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ENTRETELONES: Interrogantes

Por Rodrigo Pareja

Imagen noticias24.com

La campaña por el sí o el no en el plebiscito que se votó hace dos días y una de cuyas consecuencias fue haber dejado una nación más dividida y enfrentada que antes, planteó también a los colombianos más interrogantes que respuestas, más incertidumbres que certezas.

Aunque los principales protagonistas de la belicosa y envenenada campaña, desde los votantes rasos hasta los máximos dirigentes de las dos opciones puestas en juego dejaron entrever en los minutos siguientes al cierre de las urnas su voluntad de paz, algo parece cierto: ese anhelo general de los colombianos parece hoy un poco más lejano.

La famosa renegociación de los acuerdos, imposible según Humberto de La calle, principal abanderado del gobierno en las conversaciones de La Habana, y viable de acuerdo con los promotores del No, es el principal interrogante que se presenta en el inmediato futuro.

Quienes promovieron la derrota del plebiscito y lograron su objetivo, esgrimieron una oposición rotunda a que los guerrilleros no pagaran un solo día de cárcel, y una y otra vez repitieron que la paz no podía darse con impunidad y sin justicia.

Vale la pena preguntar si pese a sus primeras declaraciones en las que expresaron su voluntad de paz y reiteraron “su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción al futuro”, sus cabecillas estarían dispuestos a venir a Colombia a pagar años de cárcel, algo que no está contemplado en el negado acuerdo de La Habana.

Con el triunfo del SÍ se suponía que los miembros del Secretariado de las Farc iban a enrolarse sin mayores inconvenientes a la sociedad civil, y a comenzar desde ella la planificación de sus futuras actividades encaminadas a convertirse en partido político y conquistar algún respaldo en las urnas.

Otro interrogante que salta entonces, sin respuesta hasta el momento en medio de las incertidumbres, es qué va a pasar con las órdenes de captura y los requerimientos judiciales que pesan sobre los principales miembros de la cúpula guerrillera, guillotina que pende sobre sus cabezas y que estaba en suspenso por las negociaciones que finalmente no fueron rubricadas por los votantes.

Otra duda grande que quedó tras la jornada comicial del pasado domingo es la que tiene que ver con la posición que por fin asuma el ex presidente Uribe, quien fortalecido al máximo, fue el triunfador de la contienda que lo enfrentó al presidente Santos, postura que hasta la mañana de ayer lunes no había dado a conocer, pese a la invitación del Jefe del Estado para hacer un gran acuerdo nacional con todas las fuerzas políticas.

Aunque algunos quieran hacer creer que todos los votantes del NO depositaron su sufragio en contra de los acuerdos y de las Farc, otra cosa muy distinta hubiera sido el resultado del plebiscito con Oscar Iván Zuluaga o Francisco Santos, por ejemplo, a la cabeza de la oposición. Es innegable, entonces, aunque muchos no lo admitan, que la lid fue entre Santos y Uribe y que éste resultó vencedor, así haya sido por escasos cincuenta y cuatro mil votos.

Capítulo aparte en esta jornada que dejó a Colombia más dividida de lo que estaba antes del 2 de octubre, merecen las distintas firmas encuestadoras que ni se aproximaron siquiera al resultado final de las votaciones, y eso que no tenían para considerar sino dos opciones, dejando en el imaginario la presencia de un sesgo bastante sugestivo.

Si a raíz de las últimas mediciones referidas a las últimas campañas políticas venían tales firmas tan mal referenciadas, de ahora en adelante sí que van a carecer de credibilidad y confianza por parte de los ciudadanos, muchos de los cuales solo ven en ellas la existencia de un negocio muy bien montado y mejor explotado.
Solo queda rogar al cielo que el cese bilateral hasta ahora sostenido se mantenga y ojalá se extienda también a los campos verbal y político, actualmente minados y a punto de explotar.

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