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“Ese hombre tuvo la amabilidad de retirarme de mi hogar, de destruirme la vida” Deyanira Ballestas, amenazada por paramilitares

Agencia de Información Laboral

Foto referencial tomada de El Universal

Me duele que trabajar de buena fe para una comunidad, y que uno no se preste para malas cosas que quieren los demás, me lleven a la muerte”, dijo Deyanira Ballestas, poco antes de abandonar el municipio de San Pablo, tras recibir amenazas de muerte por su trabajo como docente en esta población del sur de Bolívar, un caso que esta semana fue  ampliamente difundido por las redes sociales y medios de comunicación.

Para Rafael Cuello, Secretario General de Fecode, federación sindical que agremia a los educadores del país, siguen precarias las condiciones de seguridad y las garantías para el ejercicio de la labor docente, pese a que se ha visto una mejora considerable en virtud del proceso de paz con las FARC.

Señaló que amenazas como la que recibió la profesora Deyanira Ballestas, es uno más de casos similares que este año se han incrementado, principalmente en los departamentos de Nariño, Cauca, Caquetá, Valle y Antioquia. Y fue asesinada la educadora Adriana Ruano Bastidas, en Samaniego, afiliado al Sindicato de Maestros de Nariño – Simana.

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“Por eso le exigimos al Gobierno garantías reales para el ejercicio de la labor docente. Los maestros somos actores de pedagogía, de ciencia y tecnología, somos actores de paz y rechazamos la violencia venga de donde viniere. La escuela debe ser un territorio de paz”, señaló el directivo de Fecode.

La particularidad del caso de la profesora Deyanira Ballestas fue que se hizo viral en las redes sociales y los medios, por el audio de la amenaza, que ella misma grabó en su teléfono celular, en el que se escucha a alias “Carlos Mario”, presunto paramilitar, profiriendo espeluznantes palabras intimidatorias e insultos contra ella, hecho que generó una ola de indignación en el país.

Hágame un favor, coja sus cositas y se me va de la región. Si se queda la van a recoger muerta… Usted sabe que nosotros acá asesinamos al que se nos dé la gana”, fueron las palabras textuales del paramilitar.

En diálogo con la emisora Blu Radio, la profesora Deyanira Ballestas, de 60 años de edad, oriunda de Bogotá, reveló que 15 días antes de recibir la llamada amenazante del tal “Carlos Mario”, unos hombres estuvieron merodeando por la institución educativa donde presta servicios. Aseguró no tener enemigos, pero que es posible que detrás de la amenaza pueda estar una persona con quien ella tuvo un conflicto.

“Esa persona acudió a dar una mala información mía, de que no les quería mandar docentes a las veredas lejanas y se presentaron unas personas y me amenazaron. Eso fue el año pasado. No sé si será por celos profesionales, no lo pude asegurar”, dijo la docente.

Tan pronto recibió la amenaza puso el caso en conocimiento de la Secretaría de Educación de Bolívar, de la policía y la Fiscalía, que anunciaron la investigación respectiva. Manifestó que se encuentra desplazada en el Cesar, sin un futuro claro en el mediano plazo.

Ese hombre tuvo la amabilidad de retirarme de mi hogar, de destruirme la vida… Lo único que le pido a Dios es que este impase sea para que yo pueda seguir siendo una servidora de las comunidades y educar a los jóvenes para que no tomen un mal camino, y consigamos lo que queremos los colombianos: la paz. Si no apoyamos a los jóvenes, nunca la vamos a tener”, dijo la profesora a la emisora Blu Radio.

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El liderazgo natural de las maestras y maestros

Según Rafael Cuello, de Fecode, la gran mayoría de los maestros y maestras amenazadas y asesinados son de zonas rurales y pueblos pequeños, parajes recónditos donde la única presencia del Estado son precisamente ellos y ellas. Ejercen por tanto en estas regiones un liderazgo natural, y por lo mismo se convierten en blanco de los actores armados.

 “Los maestros y maestras en esas zonas apartadas de conflicto han estado entre dos fuegos. Donde había autodefensas, la guerrilla los consideraba auxiliadores e informantes; y cuando era al revés: en zonas controladas por la guerrilla, los paramilitares los consideraban del  lado de ésta. En cualquier lado pagamos los platos rotos”, agregó Cuello. De ahí su exigencia para que no involucren a las escuelas en el conflicto, toda vez que los  maestros no participan en actividades de violencia de ningún lado.

Resaltó la importancia del proceso de paz, toda vez que en los últimos años han disminuido notoriamente las amenazas y hechos de violencia contra los maestros, lo que antes era pan de cada día. “Lo que nos indica que apostarle a la paz vale la pena. Llegamos a tener unos 3.800 de esos hechos en un lapso de 15 años. Tanto así que cuando lo denunciábamos en los escenarios internacionales, no nos creían, pensaban que era una exageración”, señaló.

Sobre el caso de la profesora Deyanira Ballestas en  San Pablo, dijo que es un hecho muy lamentable, como cualquier caso de amenaza y violencia contra una maestra. En el caso de esta profesora –dijo– es posible que también le estén cobrando el hecho de que haya apoyada por la candidatura de Gustavo Petro en la reciente contienda electoral.

Explicó que todos los casos de amenazas que se presentan los ponen en conocimiento del Ministerio de Educación, y se hacen las denuncias respectivas ante la Unidad Nacional de Protección y la Fiscalía, entidad esta que anuncia investigaciones que en la gran mayoría de los casos no producen resultados.

Dijo que en la última reunión que los directivos de Fecode sostuvieron el 3 de julio con la Ministra de Educación, Yaneth Giha, le manifestaron la preocupación por las garantías laborales y sindicales para el magisterio, pues hay miembros del  Comité Ejecutivo de Fecode que no tienen permiso sindical, y no ha sido posible que los ministerios de Educación y Trabajo expidan un acto administrativo que regule esa situación.

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Violencia de género

También consultamos la opinión de Rocío Pineda García, investigadora social con maestría en “Género, Sociedad y Políticas”, ex Secretaria de las Mujeres en la Alcaldía de Medellín, y cofundadora de la Red Nacional de Mujeres por la Paz. Calificó la amenaza con Deyanira como un acto vil, dado el significado y el liderazgo que tiene una maestra en una comunidad, y el impacto que genera.

Son hechos que el Estado no puede permitir, ni la comunidad tampoco. Frente a ellos tenemos que cerrar filas, exigir que las autoridades tomen medidas realmente efectivas, para evitar que este tipo de crímenes se sigan cometiendo. No podemos quedarnos viendo noticias y contando el número de muertes y de personas amenazadas. No se pueden volver paisaje, creer que porque no te tocó a ti no importa. Hoy son ellos, mañana serán otros, y así seguirá”, dijo.

Indicó que las vidas de las mujeres y los hombres líderes merecen todo el respeto y la compañía, toda la protesta social. “Hay que fortalecer las redes ciudadanas de apoyo, que se conviertan en barreras sociales frente a unos actores que se sienten fortalecidos con las armas.”, agregó.

Violencia contra maestras y maestros en cifras

Según el Sistema de Información en Derechos Humanos de la ENS, la violencia antisindical de los últimos 40 años se ha ensañado particularmente contra los maestros, que han llevado la peor parte. De los cerca de 7 mil casos de amenazas contra sindicalistas entre 1979 y al momento actual, 3.207  han sido contra miembros de Fecode, o sea casi la mitad.

Y de los 3.161 casos de homicidios contra sindicalistas en el mismo lapso, 1.013 (la tercera parte) víctimas han sido educadores afiliados a esta organización sindical.

Por otra parte, casi en la totalidad de los desplazamientos forzados de sindicalistas las víctimas han sido maestros. En el lapso considerado se registraron 1.898 desplazamientos, y de ellos 1.549 fueron de educadores.

Como lo indica el siguiente cuadro:

Violaciones a la vida, libertad e integridad física contra sindicalistas en general y educadores en particular. 1979– 2018 (julio 5)

Tipo de violación Colombia, 1973-2018 (julio 5) Fecode, 1979-2018 (julio 05)
Amenazas 7.208 3.207
Homicidios 3.161 1.013
Desplazamiento forzado 1.898 1.549
Detención arbitraria 763 125
Hostigamiento 671 92
Atentado con o sin lesiones 402 51
Desaparición forzada 239 79
Secuestro 176 40
Tortura 106 22
Allanamiento ilegal 73 7
Homicidio de familiar 3 1
Total general 14.700 6.186

 Fuente: Sistema de Información en Derechos Humanos, SINDERH, ENS.

Es de resaltar que en lo que va del año 2018 en el país han sido asesinados 8 sindicalistas (3 de ellos de Sinaltrainal), ha habido 73 amenazas, 4 atentados con lesiones, 3 hostigamientos y un allanamiento ilegal. Cifras que son ostensiblemente inferiores a las registradas en los peores momentos del conflicto armado.

 Los 8 sindicalistas asesinados este año son:

Flover Sapuyes Gaviria, en Balboa, Cauca. Activista del sindicato Fensuagro.

Adriana Ruano Bastidas, en Samaniego, Nariño. Educadora del sindicato Simana.

Efrén Zuñiga dorado, en Piendamo, Cauca, Activista del sindicato Asoinca.

Gilberto Espinosa Victoria, en Bugalagrande, Valle. Miembro de base de Sinaltrainal.

Cristian Andrés Lozano, en Andalucía, Valle. Activista de Sinaltrainal

Luis Eduardo Dominguez, Andalucía, Valle. Directivo de Sinaltrtainal.

Holman Mamian, La Vega, Cauca. Activista del sindicato Asoinca.

Carlos Alberto Ayala Murillo. Pereira, Risaralda. Activista del sindicato SER.

 

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