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El reto para el periodismo es seguir haciendo periodismo

Por William Giraldo Ceballos

El Presidente de la República, Juan Manuel Santos , William Giraldo, presidente del CPB y la presidenta del jurado del Premio CPB , María Elvira Arango. Foto CPB

Discurso pronunciado por William Giraldo Ceballos, Presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá, en la proclamación y entrega del Premio Nacional de Periodismo CPB 2017.

El panorama del periodismo colombiano podría ser mejor, si al timón se encontraran hoy don Enrique Santos Castillo y don Guillermo Cano Isaza a quienes rendimos homenaje en esta ocasión.

 

Don Enrique, con el “lápiz mágico” que conocieron sus periodistas centraba la objetividad de las noticias y suprimía adjetivos y párrafos enteros que le sobraran a la veracidad y credibilidad informativa de El Tiempo.

 

Cerca de 60 años de una jefatura de redacción ejerciendo el periodismo sin escribir noticias ni columnas para no distraer su rigurosa aplicación de la política editorial del diario.

 

Y a su lado la heroica independencia que le costó la vida hace 30 años, don Guillermo Cano Isaza, quien junto a don Enrique Santos Castillo suscribió el acta de fundación del Círculo de Periodistas de Bogotá en 1945.

 

La “Libreta de Apuntes” de don Guillermo seguramente se ocuparía hoy del sarampión informativo que, propagado desde las redes sociales, está afectando la credibilidad de los medios periodísticos.

 

Estamos celebrando el Día del Periodista en medio de inocultables motivos de inquietud gremial.

 

Esta afirmación no es nueva ni es propia: la prensa ya no es el cuarto poder. Fue reemplazado por el poder financiero que la compró.

 

Por eso, en parte, en Colombia hay una relativa libertad de prensa.

 

La publicidad, fundamental para el sostenimiento económico de los medios de comunicación, está concentrada.

 

Por esa concentración se han venido cerrando medios locales y también quedaron reducidos a pensar con el estomago los reporteros, particularmente en los medios de ciudades intermedias o capitales departamentales.

 

Un trabajo condicionado al poder político de la comarca. Y en otros casos, a las pistolas que silencian denuncias periodísticas sobre la corrupción local.

 

De esa manera, pisoteando principios, en muchos lugares del territorio colombiano se ejerce un periodismo adulador, comprometido con el poder local, un periodismo envilecido..

 

Ejercer el periodismo independiente tampoco tiene cabida y particularmente, en los despachos oficiales.

 

Al periodista independiente, el que ofrece sus investigaciones a los medios, no se le atiende directamente.

 

El modernismo informativo, Internet, la multimedia, las redes sociales, rivalizan de mala manera con el periodismo.

 

Alguien dijo que con un celular o una computadora para acceder a las redes sociales, cualquiera puede ser periodista. Y el cuento se regó como pólvora y lo infectó todo. En los medios se reproducen textos y afirmaciones de las redes como si fueran verdades.

 

Abundan dirigentes disfrazados de periodistas fabricando falsas noticias en redes sociales y que muchas veces son publicadas en los medios.

 

El reto para el periodismo es seguir haciendo periodismo. El periodismo consiste en buscar la información, elegir lo que interesa a la gente, indagar, verificar y procesar la noticia.

 

La credibilidad, la objetividad y la veracidad para el ejercicio periodístico parecen mandadas a recoger: En las primeras lecciones de periodismo se enseñaba que noticia es cuando un hombre muerde a un perro. La semana pasada un noticiero de televisión abrió su emisión del medio día con la noticia de un perro que mordió a un hombre en Medellín.

 

Hay que preguntarse si será entonces necesario repensar el concepto de la noticia y qué se entiende ahora por periodismo?

 

Las circunstancias demandan un rescate de la mano de un código de ética para los medios y para los periodistas en el que primen el interés público preciso y confiable; la imparcialidad que respete la diversidad social; independencia frente a los intentos corporativos, políticos y de otros tipos que busquen influir las decisiones editoriales; Integridad para que no haya engaños en la información; y Respeto a la dignidad de las personas y para evitar el sensacionalismo.

 

Finalmente, señor Presidente, hace cinco años saludamos en el CPB las brisas de paz que llegaban de La Habana.

 

Hoy la paz está caminando del campo a las ciudades. Es la noticia que los colombianos esperaron durante más de 50 años.

 

A la paz, que en las primeras semanas redujo las muertes y las mutilaciones de guerra en Colombia, no le queda bien la envidia política. Afuera, sin envidia, en donde el interés por la paz y el factor humanitario son la medida del progreso, se aplaude y respalda la gestión del Presidente Juan Manuel Santos y el baile de la reconciliación entre los antiguos enemigos, acompasados fraternalmente.

 

Por todas estas razones, reviste la mayor importancia la difícil tarea cumplida por el prejurado y el jurado calificador integrados por reconocidos periodistas, quienes con ponderado juicio decidieron que la paz y el buen periodismo fueran los protagonistas en esta versión del Premio Nacional de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB.

 

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