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Javier Hernández celebró 40 años de profesionalismo con el gol de Mina

Por Edgar Hozzman y Guillermo Romero

Javier Hernández Bonnet Imagen CARACOL TV

Mientras Javier Fernández Franco se preparaba para narrar uno de los goles históricos de Colombia, el de James Mina frente a Inglaterra, Javier Hernández Bonnet miraba concentrado la jugada esperando que el espigado defensa saltara y diera su tastazo al balón.

Javier Hernández en el estudio o en el estadio con el deporte a flor de piel.
Foto You Tube

En efecto ocurrió lo pensable y mientras Javier Fernández gritaba con loca pasión por más de 30 segundo el gol que permitía otros 30 minutos de juego, el otro Javier, el de Manizales, no sabía qué hacer si festejarlo o decirles a los millones de oyentes qué había pasado y qué significaba ese tanto.

Era una forma de celebrar sus 40 años como comentarista de fútbol, desde cuando tocó, en 1978, las puertas de Todelar en su natal Manizales –que le vio nacer el 10 de octubre de 1954– para que le dieran una oportunidad para ejercer el periodismo.

Durante muchos meses había ido al estadio de Palonegro, siguiendo al Once Caldas y a los demás equipos que le enfrentaban, pero también iba pegado a un transistor escuchando a su primer ídolo Javier Giraldo Neira, gestor de la escuela periodística deportiva de la ciudad.

Aprovechó los micrófonos y siguió acumulando informaciones futboleras en su cabeza. Biografías de los deportistas, crónicas de periodistas argentinos y españoles, oía una y otra vez emisoras de otras naciones para aprender más y más. “Apague ya ese radio y vaya a dormir”, le decía su mamá a las 2 de la mañana, mientras sintonizaba programas de otras latitudes.

Goles y más goles llegaron a su vida. Estadísticas, cifras, comentarios, datos… todo le servía.

Javier Hernández Bonnet.
Imagen CARACOL TV

La perseverancia de Javier Hernández Bonnet fue tenida en cuenta por el noticiero de televisión 24 horas, empresa que lo contrató como director y presentador de deportes. Su llegada a Bogotá, la capitalizó Caracol Radio, donde entró a reforzar el equipo de periodistas deportivos, comandado por el Ingeniero Hernán Peláez, quien le definió y marcó el norte al novel periodista, quien hoy le agradece a su maestro las enseñanzas y consejos los que fueron definitivos, en los logros obtenidos después como director de deportes del Canal Caracol.

“Llegué en 1989 invitado por el Noticiero 24 horas. Pero mi despegue se dio gracias a Hernán Peláez, que me llevó a Caracol Radio. Allí construí parte de mi carrera hasta llegar a ser el director de deportes de la cadena”, recuerda ahora.

Después llegaron las transmisiones internacionales y Javier, por ejemplo, fue el gran ganador del mundial, Brasil 2014, evento en el que triplicó en audiencia a RCN, gracias al acertado manejo que le dio al equipo de periodistas que le fue encomendado para el cubrimiento del mundial, su lema: “tenemos que llegar con notas, entrevistas, crónicas y comentarios que despierten el interés de la audiencia de todas las edades, creando el clima propicio para para el gran evento”.

Aún no han dado las cifras de este mundial.

Javier es digno discípulo de dos profesionales que se han distinguido por su calidad humana, sencillez, sapiencia, ética y calidez humana, Hernán Peláez y del maestro Jorge Eliécer Campuzano.

Ha integrado muchos equipos periodísticos a lo largo de su carrera, pero el más poderoso fue sin duda con Édgar Perea y Hernán Peláez en Caracol Radio.

Un día vio a Carlos Alfaro como comentarista en un programa de la televisión en Argentina. Era el invitado central como técnico de Quilmes y sus respuestas cortas y contundentes le impresionaron. Lo buscó para invitarlo al juego Argentina-Colombia de la eliminatoria del 2006 y fue un hit.

“Es un hombre claro y estudioso. Pero egoístamente quisiera conservarlo en el “Gol Caracol”. De hecho, muchas de las ofertas que ha rechazado en Colombia, tienen que ver con el compromiso y cariño que tiene por sus compañeros de transmisión. Alfaro dice que el pase y transferencia son nuestras”, contó hace poco, mientras soltaba una carcajada.

Son también más de ocho años laborando al lado de Javier Fernández Franco, el narrador de Florida, Valle del Cauca.

Cree que la fórmula para tener éxito en las transmisiones consiste en capacitar a todos los que van a intervenir.  “Nos preparamos para hablarles a las mujeres, tíos, tías, abuelas y niños que no eran asiduos al fútbol, pero que necesitaban ser incluidos, pues el mundial es una fiesta nacional”.

Una vez dejó el tema de fútbol y se lanzó a la política. Quería ser congresista. La gente se preguntaba: “¿cómo un hombre bonachón se mete en semejante embrollo?”. Más de 40 mil personas vieron en él una posibilidad de tener gente decente en el capitolio nacional y le marcaron el 30 del Partido Conservador.

No alcanzó a salir parlamentario, pero gracias a ese fracaso volvió a lo que más le apasiona: el fútbol.

No para de comentar jugadas, traer recuerdos, contar anécdotas y hablar de los personajes de las canchas.

“Alejandro Brand, dice, por ejemplo, en su programa de Blu Radio, era un fenómeno al que le faltó tiempo para imponerse internacionalmente. Su lesión tempranera nos privó de ver a uno de los mejores del mundo. Con sus pases encontraba espacios que nadie veía. Fue de los primeros jugadores colombianos en utilizar los tres dedos para asistir a los delanteros, herramienta exclusiva de los brasileños. James Rodríguez es más frontal, su técnica esta aliada a la velocidad del fútbol de hoy”.

Hasta hace poco, la jugada más bonita que había presenciado en el fútbol era la malasqueña. La ha contado una y mil veces. “Malásquez era un peruano que jugaba en el Medellín, se sacó a cuatro jugadores del Unión Magdalena y se negó meter el gol, para volverlos a esperar, gambetearlos de nuevo y finalmente disparar. Esa jugada la bautizamos la Malasqueña”. La narró en forma magistral Jorge Eliécer Campuzano.

Sus mejores triunfos ha sido ver crecer a sus hijos Juan Pablo, Alejandro y Sofía.

Y nunca podrá olvidar ese error periodístico de su vida. Fue el 23 de junio del 2003. Marc-Vivien Foe, volante del equipo africano, se desmayó a los 71 minutos de partido Colombia Camerún, “me preguntaron cuáles podrían ser las causas del desmayo, y yo por no comprometerme y decir que podría estar relacionada con sustancias prohibidas, como ocurre en la mayoría de los casos, dije que seguramente se había tomado un chocolate trasnochado. Al morir, se tomó como una burla”, recuerda y se entristece. Días después la fiscalía de Lyon abrió una investigación por sospecha de doping.

Pero ahora siempre contará a sus alumnos y a sus nietos la jugada de Yerry Mina en el Mundial de Rusia, que faltando un segundo para terminar el partido, Juan Guillermo Cuadrado cobró un tiro de esquina, la bola se elevó y los asistentes seguían boquiabiertos su trayectoria, el ídolo de Guachené, saltó por encima de los defensas ingleses y lanzó el balón abajo, como mandan los cánones, para que rebotara e hiciera temblar luego las cuerdas del arco enemigo.

Javier Fernández Franco seguía cantando el gol y Javier Hernández Bonnet lo consideraba como uno de sus mejores momentos en sus 40 años de periodismo.

 

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