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Esperanza Acevedo Ossa: POBRE GORRIÓN

Por Edgard Hozzman Londonderry New Hampshire

Esperanza Acevedo, "Vicky" Imagen ytimg.com

 

Las grandes virtudes de Esperanza Acevedo Ossa fueron su personalidad y su inspiración. Fue la primera cantautora colombiana. Antes de ella, las cantantes eran intérpretes de compositores. Pasarían 31 años para que irrumpiera en el acto de la escena musical nacional otra gran cantautora con proyección mundial, Shakira. Las dos tienen en común la identidad que les dan a sus voces e interpretación de sus creaciones, son inconfundibles, tienen el sello personal.

Auditórium de Todelar –en la carrera 5 entre las calles 18 y 19–, en el mismo donde cantó Javier Solís en 1965 fue el primer escenario de Vicky. Hasta allí llego en 1966 como una empleada del Banco del Estado. Admiradora y seguidora furibunda de Aníbal Velázquez quien en 1965-66 era el artista tropical más popular, gracias a su versión de, “Cachita”. Con el ahorro de sus primeros sueldos compró un acordeón vallenato para interpretar la música de Aníbal. La frecuencia que escuchaba era la de la juventud moderna, Radio 15, donde Alfonso Lizarazo promocionaba: “Tú serás mi baby” del grupo “Surfs “ de Madagascar, tema que cautivó a Esperanza quien lo incluyó en su repertorio para cuando llegara la oportunidad que había solicitado en “Campeones Juveniles” de Radio Cordillera, espacio para aficionados que había nacido como respuesta a “Estudio 15” de Caracol, gracias al binomio Guillermo Hinestroza & Xaime Ibarra.

Cuando Hinestroza presentó a “Vicky”, ni la misma Esperanza Acevedo sabía quién era. Al presentador se le ocurrió ese nombre porque no le gustaba el original. El animador tuvo que invitarla ante

la sorpresa del público, el elenco y la cantante, quien le aclaró camino al escenario que ella se llamaba, Esperanza Acevedo. Ese día, acompañada de su acordeón, interpretó su canción favorita, “Túú serás mi baby”. En ese momento nacía la cantautora más querida y popular de la nueva ola colombiana, Vicky.

Para celebrar su primer éxito en los escenarios invitó a parte del elenco de Campeones Juveniles a su hogar, calle 8 crr 5. El cantante más popular de este programa era “Marcel”, Max Ibarra, quien interpretaba con propiedad la guitarra, virtud que le dio la oportunidad de ser el director musical y mano derecha de Hinestroza, quien ante la buena recepción del espacio tomó el modelo del exitoso programa argentino “El Club del Clan” 1962, semillero de los ídolos que hicieron grande la Nueva Ola.

Conocí a Vicky en 1966 en una presentación del elenco del Club del Clan, del que era director musical el maestro Oscar Lasprilla. Por aquella época ella salía con Marcel, el cantante de mostrar que tenía El Club del Clan, lo que le daba la autonomía para ser el rompe corazones del elenco. Su infidelidad para con Vicky fue la fuente de inspiración para “Llorando vivo yo”.

La primera estrella del Club de Clan fue Marcel, la cantante más destacada y más popular Vicky, su primera creación, “Llorando vivo yo”, fue el primer éxito del Club del Clan. La mejor voz, la de Emilse, quien integraba el dúo “Las Mellizas”, con su hermana Janeth.

El primer gran contrato discográfico de este elenco lo obtuvo Vicky con Codiscos en 1967 gracias a su éxito “Llorando vivo yo”. Esta compañía no ahorró esfuerzos para la producción del primer álbum de la cantautora, la base la grabaron “Los Ampex” la agrupación rockera mas estructurada musicalmente de mediados de los años sesenta: Oscar Lasprilla, Piano, Guitarra líder, voz- Yamel Uribe, Guitarra rítmica, Bajo, voz- Jaime Rodríguez, segunda guitarra, voz – Oscar Ceballos, Batería .

A su regreso de Medellín la prensa amarillista dio despliegue a un miserable chisme el que aseguraba que Vicky era hombre. Esta

difamación estuvo a punto de arruinar la carrera artística de la cantautora, quien hizo un paréntesis de cuatro años en los que se refugió en el amor, la comunidad hippy de la sesenta y el apoyo de su madre.

Quien la convenció de volver a la música fue Jaime Arturo Guerra Madrigal. La contrató para Discos Orbe, a mediados de los años setenta. Su regreso al mundo del Disco y el espectáculo fue exitoso. En 1976, el Disjokey más autorizado, Gonzalo Ayala le entregó el Premio más importante de la frecuencia más escuchada a mediados de los años setenta, Radio Tequendama, “El Pompin de Oro” el que la acredita como la cantante nacional más popular y exitosa de la primera mitad del decenio de los setenta. Además, su compañía discográfica certificó sus millonarias ventas con disco de Oro, el primero de muchos. También fue galardonada con La Antena de la consagración.

En Discos Orbe logró sus más grande éxitos, “Tan sola”, “Pobre Gorrión”, “Las estaciones”, “Amor amargo”, “Esa niña”, entre otros. Sus creaciones e interpretaciones tuvieron una magnifica recepción en toda américa y el núcleo latino de La Unión Americana, donde actuó en muchas oportunidades.

Vicky se distinguió por ser una mujer sin pelos en la lengua para manifestar sus conceptos y críticas con quienes no estaba de acuerdo, sabía decir no cuando lo creía justo y necesario, fue una excelente colega y compañera, nunca sufrió por el éxito ajeno, vivía y dejaba vivir, amante de los animales, la naturaleza y la libertad, le dio alas a su independencia, por lo que nunca formalizó un compromiso. Le tenía pavor a los aviones, volar para ella era un suplicio. Hasta siempre Esperanza, tu huella está en tu personalidad y creatividad.

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