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El póquer tiene su Nobel

El presidente Santos celebra junto a su esposa el otorgamiento del Nobel de Paz. Foto BBC.com

No se les puede creer ni lo contrario de lo que insinúan. Tienen mucho de actores. Mienten por negocio. Dicen la verdad por accidente. O por conveniencia. O azar. Viven en estado de falso positivo perpetuo. Clonaron la enigmática sonrisa de la Monalisa para despistar al rival.

Con su cara, dicen lo contrario de lo que piensan. O al revés. Por dentro de ellos espantan. No tienen principios sino un fin: la victoria.

Tranquilos que “sólo” se trata de los jugadores de póquer. Uno de esos jugadores soy yo cuando juego cartas. Y lo hago desde que la piedra del Peñol era la mitad de lo que es ahora. Otro jugador es el presidente Santos quien acaba de ganar el Nobel de paz.

El póquer es como la vida, ha dicho el novel Nobel calumniando a la vida. O al póquer.

Antecesores suyos como César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, jugaban tenis para sacudirse el estrés que genera el ejercicio del poder. Nunca perdían porque sobran los trepangos dispuestos a “hacer patria” o “construir país” dejándose ganar del príncipe. De paso, se lucran del poder. Negocio redondo.

Debe haber más de un lagarto dispuesto a arruinarse jugando póquer con Santos. Mejora el currículo tutearse con quien ganó las elecciones con un programa pero gobierna con otro. Algo tan insólito como derrotar una escalera flor con par doses. Con razón su mecenas, Álvaro Uribe, ha trinado que da miedo contra su exdelfín. Uribe tardó seis años con sus noches en regresar a Palacio por el manejo que Santos le dió a sus tres huevitos. Volvió después de ganar pírricamente en la consulta por el plebiscito. En las victorias pírricas el ganador queda tan averiado como el perdedor.

Los furibistas quedaron viendo un chispero una vez Santos empezó a sacar sus cartas poco después de la reelección. Los que votamos por la reelección de JMS tentados por las ganas de paz, nos pusimos güetes con su forma de barajar. Se nos contagió su pragmatismo. Resultados, ante todo. Por lo pronto, el NO tiene aplazadas las ilusiones de parar la confrontación

En su elogio del póquer, Santos ha dicho que enseña a medirle el aceite al prójimo, cañando, arriesgando. El presidente Roosvelt aprovechaba el juego para allegar información privilegiada sobre su entorno. Y salirse de la dictadura de su sanedrín de genuflexos que le colaban el aire. Y le decían solo lo que creían que debía escuchar.

Sostiene (Santos, no Roosvelt) que para triunfar es preciso conocer bien las reglas de juego. Y tener paciencia. “No te canses de pasar”, aconseja Santos, muy recordado por sus compañeros de pupitre de Kansas University.

Lo cuenta el periodista Tyler Bridges en el magnífico perfil que escribió para la revista de la universidad cuando el antiguo alumno empezaba a mandar. En la crónica Santos se confiesa un “peleador de barriada”, capaz de darse en la jeta con el que diga pago.

Alguien le aconsejó que si quería tener influencia siguiera en el periodismo. Si deseaba el poder real, debía dedicarse a la política. Reacción primaria de Juanma, como le dice su séquito: “Me sentí como si estuviera siendo descrito como un ambicioso hijo de …. “(favor llenar los inofensivos punticos).

En Kansas, cuenta Tyler traducido por Hernando Jiménez (autor de la novela “Un siglo de ausencia”, Página Maestra Editores), Santos arrasaba en las maratones de póker de sábados y domingos. Luego se clavaba en la biblioteca a estudiar como todo un brillante nerd que se graduó en siete semestres. Los compinches de jugarreta se iban a dormir, fundidos.

“Era muy bueno para tapar sus emociones”, recuerda el médico Jeff Joyce, clases 73/77, de Leawood.
Mezclaba póquer con rock de Jefferson Airplane, Carol King y Crosby, Stills and Nash.

Que no falte la maracachafa. “Sí, yo inhalé”, el eufemístico verbo por meterse un cacho. Sospecho que su arrepentido mecenas, el ex presidente Uribe, ignoraba semejantes antecedentes. (El expresidente Clinton, de USA, ahora candidato a primer damo de la nación, confesó que había aspirado, no fumado la mona. Algo tan insólito como decir que fulanita quedó parcialmente embarazada. Se es o no se es marihuano, be or no to be).

Otras confesiones de JMS a Bridges:”No se llega adonde yo estoy siendo solamente un buen tipo… A veces hay que pasar por encima de la gente… La política es algo que saca lo peor de la condición humana. Pero si se usa correctamente es muy gratificante. A veces hay que apostar duro. Y a menudo ser un poco frío, tener sangre fría, quiero decir”.

Les dejo el cuero … de JMS. (En la foto, la paloma de la paz del maestro Pablo Jaramillo),

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