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El segundo lugar es para el primer perdedor

Por Jorge Elíecer Castellanos

Messi y la derrota final ante Chile en la Copa América. Foto New York Times

 A propósito de la reciente Copa América Centenario que se llevó a cabo exitosamente en la Unión Americana, -en la cual Chile ratificó de nuevo su anterior campeonato y Argentina conquistando el segundo lugar demostró que desde hace 23 años no ha podido ganar una competencia de magnitud internacional-; vimos al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, tendido en la cancha llorando como un niño a quien se le ha hecho esquivo el mejor trofeo por múltiples veces con la camiseta albiceleste.

En primer lugar, vale indicar que la frase con que se destaca el título de la nota presente, se atribuye al famoso corredor de autos Dale Earnhardt, quien ganó setenta y seis carreras, incluyendo la magna de Daytona 500 en el año de 1998.

Esta es una sentencia muy recurrida en diversas facetas de la vida empresarial y deportiva y hasta pulula en los pomposos concursos de belleza.

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Es indudable que los seres humanos siempre queremos ganar, llegar a la meta primero y poner la bandera en todo lo alto, antes que otros. La victoria se explica por si sola pero la derrota exige múltiples afirmaciones, aunque el sabio Maturana puntualizó: “Perder es ganar un poco”.

Desde luego que nadie recuerda a los segundos, pues efectivamente, nadie reconoce con naturalidad quienes han sido, por ejemplo, los vicepresidentes de los Estados Unidos desde el año 1930 hasta la fecha.

Recordemos por ejemplo: ¿Quién fue el primer piloto en cruzar el Océano Atlántico sin paradas en avión? Charles Lindbergh. ¿Y el segundo?

Los aquilatados conferencistas de liderazgo insisten en que nosotros fuimos primeros y por eso nacimos, es decir que los segundos y siguientes portadores de vida murieron en el intento. Igualmente expresan que del segundo lugar nadie se ocupa y que fácilmente todos se olvidan de él porque carece de protagonismo.

Aunque puedan existir diferentes puntos de vista, claro está que el primero es el primero y luego vienen los demás, como podría convalidarse este aforismo en esta intrépida lucha competitiva desatada por la globalización.

IBM fue la número 1 durante décadas, la pionera empresa que proveía Hardware, Software y servicios. IBM llegó a ser la palabra emblemática para los departamentos de sistemas de cómputo en las instituciones privadas. Por esta razón se ha mantenido firme en el mercado no obstante la difícil competencia que enfrenta con Hewlett-Packard, actualmente la compañía más grande del orbe en tecnología informática y también en computadoras.

 

 

 

Como diría nuestro palenquero mayor Pambelé: “Es mejor ser uno que ser el dos”, aunque tenga podio.

De verdad que nadie fácilmente recordaría quienes lograron los segundos lugares de los últimos años en el Giro de Italia o en la vuelta España, talvez puedan hacerlo los eruditos del ciclismo por su ocupación profesional.

En este contexto de exigencias competitivas, cada vez mayores, el segundo lugar está condenado a la inexistencia o mejor al olvido y el primero se lleva todos los laureles y el pedestal destinado en la historia.

Esta verdad de Perogrullo la reconoce el goleador argentino del Club Barcelona y, por ello, ha querido dejar la selección; posición que para muchos es un acto de sensatez y vergüenza profesional competitiva y que, para otros, riñe con el verdadero orgullo y el privilegio de vestir la camiseta de su país, independiente de los resultados mientras se mantenga el hambre de gloria y se deje la epidermis en el campo de juego.

Sin duda, a manera de colofón, puntualicemos que el primero es el primero y los segundos y terceros vienen detrás…. al olvido.

 

Jorgecast06@yahoo.com

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