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El premio Nobel le hará contrapeso al resultado del plebiscito

Por Marisol Gómez Giraldo, Diario El Tiempo, Bogotá

Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO La guerrilla ha dado muestras de voluntad de paz que años atrás habrían sido inimaginables.

Llega en momentos en que Santos trata de salvar la paz con esta guerrilla.

Pocas veces un Premio Nobel de Paz llega de manera tan oportuna para quien lo gana.

El hecho de que este año haya sido otorgado al presidente Juan Manuel Santos, justamente cuando enfrentaba una compleja situación interna por el triunfo del ‘No’ a los acuerdos con las Farc, le devuelve al mandatario una posición de equilibrio frente a quienes piden una renegociación de fondo del pacto de paz.

El jueves, un día antes de que el Comité Noruego anunciara al ganador del Premio Nobel de Paz 2016, Santos era un Presidente debilitado por la derrota del ‘Sí’ en el plebiscito del pasado domingo, a pesar del apretado margen de la votación, de apenas 0,43 por ciento frente al ‘No’.

Legislador noruego, el autor de la postulación de Santos al Nobel

El congresista se basó en la persistencia del mandatario en la búsqueda de una paz negociada.

Foto: Archivo particular Este es el parlamentario del Partido Socialista de Noruega Heikki Eidsvoll Holmås, quien postuló a Santos

Foto: Archivo particular
Este es el parlamentario del Partido Socialista de Noruega Heikki Eidsvoll Holmås, quien postuló a Santos

Una postulación del parlamentario del Partido Socialista de Noruega Heikki Eidsvoll Holmås fue el origen del premio Nobel de Paz que le fue otorgado este viernes al presidente Juan Manuel Santos.

El congresista noruego se basó en la persistencia del mandatario en la búsqueda de una paz negociada, una de las razones por las que se entrega este galardón. (Los diez últimos personajes seleccionados como Nobel de Paz en la historia)

En esta postulación estuvieron el presidente colombiano, el jefe máximo de las Farc, Rodrigo Londoño, y cinco víctimas del conflicto armado: Jineth Bedoya, José Antequera, Luz Marina Bernal, Leyner Palacios y Constanza Turbay.

En marzo de este año, Antequera, hijo del asesinado líder de la Unión Patriótica José Antequera, recibió una llamada de la oficina del Holmås en la que le informaron sobre esta postulación al Nobel de Paz, la cual se cerró el pasado 22 de marzo. (Lea también: Políticos y el mundo reaccionan al galardón de paz para Santos)

Según Jineth Bedoya, una de las víctimas postulada al galardón, en un principio se había pensado en incluir solo a Santos y a ‘Timochenko’, pero después se consideró que el proceso de paz con las Farc era también un reconocimiento a las víctimas de la guerra en Colombia, y por ello se decidió agregar a cinco de ellas.

Los nombres de estos afectados por el conflicto resultaron de una serie de consultas con organizaciones sociales y políticas en Colombia.

Posteriormente, el congresista noruego realizó una rueda de prensa en la cual informó de esta postulación y manifestó que el otorgamiento del Premio Nobel de Paz quedaba en manos del Comité Noruego del Nobel, el cual se pronunció este viernes. (Además: Así se ha jugado Santos, desde hace 19 años, sus cartas por la paz)

Uno de los hechos que fue clave en el otorgamiento del Premio Nobel de Paz al presidente Santos fue el lobby que hicieron en Europa varias grupos ciudadanos y políticos, los cuales insistieron durante meses en el valor que tiene el proceso de paz con la guerrilla y en la insistencia del mandatario en buscar la paz.

Finalmente, este viernes el Comité Noruego del Nobel se pronunció y otorgó la distinción al jefe de Estado colombiano, quien la recogerá el próximo 10 de diciembre en Oslo.

Y, en consecuencia, el Acuerdo Final de Paz que había logrado con las Farc tras casi cuatro años de difíciles negociaciones, estaba expuesto a las exigencias de los promotores del ‘No’, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe, quien fortalecido por el resultado del plebiscito pide cambios “profundos” en lo negociado con esa guerrilla.

Esto, a pesar de que casi la mitad del país aprobó lo pactado con esta organización armada.

En lo inmediato, el Comité Noruego que otorga el Premio Nobel de la Paz reconoce que la ruta seguida por el presidente Santos para cerrar medio siglo de guerra es la indicada. Y esto le concede al Jefe de Estado autoridad política para establecer los parámetros del diálogo nacional que se abrió tras el resultado del plebiscito.

En particular, fortalece la posición que el mandatario había venido perfilando durante la semana en el sentido de que si el Centro Democrático se niega a hablar directamente con las Farc sobre sus objeciones a los acuerdos de paz, el Gobierno, que sí reconoce como contraparte a esta guerrilla, lo que hará es trasladarle las propuestas para modificar el acuerdo.

La decisión es que cualquier objeción que planteen los promotores del ‘No’ se dialogará con las Farc.

Y así lo dejaron claro las partes en un comunicado conjunto el viernes. “Las propuestas de ajustes y precisiones que resulten de este proceso (…) serán discutidas entre el Gobierno y las Farc para darles garantías a todos”, dijeron desde La Habana.

Acercar posturas, el reto

El Centro Democrático insiste en que la votación del plebiscito, con la mayoría por el ‘No’, es un mandato “para que se construya un nuevo acuerdo con las Farc”.

Iván Duque, uno de los delegados de ese partido para dialogar con el Gobierno, no se aventura a decir hasta dónde está dispuesto el uribismo a negociar los puntos del acuerdo con las Farc que ha objetado insistentemente, como justicia y elegibilidad política para los jefes de esta guerrilla.

Dice, sin embargo, que ve, tanto el resultado del plebiscito como el Premio Noble de Paz al presidente Santos, como una oportunidad. “Lo primero es abrir las conversaciones y exponer nuestros puntos de vista para que el Gobierno pueda plantearlos a las Farc”, afirma.

De hecho, el Premio Nobel a Santos y las masivas movilizaciones en distintas ciudades del país para que se salve el proceso de paz con las Farc son una realidad posplebiscito que al Centro Democrático le resultaría muy difícil ignorar.

Tampoco puede obviar el contundente respaldo internacional al Jefe de Estado, quien fue felicitado por todos sus colegas latinoamericanos, por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Precisamente, el secretario de Estado de este país, John Kerry, anunció su intención de comunicarse con el expresidente Uribe para saber cómo Estados Unidos puede contribuir al diálogo en marcha para rescatar el proceso de paz.

Con el premio Nobel de la Paz se adquiere un deber por una causa

Otras personas que han obtenido el Nobel se han convertido en autoridades del tema a nivel mundial.

Foto: EFE Malala se ha convertido en una voz que difiende los derechos de las mujeres alrededor del mundo

Foto: EFE
Malala se ha convertido en una voz que difiende los derechos de las mujeres alrededor del mundo

Más que premiar un esfuerzo o comprometer al presidente Juan Manuel Santos a terminar pronto el conflicto entre el Gobierno y las Farc, la entrega del premio Nobel de Paz convierte al actual mandatario de los colombianos en una autoridad de paz en el mundo. (Los diez últimos personajes seleccionados como Nobel de Paz en la historia)

Santos es el galardonado número 96 de esta distinción que premia a “la persona que haya hecho el mejor o mayor trabajo a favor de la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos o en la participación y promoción de congresos de paz y derechos humanos en el año inmediatamente anterior”.

Para el analista político Cristian Rojas, Juan Manuel Santos se convirtió desde ayer en un “referente y una autoridad en temas de paz internacional”. “Tal vez no cambie lo que él representa para los colombianos, pero un Nobel de Paz lo proyecta a todo nivel en todas las regiones, tiene un escenario prometedor aunque ahora, supongo, tiene el compromiso de sacar adelante el proceso de paz con las Farc, lo cual sería una forma de concretar su galardón”, señaló Rojas. (Además: Santos, el segundo colombiano en recibir un Nobel)

Académicos consideran que más allá de convertirse en una imagen de la paz, como Nelson Mandela, el presidente Santos se convertirá en una figura internacional similar a la del expresidente costarricense Óscar Arias, galardonado con esta distinción en 1987, quien construyó la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano con el dinero que obtuvo por dicho reconocimiento. “No se sabe qué planes tenga, pero creo que con el dinero recibido va a impulsar el proceso de paz, ahora es su deber terminarlo”, dijo Rojas.

Otro caso de personajes que tras ser galardonados con el Nobel de Paz saltan al escenario internacional como voceros de la paz, es el de la joven pakistaní Malala Yousafzai, la adolescente de 16 años que obtuvo el galardón en el 2014.

La joven ha conseguido que su causa por la educación de las mujeres sea visible en el mundo entero, lo cual le permitió obtener el Nobel y continuar con su lucha brindando conferencias en las Naciones Unidas y convirtiéndose en una voz de las mujeres alrededor del mundo. (También: Políticos y el mundo reaccionan al galardón de paz para Santos)

“En un año de mucha violencia, pérdidas y desesperanza, el presidente Santos nos recuerda que debemos seguir trabajando para poner fin al sufrimiento y nunca claudicar en nuestra esperanza de paz”, escribió Malala a través de su cuenta de Twitter.

La última vez que ese galardón lo obtuvo un latinoamericano fue en 1994. Lo ganó Rigoberta Menchú, una activista indígena guatemalteca que tras obtener dicha distinción, ha tenido la oportunidad de impulsar importantes iniciativas, tanto nacionales como internacionales; algunas como la creación de la Iniciativa Indígena por la Paz. (Además: Historia de los 96 premios Nobel entregados desde 1901)

También fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas para el Año Internacional de los Pueblos Indígenas en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena (Austria), además de ser elegida Embajadora de Buena Voluntad de la ONU.

Sin embargo, para el director del programa de comunicación social y periodismo de la Universidad de la Sabana, Juan Carlos Gómez, Santos aún no está para tener esa trascendencia como autoridad de la paz en el mundo ya que no ha terminado el proceso que se inició con las Farc.

“Ahora lo que tiene que hacer es solucionar esos escollos y sentarse con todas las partes a negociar, lo cual es todavía más complicado, pues esto requiere de filigrana y paciencia, ya que la oposición podría capitalizar esto políticamente en las próximas elecciones”, dijo Gómez. (Lea: El impacto que tiene el Nobel de Paz en un país)

El docente universitario y columnista David Santos, por su parte, resaltó que el Presidente adquiere una altura política internacional “más que la de cualquier otro colombiano en la historia reciente. Este es un país que ha sido visto siempre como un territorio conflictivo, por eso, esto representa un impulso enorme para Colombia”.

Juan Manuel Santos, Premio Nobel de Paz. Foto eltiempo.digital

Juan Manuel Santos, Premio Nobel de Paz.
Foto eltiempo.digital

Este tipo de gestiones diplomáticas pueden ser útiles en esta coyuntura, en la cual, como está claro, las posturas sobre las eventuales modificaciones al Acuerdo Final de Paz están entre los “ajustes” que plantean el Gobierno y las Farc, y los “cambios profundos” que pide el Centro Democrático.

Este partido habla incluso de que el acuerdo “debe corregirse en temas como impunidad, elegibilidad a responsables de delitos atroces, narcotráfico como conexo al delito político, la justicia especial para la paz, la igualación de militares y civiles a las Farc, el respeto a la familia, la política agraria y la sustitución de la Constitución”.

Pero como el resultado del plebiscito solo es vinculante para el presidente Santos, quien quedó atado para implementar los acuerdos de paz, una posibilidad todavía vigente es que el Congreso decida, por su cuenta, tramitar las leyes que harían viable el pacto de paz firmado el 26 de septiembre en Cartagena por el mandatario y ‘Timochenko’.

Humberto de la Calle, cabeza de la delegación del Gobierno ante las Farc, afirma que todavía no tienen una posición definida sobre el camino que se tomaría si llegara a fracasar el diálogo con los promotores del ‘No’. “El propósito ahora es escuchar propuestas. Hay diversas opiniones e iniciativas y el tema debe ser discutido en la mesa”, dice De la Calle.

Presión para todos

En todo caso hay que tener en cuenta que el Centro Democrático no representa a todos los promotores del ‘No’ y que otros, como el expresidente Andrés Pastrana y la excandidata presidencial conservadora Martha Lucía Ramírez han mostrado posturas más conciliadoras que, por ejemplo, el exprocurador Alejandro Ordóñez, para quien “está en discusión hasta la última coma” del acuerdo de paz.

El viernes las Farc reconocieron los resultados del plebiscito y abrieron las puertas a los “ajustes y precisiones”. El ‘No’ representa también una derrota política para esta guerrilla, porque incluye a una buena parte de colombianos indignados aún con los crímenes que cometió y con su inexplicable demora en pedir perdón y en hacer gestos para reconciliarse con el país.

Las Farc entendieron tarde que esto tenía un costo y que desafortunadas frases como el “quizás, quizás, quizás” del guerrillero Jesús Santrich siguen en la mente de muchos colombianos.

A pesar de esto, hicieron una negociación seria con el Gobierno e ‘Iván Márquez’ dijo que van a defender el Acuerdo Final de Paz. “No vamos a destruir lo que hemos diseñado y ha recibido tanto elogio de la comunidad internacional”, afirmó tras conocerse que Santos había ganado el Premio Nobel.

Fuentes consultadas por EL TIEMPO dijeron que en esta etapa transitoria las Farc se reagruparán en al menos 50 puntos del país para mantener el cese del fuego.

Pero el impacto del Premio a Santos en el actual escenario político es tan cierto, que hasta los promotores del ‘No’ lo reconocen cuando le piden que lo utilice para reconducir el proceso de paz.

El director del Centro Noruego para la Resolución de Conflictos, Mariano Aguirre, sostiene: “No sé si el Premio Nobel le va a ayudar al presidente Santos a solucionar la situación, pero el Premio se da por dos razones: para reconocer el trabajo hecho, como se hizo el año pasado cuando se dio a varias organizaciones civiles tunecinas, o para estimular a alguien a que avance en determinada dirección, que es el caso de Santos”.

En este sentido, el Premio es también un elemento de presión para que el Presidente termine de llevar a buen puerto el proceso de paz y para que el uribismo y las Farc contribuyan a este objetivo.

Lo que sigue para el proceso

Humberto de la Calle
Jefe delegación del Gobierno

“El propósito ahora es escuchar propuestas. Hay diversas opiniones y el tema debe ser discutido en la mesa”

Senador Iván Duque
Centro Democrático

“Lo primero es abrir las conversaciones y exponer los puntos de vista para que el Gobierno los plantee a las Farc”.

Mariano Aguirre
Director Centro Noruego de Resolución de Conflictos

“El Premio Nobel se puede dar para estimular a alguien a que avance en determinada direc- ción, que es el caso de Santos.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO

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