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Estafa inmobiliaria en Cartagena en el huracán de la corrupción

Por Libardo Muñoz, Cartagena

Los edificios de viviendas construidos con licencias fraudulentas en Cartagena. Foto eluniversal.com.co
La Superintendencia de Notariado informó que acaba de bloquear los títulos de propiedad de todas las construcciones realizadas por los Hermanos Quiroz en Cartagena, con licencias falsas, 16 edificios de apartamentos.
Cientos de familias de estratos medios recibieron esa determinación de la Superintendencia de Notariado con verdadero estupor, pues están de hecho, abocadas a un proceso de inestabilidad masiva, que no tiene precedentes en la ciudad.

Otra de las obras “piratas”
Foto El Heraldo

Los barrios cartageneros donde Quiroz construyó edificios ilegales son: Alto Bosque, Chipre y Buenos Aires, que representan unos 180 apartamentos privados, de uso familiar, algunos vendidos a terceros,

Este escándalo permaneció oculto hasta marzo del año pasado, cuando un edificio del mismo constructor, se desplomó y mató a 21 albañiles, en el barrio Blas de Lezo.
Algunos jefes de familia ocupantes de los apartamentos bloqueados se preguntan: donde estaban las autoridades cuando se expidieron esas licencias, en el laberinto de corrupción que es hoy la alcaldía de Cartagena y dependencias anexas?
“Ahora si apareció la justicia, ahora nuestras familias quedan en un limbo de inseguridad pues los bancos ya están informados y esos apartamentos no pueden ser negociados”, declaró un afectado,
El otro ingrediente, que crea un clima de agravamiento de la zozobra social de Cartagena, consiste en que las edificaciones de los Quiroz se hicieron sin cumplir las normas de sismo-resistencia y tienen que ser reforzadas o demolidas y ninguna de estas dos operaciones pueden hacerse con las familias adentro.
También se apelaría a una profundización de los cimientos, que implica montar una operación con maquinaria pesada, también imposible con los apartamentos ocupados.
La actividad ilegal de los Quiroz tuvo características frenéticas, pues llegaron a construir dos edificios por año, para lo que era necesario que desde los inspectores de barrios hasta el alcalde mayor, se hicieran los de la vista gorda o recibieran grandes sumas de dinero para comprar su indiferencia, en un operativo criminal soterrado, silencioso, y crear la sensación de “aquí no está pasando nada”.
La Dirección Administrativa de Control Urbano, dependencia distrital, ahora si se quitó la venda de los ojos, y notificó a los desconcertados ocupantes de los apartamentos que deben evacuar porque están corriendo peligro sus vidas.
Muchos jefes de familia a quienes la orden de desalojo afecta, tienen el plan de quedarse y no atender la notificación del Distrito. “No queremos nada con el Estado” dijo uno de ellos, muy alterado.
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