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En Choachí está el jardín privado más bello de Colombia

Por Iván Gallo, las2orillas.com

Foto Guillermo Angulo/las2orillas.com

En la casona donde murió el Presidente Miguel Abadía Méndez, el fotógrafo Guillermo Angulo conserva una de las especies de plantas más exóticas del país

En Choachí está el jardín privado más bello de Colombia

En una ocasión Gabriel García Márquez iba a pasar la noche en la Orquidiócesis de Teguada pero se arrepintió cuando su dueño, el fotógrafo Guillermo Angulo —a quien conocía desde la época en la que en Roma soñaba con ser guionista de cine—, le contó que el fantasma del presidente conservador, Miguel Abadía Méndez, aparecía cada madrugada e iba a bañarse desnudo en el río Blanco, que pasa justo frente a la casa. Abadía Méndez, el hombre al que se le atribuye haber dado la orden que acabó con un número indeterminado de sindicalistas en las bananeras del Magdalena, gobernó el país entre 1926 y 1930. Sus últimos años los vivió en esta casa de estilo inglés, construida en ladrillo para que no se la quemaran —como habían hecho sus copartidarios con la anterior, construida en madera—. La casa queda cerca a Choachí, y allí murió en 1947. Gabo, quien no creía en Dios pero sí en los agüeros, salió disparado para Bogotá por el miedo que le daban los fantasmas, un pavor que superaba el placer de ver flotar en un pequeño lago una Victoria amazonica, y unos de los nenúfares que pintaba Monet. O la Cattleya violacea, la más hermosa de las orquídeas de nuestros Llanos Orientales, una de las muchas que tiene en su jardín Guillermo Angulo.

Desde hace 30 años este fotógrafo —que vivió buena parte de su vida en México— cultiva, consiente y protege uno de los jardines privados más hermosos del país. Fue precisamente el amor a las plantas el que le hizo cambiar su obra: Angulo, a sus 89 años, ya no retrata rostros de mujeres indígenas en México sino una Stanhopea reichenbachiana siendo polinizada, o flores de centro luminoso como las que aparecen en estas fotos.

La Orquidiócesis de Tegualda es su juguete preferido. Allí recibe cada fin de semana a sus amigos más queridos, entre los que se cuentan escritores, pintores y periodistas y, desde luego, bellas mujeres. Pasear por el inmenso jardín y ver cómo las gotas de agua se cristalizan en las hidrófobas hojas de la flor de loto, es una de los motivos por los que queremos tanto a Guillermo Angulo.

Guillermo Angulo, observando la flor de una Victoria amazonica en primer día de floración

Victoria amazonica en segunda noche de vida.

 

Otra planta acuática, el nenúfar, a la que Monet gustava pintar.

 

Otra especie distinta de flor acauática, el loto (Nelumbo sp.)

 

En los libros suelen decir que esta bella orquídea, Cattleya Violacea, no se da sino en Brasil y Venezuela. No es cierto: es la orquídea reina de nuestros Llanos Orientales.

 

Labelo de una Cattleya dowiana, ‘variedad áurea’, la más hermosa cattleya de Colombia.

 

Una abeja euglossina polinizaando una Stanhopea reichenbachiana.

 

La orquídea Anguloa cliftonii

 

Aristolochia grandiflora.

 

 

 

Aristolochia grandiflora sin abrir.

 

Ardilla, llena de polen, comiéndose la flor de un hibisco

 

Garza amarilla.

 

Dos libélulas copulando.

*Fotos de Guillermo Angulo

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