tomar. De esa manera Vélez revela que dejará de lado todo lo relacionado con cemento, energía e infraestructura y se dedicará al campo:

“No tanto pensando en la paz bucólica del campo como dirían los poetas ―aclara―, más bien en el trabajo en el campo. Me siento con ánimo, con energía y con capacidad y voy a hacerlo”.

Por su origen paisa, de inmediato cualquiera pensaría que tiene la mira puesta en café, flores o banano y en alguna de las zonas que tradicionalmente han cultivado estos productos.

“Después de descartar muchas cosas escogí la palma de aceite. Empecé a investigar, me encarreté, compré una tierra en el departamento de Bolívar y monté un cultivo: lo que antes manejaban dos personas está generando hoy 35 empleos”, comentó.

Otro emprendimiento agrícola que puso en marcha Vélez tiene que ver con la siembra de aguacate Hass, en compañía de unos amigos en el departamento de Caldas: “cuando el antioqueño piensa en el campo piensa en Antioquia y eso limita, nadie dijo que lo que se vaya a sembrar tiene que ser aquí”.

Aunque recuerda su experiencia como docente universitario en la Universidad Nacional, sin querer repetirla, también afirma que se dedicará, desde el Consejo Superior de Eafit a impulsar varias ideas.

―¿Qué tiene en mente?

―En Colombia la formación de estudiantes en carreras del agro ha quedado en manos de la universidad pública y las grandes privadas no están en los temas del campo. Hay un camino amplio para impulsar programas nuevos, asociados con el campo, en Eafit: agronomía, ingenierías agrícola o forestal, ya veremos.

No contento con promover la instrucción universitaria en ciencias agrarias, otra apuesta de este ingeniero Administrativo es lograr que Eafit y Fedesarrollo concreten una alianza que fortalezca a ambas instituciones.

No a las cifras
Aunque evita hacer referencia a los números con que deja al Grupo Argos, estos resultan impresionantes. Hace casi 13 años llegó como presidente a una compañía cementera que tenía 39 filiales con presencia en Colombia. Eso dista mucho del conglomerado de inversiones que hoy es Grupo Argos en tres sectores estratégicos: cemento, energía, infraestructura y concesiones (ver Cronología).

Los activos se cuadruplicaron, pasaron de 10,2 billones a 41,7 billones de pesos. Los ingresos se multiplicaron 7,4 veces, al pasar de 1,7 a 12,6 billones de pesos y la firma, a través de sus filiales (Cemento Argos, Celsia, Situm y Compas) hace presencia en 17 países.

―¿Cómo recuerda al José Alberto Vélez que llegó en 2003 y cuál es el que se va?

―(Risas). En términos físicos, menos canoso, con menos arrugas y menos experiencia. Durante todo este tiempo no he tenido más que satisfacciones. Me siento muy satisfecho de lo actuado y más que cifras, lo que más me gusta es la cultura organizacional creada, basada en el respeto por la gente ―afirma con mirada serena.

Al enfatizar en su respuesta, se siente muy contento de haber puesto “alma, vida y corazón” a todos los proyectos que emprendió. Al fijar una meta grande y ambiciosa (Mega) para el Grupo Argos, dijo: “Esa meta no la mediría en términos de ingresos o de utilidades, la mediría en términos de satisfacción de la gente para trabajar en estas organizaciones”.

También insistió en que quisiera ver a las próximas generaciones de profesionales trazarse como objetivo laborar en las empresas del Grupo Argos. “Un detalle que pasa inadvertido es que la silla del presidente, es igual a las que están en la sala de juntas, a la que tiene la secretaria y es la misma que tiene el último auxiliar de contabilidad. Aquí o hay estratificación de sillas y no hay nadie con problemas lumbares”.

―A su sucesor, Jorge Mario Velásquez, deja el listón muy alto…

―Como dice el dicho: el discípulo superó al maestro, y Jorge Mario me superó, es humano, inteligente, capaz, líder. A él le queda una empresa madura (Cemento Argos) continuando su expansión orgánica e inorgánica, una empresa para transformar (Celsia) y una empresa que está para hacerla toda (Odinsa)”.
El arquitecto de empresas

―Nos ha hablado de los años en Argos, pero antes estuvo en el negocio asegurador de Suramericana, donde ejecutó otra reorganización, ¿se considera el arquitecto de dos de los grandes negocios que desarrolla el llamado Grupo Empresarial Antioqueño (GEA)?

―“En Suramericana participé en los años noventa en el diseño que terminó en una holding de inversiones (hoy Grupo Sura) y que encabezó el doctor Nicanor Restrepo (q.e.p.d.), y en un negocio solo asegurador que hoy preside Gonzalo Pérez. En Argos hicimos algo de esa manera. Diría que en dos momentos distintos y en dos organizaciones diferentes adelantamos un trabajo de estructuración de una holding y de una compañía especializada”.

―¿Qué lecciones aprendió de Nicanor Restrepo?

―Fue un gran maestro. Tuvo un profundo sentido de la ética, de la trasparencia y de la responsabilidad social de las empresas, que no están aisladas de contextos sociales, nacional o político. Nos inculcó que participáramos en fundaciones sin ánimo de lucro. Se preocupó por enseñarnos a dormir tranquilos a trabajar duro por este país y pensando en que cada quien podía poner su grano de arena. Fue un gran ejemplo”.

Tras una larga trayectoria empresarial, algún paso por el Concejo de Medellín y un corto desempeño como funcionario en la Gobernación de Antioquia, Vélez dice que no está en sus planes la política. Pero no descarta ayudar a un candidato independiente como Sergio Fajardo.

Mientras pasa sus tres últimas semanas como ejecutivo de una de las empresas más grandes del país, se jacta de no tener que hacer “trasteo”: nunca tuvo en su oficina artículos personales.

Al terminar este diálogo, toma otra nota. Se conmueve al repasar lo escrito por Luz Dary Avendaño, de quien dice extrañará su tinto: “Gracias por sus enseñanzas. Se va de la compañía, pero queda en el corazón de todos”.

José Alberto Vélez, de la escuela de Nicanor Restrepo, deja huella como líder y uno de los estructuradores de buena parte de los negocios del llamado Grupo Empresarial Antioqueño

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