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EPS racionan la salud

Por Octavio Quintero, El Satélite

El derecho a la salud de los colombianos no interesa a los antitaurinos o "animalistas". Foto twimg.com

Si se tratara de la luz o el agua, a nivel nacional, temblaría el país

 

La sociedad civil está viva. Lo confirman movimientos como la marcha de los padres de familia y profesores contra la ministra Parody que les quiso imponer un nuevo manual de educación sexual en los colegios en agosto del año pasado, y vuelve se confirma con la protesta pública que se alza por estos días contra el alcalde Peñalosa por permitir el retorno de las corridas de toros en Bogotá.

La protesta de los padres y profesores tumbó a la ministra Parody. Seguramente, la protesta de los animalistas está incentivando la recogida de firmas en favor de la revocatoria del mandato Peñalosa.

Sin dejar de aplaudir estos movimientos populares, me pregunto si tienen una causa más importante que la causa de la salud pública que, a pesar de las múltiples denuncias que se expanden en los medios de comunicación y las redes sociales, sin embargo, no conquistan de manera contundente las calles en donde se manifiesta el verdadero poder popular. Justo es admitir que se ha intentado la protesta pública de la mano del senador Robledo, principalmente, y de algunos movimientos sociales que luego languidecen en sus arengas sin audiencia, mientras que el sistema sanitario sigue causando toda suerte de estragos en la salud pública.

Muchos creímos que el sistema había llegado a su fin tras el escándalo del llamado “robo a la salud”… Pero no, ahí sigue, malo como ayer pero menos que mañana porque, mientras siga siendo un negocio, los empresarios siempre encontrarán la forma de hacerlo rendir mejores utilidades a costa del menoscabo de los servicios.

Creía que la denuncia que hicimos recientemente desde Fusagasugá, Cundinamarca, sobre los cambios de nombres, o números de cédulas y tipo de exámenes con el fin de conseguir que los procedimientos sanitarios se dilaten hasta disuadir a los pacientes, era un asunto muy local, y no: me han llegado correos de otras ciudades en donde las mismas circunstancias se están presentando, o sea que obedecen a un concierto de las EPS a nivel nacional.

No me atrevía a afirmar, ni siquiera como hipótesis el asunto, pues, no me cabía en la cabeza que tan criminal proceso tuviera un hilo conductor desde tan alto nivel. Pero, tras leer el artículo del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, “En defensa de la complejidad”, pronunciado como discurso de grado ante los médicos de la Universidad de los Andes el pasado 26 de enero, ya no queda duda de que el tema de la salud en Colombia, no solo es un asunto comercial sino que en desarrollo del negocio están incorporando procesos inmorales que rayan con el código penal.

Dice el ministro: “… La salud como derecho fundamental tiene como consecuencia inmediata la complejidad administrativa. La democratización implica además congestión, listas de esperas e incluso racionamiento.”, negrilla y subrayado nuestro.

Congestión y listas de espera, los sabíamos y lo sufrimos, pero, ¿qué querrá decir el ministro con “racionamiento”? Si lo que pensamos, y se deduce del término que es limitar el suministro de un producto, entonces estamos frente a un delito del que ya tenemos esta confesión de parte del ministro, que nos releva de más pruebas.

Fin de folio.-Ahora, seguimos pensando, ¿por qué no surge un movimiento social callejero como el de los animalistas en defensa de los toros de lidia que asuma la defensa de los millones de pacientes sometidos al racionamiento por parte de las EPS?

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