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Guerra avisada no mata soldado

Por Octavio Quintero Editorial/El Satélite

“AGUA PASÓ POR AQUÍ, CATE QUE NO LA VI”

 

 En la primera semana de noviembre del año pasado se anunció en los medios de prensa el primer envío de 34 toneladas de aguacate-hass al mercado estadounidense, que en solo cuatro años ha duplicado sus importaciones al pasar de 913,7 a 1.993 millones de dólares entre el 2012-2016.

La información indica que “Colombia es el tercer productor mundial de aguacates de todos los tipos”, pero este dato no parece corresponderse con la información registrada el 25 de diciembre en el portal WSI (Wall Street International) en donde el columnista chileno, Pedro Vergara, dice que los principales exportadores de aguacates al mercado mundial son México, Chile, Perú e Israel, entre otros.
Pero esto es solo una observación al canto… Lo que llama la atención de la nota de Vergara en WSI es la problemática que plantea entre la producción de aguacate y el medio ambiente, basado en las informaciones de que dispone el columnista con relación al cultivo –tipo industrial—que se encuentra en la localidad de Cabildo, en la provincia de Petorca, a unos 200 km. al noroeste de Santiago de Chile, al decir:
(…)
“El cultivo de aguacates requiere una cantidad enorme de agua (…) creando una infinidad de problemas para los agricultores y la población local, ya que las bellas plantaciones, que sorprenden con su verde intenso, absorben toda el agua disponible, dejando a los demás sin una gota, sobre todo en los periodos de sequía”.
Colombia ya tiene en este campo de la agroindustria una triste experiencia en la Guajira en donde la población  se muere de sed junto a la fuente, pues, su principal arteria hídrica, el rio Rancherías, está secuestrado por los grandes productores de arroz y palma de aceite, a más del Cerrejón, la mina de carbón más grande de Colombia.
¿Qué tal que, poco a poco, el cultivo de aguacate que tan esplendorosamente se levanta en distintas regiones del país, y se anuncia como una redención de la actividad agroindustrial de Colombia resulte, como dice el columnista de WSI, un acaparador de agua, y bajo la influencia de los empresarios las poblaciones aledañas terminen sufriendo de sed, como se ve en la Guajira?
Bueno, dicen que “guerra avisada, no mata soldado” y, en consecuencia, debajo de esta nota encontrarán los correspondientes enlaces a las notas referidas para irnos formando una opinión al respecto y, sobre todo, anticipar los debates preventivos que sean necesarios.
Fin de folio.- En los años mozos de mi generación era popular la ingenua adivinanza: “Agua pasó por aquí, cate que no la vi: ¿Qué es?
Enlaces relacionados:
Primera exportación de aguacate a EE.UU.
El aguacate y la guerra del agua
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