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Hace 30 años…

Por Asociación Médica Sindical, ASMEDAS Antioquia

Por: Saúl Franco Agudelo
Médico Social

A veces me parece que el tiempo no pasara desde ese agosto de muertes, exilio y horror de 1987. Hace 30 años asesinaron en Medellín, entre muchos, a Pedro Luis Valencia, Luis Felipe Vélez, Héctor Abad y Leonardo Betancur. Poco antes o después mataron a muchos otros profesores y estudiantes universitarios en la ciudad. Y hoy siguen matando a los nuevos líderes y defensores/as de la vida, los derechos, la tierra y la dignidad en todas las regiones del país.

Parece increíble que los crímenes de hace 30 años todavía sigan impunes. Que la impunidad se haya convertido en combustible de nuestras violencias y en una especie de condición fatal de nuestra vida en sociedad. Y que los crímenes de hoy sigan cubiertos por el mismo manto de dudosa y desesperante impunidad. Parecería, además, que los asesinatos de hace 30 años tuviéramos que entenderlos y aceptarlos, resignados, como parte de la guerra irregular que padecimos en el último medio siglo. Y que los de hoy fueran el coletazo de la misma guerra y tuviéramos que aceptarlos pasivamente como el costo inevitable de una paz esquiva.

No mataron al azar ni de manera improvisada a los líderes de los 80. Los seleccionaron bien para que el mensaje fuera claro: decapitar el pensamiento crítico, los liderazgos sociales y las organizaciones políticas y populares. Quitarle piso y legitimidad a la defensa de los derechos humanos. Y, con el asesinato del profesor Abad, un liberal valiente e inteligente que llegaba a sus 66 años y ya sólo quería cultivar sus nietos, sus amigos y sus rosas, intimidarnos a todos haciéndonos sentir que la próxima víctima podía ser cualquiera de nosotros.

La prepotencia de los perpetradores los llevó inclusive a dar preavisos. Al doctor Abad lo incluyeron en una lista de amenazados de la que él, en su mezcla de humor e ingenuidad, dijo sentirse honrado por la calidad de los demás señalados. Y a Leonardo, ocho años antes de asesinarlo, lo detuvieron y encarcelaron sindicándolo de subversivo por atender a un campesino acusado después de guerrillero. Abad le llevó entonces a Leonardo a sus estudiantes a la cárcel. Y éste empezó su clase en cautiverio con la célebre frase: “Como decíamos ayer…”. Ambos enseñaron desde allí, a sus alumnos y a los demás prisioneros, lecciones imborrables de libertad, dignidad y coherencia.

No sólo fue letal aquel agosto de 1987. Según una tesis doctoral, entre 1985 y 2005 sólo en Antioquia fueron asesinados 398 docentes, un promedio anual de 20. La inmensa mayoría, 91 %, eran maestros de primaria y secundaria, y 21 —5% del total— docentes de mi Universidad de Antioquia. Todos eran, al mismo tiempo, líderes sociales, defensores de derechos humanos, o sindicalistas y militantes de organizaciones políticas. ¿Quién los mató? No se ha podido (o querido) demostrar de manera inequívoca hasta ahora. Pero todo indica que fueron organizaciones paramilitares, agentes de seguridad del Estado y grupos guerrilleros. Es de esperarse que, con valor, rigor y ecuanimidad, las distintas instancias de la Justicia Especial para la Paz aclaren por fin la verdad y hagan justicia.

Cuando se pensionó en 1982, le dije en un homenaje al doctor Abad: “El sembrador siempre nace”. Se lo repetí, ya él ausente, al conmemorar 20 años de su muerte. Y hoy se lo repito a él, se lo digo a los 398 maestros/as asesinados, y a todos los líderes que siguen siendo víctimas de este exterminio que no cesa.

A mediados de ese agosto trágico de 1987, todavía en compañía de Abad y Leonardo, titulé mi intervención en las exequias de Pedro Luis Valencia: “Muertes que son semillas”. Hoy, 30 años después, puedo decirles a ellos, a todas las víctimas de asesinatos político-sociales y a los que todavía seguimos vivos, que efectivamente sus muertes sí fueron semilla. Que sus semillas siguen germinando. Y que, si al fin aprendemos a convivir con justicia, dignidad y sin matarnos, sus muertes no fueron en vano.

Tomado de: www.elespectador.com

ASMEDAS Antioquia postuló al médico Saúl Franco Agudelo a la CEV

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Cumpliendo con los requerimientos del Comité de Escogencia, la Asociación Médica ASMEDAS Antioquia le envió el pasado jueves 24 de agosto de 2017, vía e-mail postulaciones@comitedeescogencia.com, la carta con la postulación del doctor Saúl Franco Agudelo (foto) a la CEV (Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición).

Todavía hay tiempo de hacer las postulaciones hasta este domingo 27 de agosto.

ASMEDAS Antioquia invita a otras organizaciones gremiales, sindicales, sociales, barriales y comunitarias, para que apoyen la postulación del doctor Saúl Franco Agudelo, con cédula 8.254.696, de acuerdo con los requisitos establecidos.  Para ello, deberán enviar al Comité de Escogencia, hasta este 27 de agosto de 2017, una carta en la que se identifique con claridad la organización o grupo de ciudadanos que hace la postulación, explicando los méritos del doctor Franco para acceder al cargo y, finalmente, la justificación del aval.  La carta debe tener un máximo de 500 palabras. Esta carta deberá hacerse llegar al Comité vía correo electrónico postulaciones@comitedeescogencia.com.

A continuación publicamos el texto de la carta que envió ASMEDAS:

Medellín, 24 de agosto de 2017

Señores
COMITÉ DE ESCOGENCIA
Comisión para el Esclarecimiento de la
Verdad, la Convivencia y la No Repetición
Bogotá D. C.

Asunto: Postulación del doctor Saúl Franco Agudelo.

Respetados señores:

La Asociación Médica Sindical Colombiana ASMEDAS, seccional Antioquia, organización sindical de primer orden y gremial, con Personería Jurídica Nro. 1029 del 30 de julio de 1958, y cuyo presidente y representante legal es el médico German Enrique Reyes Forero, con cédula 8.301.533, se dirige a ustedes con el propósito de postular al doctor Saúl Franco Agudelo, con cédula 8.254.696, para ser parte de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición.

ASMEDAS es una organización abierta, plural y democrática, que acoge a todos los médicos de Antioquia, sin discriminaciones, con el fin de construir unidad para que, como colectivo, tengamos una mayor presencia gremial, sindical, social y política, en la búsqueda de condiciones dignas de vida y del ejercicio profesional para los médicos, así como de mejores condiciones de salud y seguridad social integral para todos los colombianos.

ASMEDAS Antioquia postula al destacado médico Saúl Franco Agudelo, egresado de la Universidad de Antioquia, magíster en Medicina Social de la Universidad Autónoma Metropolitana de México y Ph.D. en Salud Pública de la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil.

El doctor Franco Agudelo posee una amplia trayectoria intelectual. Ha mantenido a lo largo de su vida académica una equilibrada combinación de la docencia con la investigación y la interacción social.

Vivió y padeció en Medellín las épocas aciagas (finales de los años 80) de la intensificación de la violencia contra dirigentes sociales, profesores universitarios y defensores de derechos humanos, que acabaron con la vida de amigos suyos como los médicos Héctor Abad Gómez, Pedro Luis Valencia, Leonardo Betancur Taborda, Rodrigo Guzmán… todos ellos socios de ASMEDAS), situación que lo obligó a salir del país. Desde entonces centró su actividad intelectual, investigativa, docente y político-social en el tema de la violencia en sus distintas formas, tanto en Colombia como en América Latina. Y desde comienzos de este siglo, a raíz del proceso de paz del gobierno con las Farc, empezó a plantear y desarrollar el tema de salud y paz, reconociendo sus significados, relaciones e implicaciones, y las dificultades y posibilidades para la construcción de sociedades en paz.

El doctor Saúl Franco es conocedor de los aspectos políticos, sociológicos y antropológicos de la violencia en Colombia, cuyos juicios se ven reflejado en varios de sus libros y en su cátedra universitaria. Su labor académico-investigativa no le ha impedido desarrollar una intensa actividad de dirección, asesoría y consultoría en organismos e instituciones de salud a nivel nacional e internacional.

Agradecemos su atención.

Cordial saludo,

GERMAN ENRIQUE REYES FORERO
Presidente – Representante Legal

Hospital Pablo Tobón Uribe cierra 79 camas por deudas de EPS

Hospital Pablo Tobón Uribe

Con una trayectoria de 47 años siendo referente en el sector salud, la entidad tomó la decisión tras las deudas de miles de millones que les debe Savia Salud, Caprecom, Saludcoop y Cafesalud (ahora Medimás).  “Son situaciones anunciadas y eso va a ser como un dominó porque la situación financiera y de flujo de caja de los hospitales tanto públicos como privados es delicada”: Presidente de ASMEDAS Antioquia

Tomado de: www.elmundo.com

79 camas de hospitalización, 17 de estas de pediatría, dejarán de recibir pacientes en el Hospital Pablo Tobón Uribe por cuenta de la crisis de la salud. El poco o nulo flujo de recursos por parte de las Empresas Promotoras de Salud (EPS), que no pagan el porcentaje que deberían para el sostenimiento de los prestadores de servicios (como este hospital), y la deficiente intervención del Gobierno, han dibujado un panorama en el que no hay forma de sobrevivir si no se cuentan con los recursos suficientes.

Deudas que dejaron las entidades liquidadas o que no están en operación como Saludcoop, Caprecom y Cafesalud (ahora Medimás) y los pagos insuficientes a la totalidad de los servicios por parte de Savia Salud y Coomeva (vea el gráfico) trajeron como consecuencia esta medida, en la que se restringirá la atención para los afiliados de estas EPS.

Las camas de hospitalización, que se inhabilitarán de manera temporal, atienden a cerca de 5.200 personas en el año, por lo que representa una gran cantidad de afiliados que no podrán acceder a las 120 especialidades que ofrece este hospital de alto nivel.

“La restricción será para las entidades que no nos están haciendo la totalidad de los pagos, especialmente Savia Salud, porque el hospital conserva toda la integralidad de todos los servicios tanto de adultos como de niños. Para evitar una crisis, en la que el hospital aún no está, tenemos que hacer esta restricción en virtud de que no nos están haciendo los pagos suficientes”, indicó Andrés Aguirre Martínez, director del Hospital Pablo Tobón Uribe.

Aseveró que entablaron conversaciones con dichas EPS para buscar un acuerdo de pago o solución a la problemática sin recibir una expectativa o acuerdo de pago real, motivo por el que el hospital dio aviso a la Dirección Seccional de Salud de Antioquia mientras las autoridades brindan una solución al problema estructural en todo el país.

Consecuencia alterna de la situación son los ajustes para los médicos, que aunque no se conoce en cifras, fue confirmado por el hospital, que adujo un ajuste en la disponibilidad de las camas en servicio del 14%, que implica a su vez un ajuste en insumos, inventarios y el número de horas de las personas que trabajan por los pacientes.

Aguirre recordó que al ser una entidad sin ánimo de lucro existe una responsabilidad con la comunidad, pero que de seguir así llegarían a una crisis financiera, motivo por el que se tomó la determinación.

“No se puede poner el riesgo la vida de personas, pero sí habrá restricciones. Personas que soliciten la remisión de un paciente tendremos que decir que no somos capaces por una incapacidad que no es derivada del hospital, sino de quien debe cumplir la responsabilidad de pagarle al hospital”, puntualizó el director de la entidad.

La crisis de la salud

Una crisis anunciada con un efecto dominó. Así califican los expertos en el sistema de salud colombiano la grave situación que atraviesa el sector, que ya afectó un hospital con casi medio siglo de trayectoria por cuenta de las grandes deudas.

Así y como ha ocurrido con otras Instituciones Prestadoras de Salud, se restringirá la atención este hospital para los afiliados a estas EPS, la comunidad, que lejana a tener alguna culpabilidad, en cambio sí ha sido la más afectada.

“El hospital no es ajeno a la crisis del sistema de salud que afecta en mayor o menor medida a los hospitales y clínicas de la ciudad y del país. Esta crisis causa honda preocupación porque afecta a los pacientes que requieren atención oportuna y prioritaria”, enfatizó la entidad.

Ante la noticia del ajuste, las reacciones en las redes sociales como Twitter no se hicieron esperar. “Qué dolor, el Hospital Pablo Tobón Uribe, el mejor centro asistencial de Medellín. ¿Qué sigue? Ahora es innegable la recesión”, opinó Marta González en la red social.

Por otra parte, otros usuarios fueron más enfáticos en las cifras: “Hospital Pablo Tobón Uribe cierra 80 camas y despide trabajadores por no pago… Poco a poco la salud en Colombia se desangra”, expresó Julián Carvajal en la misma plataforma.

Los gremios médicos han lamentado esta medida, sin dejar de recordar que lo predijeron, explicaron y pidieron intervención efectiva del Gobierno. Para Juan Édgar Marín, vocero de la alianza Somos 14+1 la reducción de camas significa menores posibilidades para la atención en salud de los antioqueños, colombianos de otras regiones del país y Centroaméricanos.

Con la participación del Hospital Pablo Tobón Uribe y como agrupación del 80% de la oferta hospitalaria del departamento, Somos 14+1 ha alertado en reiteradas ocasiones de la crisis. “Es muy lamentable que tengamos que llegar a la disminución de la oferta hospitalaria, especialmente en camas, porque ello es el reflejo de la problemática que vivimos ante la distribución de los recursos económicos que cada vez nos están agobiando. Los requerimos para funcionar y no están llegando en la cantidad necesaria conforme a los costos y gastos de operación del Hospital”, explicó Marín, quien también es el gerente de Serviucis.

“Si un hospital como el Pablo Tobón Uribe que viene con un reconocimiento internacional, que tiene una demanda de servicios con un portafolio amplio, ¿qué no podrá estar pasando en un hospital más pequeño, en una pequeña región? Ya es hora de que el gobierno local, departamental y nacional haga una intervención de este problema, en última instancia la afectada es la comunidad”, reiteró Marín.

En el mismo sentido se refirió German Enrique Reyes Forero, presidente de la Asociación Médica de Antioquia, ASMEDAS, a quien no le sorprende este hecho que se podría replicar. “Son situaciones anunciadas y eso va a ser como un dominó porque la situación financiera y de flujo de caja de los hospitales tanto públicos como privados es delicada. Las EPS deben 1.8 billones de pesos a la red privada y un poco más de un billón a las entidades públicas”, señaló Reyes.

Otra razón que suma a la crisis

Otras razones se han sumado a la crisis de la salud en Colombia que hoy puede ejemplificarse con la reducción de disponibilidad de camas en este hospital. Los extranjeros que han llegado masivamente a Medellín y Colombia que no tienen EPS hacen hueco al sistema, al tener el derecho a ser atendidos pero no contar con una entidad que pague a los prestadores de salud por el servicio. Uno de los casos más representativos es el de los venezolanos, que experimentan una crisis democrática en su país y han migrado a otros países suramericanos.

Al respecto, Andrés Aguirre expuso que a los venezolanos “se les brinda la atención de urgencias pero sin un respaldo económico. Acaba de conocerse una resolución del gobierno en la que responsabiliza a los gobernadores de la atención a los venezolanos y nos preocupa porque no están ni siquiera respondiendo por los ciudadanos colombianos”.

Proyección del Hospital

La situación financiera del Pablo Tobón Uribe ha suscitado dudas en su plan de expansión, mediante el cual se construyó la torre B, inaugurada en octubre de 2016, con un espacio de 72.000 metros cuadrados, que incluyó la ampliación de los servicios de salud.

En su momento el servicio de urgencias pasó de tener 1.500 metros cuadrados a casi 5.000, con el objetivo de aumentar el número de camas versus el de habitantes (compare con las cifras del gráfico), que se encuentra muy por debajo del estándar promedio.

Por ello el director Andrés Aguirre dijo que el hospital no renunciaría a dicho plan de expansión, ya que “la ciudad necesita más camas hospitalarias y seguramente la situación llevaría en un futuro a que el hospital pueda poner en operación la totalidad de su infraestructura.

Además, recordó que se hace necesario planear una expansión pese a la crisis de la salud, puesto que los mejores hospitales en el mundo son entidades sin ánimo de lucro, como en Estados Unidos son Cleeveland Clinic y Mayo Clinic que son las mejores y no responden a intereses económicos sino a los intereses de la comunidad. “Colombia debe pensar y tiene unos ejemplos de entidades que cumplimos con esta responsabilidad de cumplir los más altos estándares de calidad”, señaló.

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