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Fuerzas Uribistas Reaccionarias de Colombia, FURC, ¡a la carga!

Por Jorge Gómez Pinilla. (elespectador.com)

Reacción uribista de corbata contra Santos en Bogotá. Foto eltiempo.com

 

En la historia de la humanidad se recuerdan marchas decisivas para la consolidación de ciertos dirigentes en el poder.

La más recordada es la Gran Marcha (o Larga Marcha, Cháng Zhēng), que les permitió a tres frentes del Ejército Rojo de Mao Tsé Tung huir del acoso de las fuerzas enemigas, reagruparse luego de recorrer 12.500 kilómetros y entrar triunfantes a Pekín.

 AFP PHOTO/Carlos Julio MARTINEZ

AFP PHOTO/Carlos Julio MARTINEZ

En el plano nacional es recordada la marcha “Un millón de voces contra las FARC”, durante el segundo gobierno de Álvaro Uribe, que un 4 de febrero de 2008 colmó de ríos humanos las principales capitales del país exigiendo a grito herido “No más FARC”. Esto representó un golpe muy duro para esa organización guerrillera, y a su vez le dio a Uribe un halo de caudillo.

Pero en lo militar las FARC no fueron derrotadas, y en parte por ello el 4 de septiembre de 2012 el presidente Santos anunció que había iniciado conversaciones de paz con la organización que Uribe no pudo aplastar con su Estado de Opinión ni con más de 3.000 ‘falsos positivos’. Desde ese día aciago para el expresidente, este se montó en el caballo de batalla de una oposición despiadada a Juan Manuel Santos, tan despiadada cuanto más necesitado está de esquivar las fundamentadas acusaciones que recaen sobre él mismo, sobre un nutrido grupo de excolaboradores (muchos ya condenados), sobre su círculo de seguridad más cercano (Noguera, Santoyo, Buitrago, etc.) y sobre algunos miembros de su familia.

 

 

 

La táctica marrullera, desestabilizadora y perversa que las fuerzas reaccionarias de Colombia con su comandante en jefe a la cabeza están aplicando consiste en desviar la atención de las acciones judiciales sobre el entorno criminal que rodea a Uribe, culpando al gobierno de haber desatado contra su familia y su partido una especie de vindicta, como si fuera la víctima inocente de un gobierno desalmado y el propio presidente Santos le indicara a la Fiscalía las personas que debe capturar. (No sobra sin embargo recordar que fue Uribe quien durante un consejo comunitario en 2006 ordenó capturar al Secretario de Gobierno de Buenaventura, y que tan demagógica detención solo le duró dos horas).

Vaya insolencia, lo que el uribismo denuncia sobre Santos es lo mismo de lo que se acusaba al anterior gobierno: acoso y espionaje a sus opositores, complicidad con el Fiscal (¿recuerdan a Luis Camilo Osorio, de quien Uribe dijo que deberían clonarlo?) o intentos de influir en las decisiones de las Cortes. Ellos han politizado la justicia y envilecido el debate con el cirirí de una “abominable” persecución, llegando el senador José Obdulio Gaviria al extremo delirante de decir que “el Presidente y el Fiscal están por fuera de la ley”. El objetivo en últimas es encochinar a todo el mundo, para que los cochinos del Centro Democrático parezcan menos puercos de lo que son.

 

¡A la carga!!! foto cmi.com.co

¡A la carga!!!
foto cmi.com.co

Ahora bien, falta saber cuánto les durará la treta o cuándo comenzarán a aparecer los hilos de su tramoya siniestra. Una señal de debilidad o agotamiento de la manada ya se vio el día de la captura de Santiago Uribe, cuando la bancada uribista ‘marchó’ con cuatro pelagatos sobre el Palacio de Nariño a exigirle la renuncia al “dictador”. Tan notoria mengua en su capacidad de movilización indicaría que cada vez menos gente les come carreta. Por eso es tan decisivo conocer cuántos le ‘caminarán’ a la marcha –o marchita- del 2 de abril, a la que el senador Uribe está convocando con estas palabras: “Ciudadanos, al margen de los señalamientos contra mis compañeros políticos y contra mi familia, la situación del país es muy grave. Están consolidando la entrega al terrorismo. La salida a las calles es una necesidad para defender la democracia. Hagamos todos el esfuerzo el 2 de abril”. (En otros tiempos habría hablado de ‘esfuercito’, pero en fin).

La salida a las calles es una necesidad, sí, pero no para defender la democracia sino para el proyecto desestabilizador de Uribe. Si la justicia obrara como corresponde y no se viera intimidada por la histeria de plañideras como María Fernanda Cabal o Paloma Valencia, el excandidato Óscar Iván Zuluaga debería estar también detenido, pues en caso contrario habrían sido en vano todas las pruebas que debió aportar el hacker Andrés Sepúlveda sobre la conspiración que contra el proceso de paz adelantó el Centro Democrático en 2014.

Hoy Uribe se ve urgido en meterle pueblo a su plan sedicioso, y para ello debe recurrir de nuevo al viejo-truco de sembrar el miedo por toda la geografía nacional, lo cual incluye poner a sus áulicos a despertar la indignación del populacho con el cuento de que el presidente Santos va a entregar el país a las FARC, pero ahí estará él para evitarlo.

La bancada uribista en boca de su Paloma Salvaje se declaró en rebeldía, y esto es lo más parecido a cuando Laureano Gómez habló de “hacer invivible la República Liberal”. Según el médico psiquiatra José Francisco Socarrás (1906-1997) en su libro Psicoanálisis de un resentido, el caudillo conservador “tiene el don profético de anunciar desgracias de las que son responsables sus enemigos”. En coincidencia de temperamentos, métodos y objetivos, hoy el partido del senador Uribe Vélez exhibe un talante cada vez más colindante con lo rufianesco, con lo ilegal, en fiel enseñanza de los métodos non sanctos a los que suele recurrir su amo y signore.

Con la honrosa excepción de tres miembros de la bancada uribista (los senadores Iván Duque y María del Rosario Guerra, y el representante Samuel Hoyos) los demás parecen fieras heridas al borde del colapso, aunque cebadas por los votos y por los odios de su patrón. Se regodean en el arte de la mentira, le ‘escriben’ cartas a Juan Gossaín, manipulan imágenes y videos como el de la Azcárate, son expertos en sembrar rumores, propagandistas del apocalipsis, sinuosos a la hora de revertir contra el gobierno de Santos todo el peso de la culpa que debería recaer sobre ellos.

La marcha del 2 de abril será el bautizo de fuego para esas fuerzas rabiosas de extrema derecha que están convocando a la insurrección general. Ahí se sabrá si su beligerante comandancia dispone de suficientes ‘rebeldes’ para atizar la hoguera. Una cosa que tienen ya muy clara es que la paz los aniquila, y es por eso que están todos a una poniendo su mejor ‘esfuercito’ para impedirla.

DE REMATE: En consideración a que el partido Centro Democrático no es de centro y menos democrático, y a que por el contrario es un rebaño de neofascistas abiertamente conspirativo y desestabilizador, deberían cambiar su nombre por el de Fuerzas Uribistas Reaccionarias de Colombia (FURC). Ah, y olvidaba citar algo que también decía Socarrás sobre Laureano Gómez: “el nervioso ejerce atracción sobre los nerviosos”.

En Twitter: @Jorgomezpinilla

http://jorgegomezpinilla.blogspot.com.co/

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