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El Petróleo Colombiano, la producción industrial y la clase obrera

Por William Giraldo Ceballos

Petróleo crudo Foto blogspot.com

Con las experiencias adquiridas en Pensilvania por los petroleros norteamericanos a raíz de los problemas de producción, almacenamiento y transporte, la Tropical planeó minuciosamente la puesta en marcha del proyecto petrolero que durante la segunda mitad del siglo XX le garantizó a Colombia el autoabastecimiento de hidrocarburos y la exportación de excedentes para el fortalecimiento económico del país.

 

En 1921 el campo de “Infantas” se había convertido en un pequeño caserío, tenía un carreteable que comunicaba con Barrancabermeja, contaba con comunicación telegráfica, puesto de policía, un acueducto, hospital y teléfono.

 

Unos 4.500 hombres conformaban la masa obrera reclutada por “las petroleras” en Barrancabermeja.

 

Los obreros habían llegado de todos los rincones de Colombia. Se presentaban ante una oficina de la Troco, ubicada en el parque Bolívar del puerto, se sometían a la revisión de sus curtidas manos para demostrar que eran hombres de trabajo e inmediatamente eran asignados a un oficio. Muchos campesinos no se interesaron al comienzo por trabajar allí, pero los halagaron al pasar frente a la oficina o fueron “enganchados” por los capataces de las cuadrillas a medida que avanzaban tumbando selva para abrir caminos hacia las zonas de exploración, para la construcción de carreteras o para el tendido de las tuberías.

 

Al despuntar el nuevo año de 1922 fue terminada la construcción del oleoducto que transportaría el petróleo desde el campo de Infantas hasta Barrancabermeja, corregimiento del municipio de San Vicente de Chucurí.

Barrancabermeja, nuevo municipio 1922 Foto vanguardia-com

Barrancabermeja, nuevo municipio 1922
Foto vanguardia-com

El 26 de abril de ese mismo año, en acto presidido por el gobernador de Santander José María García, Barrancabermeja fue erigida como municipio, en cumplimiento de la ordenanza Nº13 de la Asamblea departamental

 

 

Fuerza obrera

 

La aparición de nuevos medios de transporte requeridos por la naciente industria del petróleo para agilizar las comunicaciones, trajo aparejada una “masiva” inmigración de trabajadores de todo el país hacia el Magdalena Medio.

 

A mediados de 1922 asomaron en el recién creado municipio los primeros brotes de inconformidad obrera, alentados por los colonos desalojados de los baldíos ribereños del Magdalena, que legalmente hacían parte del área asignada a la Concesión de Mares para la exploración y explotación petrolera.

 

En las que los colonos consideraban sus tierras, la Tropical Oil había dispuesto la instalación de los equipos y de la maquinaria petrolera.

 

Ante los repetidos actos de inconformidad obrera y las denuncias que los dirigentes políticos de la época llevaron a conocimiento del Gobierno de Bogotá, el Jefe de la Policía Departamental de Santander, coronel Martiniano Valbuena, recibió en septiembre la orden del Gobierno Nacional de exigir a la Tropical Oil Company el cumplimiento de las normas laborales y de higiene en los siguientes términos:

 

“El Gobierno Nacional me ha ordenado, como cosa muy urgente, exigir a la Tropical Oil Company, el inmediato cumplimiento de la Ley 4ª. De 1921 y de la Resolución número 172 del Director General de Higiene.

 

“Y, como yo sé que en esa región siguen tratando mal a los obreros, me permito rogar a usted, se digne vigilar para que a los trabajadores se les dé, por lo menos, buena alimentación, dormitorios bien higienizados, oportuna hospitalización si están enfermos o en lugar de ésta, el pago de las mensualidades y los gastos de transporte hasta el primer centro poblado donde haya médicos y hospitales. Pido a usted su ayuda eficaz y patriótica para obligar a la Compañía a cumplir fielmente estas humanitarias leyes. Me es grato suscribirme S.S., Teodosio Ramírez U. Interventor, visitador de explotaciones petrolíferas.” (7)

(7) “Memorias de Barrancabermeja”, Coronel Valbuena Martiniano, Edit. El Frente 1947

En la década de los años 20 las comunicaciones fluían a lo largo del río Magdalena, pero había dificultades periódicas para la navegación, particularmente entre La Dorada y Barrancabermeja.

 

En 1922, después de la rápida desaparición de la Compañía Colombiana de Navegación Aérea, los hidroaviones de la nueva Sociedad Aérea Scadta comenzaron a prestar un servicio regular de transporte entre Barranquilla y Barrancabermeja para agilizar el desplazamiento de técnicos e ingenieros norteamericanos, requeridos para el montaje de las instalaciones industriales. También sirvieron para el desplazamiento de los funcionarios gubernamentales que desde Bogotá viajaban a supervisar la evolución de los trabajos de la explotación petrolera que en poco tiempo sería un significativo aporte al desarrollo de la economía y, en especial, a las finanzas públicas de un país con un grave índice de desempleo para la época.

 

“gran parte de la legislación colombiana sobre seguridad aérea fue heredada de las compañías petroleras. Los gringos tenían unos inspectores que venían anualmente a examinar a todos los pilotos de los aviones que contrataba la Tropical. Si no pasaban el examen no podían trabajar”, comentó el ingeniero Ramiro Villa en entrevista realizada para este trabajo.

 

“Lo mismo hacían con los aviones. Ellos inspeccionaban rigurosamente la salud y pericia de pilotos así como el estado de las máquinas, y a los ingenieros o trabajadores petroleros sólo se les podía transportar en aviones de Scadta previamente inspeccionados por los técnicos enviados desde Estados Unidos o Europa”, según Villa.

 

Mil trabajadores, en su mayoría antioqueños, y 100 extranjeros conformaban la fuerza laboral de la Troco, cuando se inició en 1922 la construcción del ferrocarril que comunicaría el campo petrolero con Barrancabermeja a partir de 1924.

La construcción de los ferrocarriles que comunicaban a Barrancabermeja con Puerto Wilches, de una parte, y a La Dorada con el puerto petrolero, suplieron las deficiencias de la navegación fluvial y concentraron en la zona una gran masa de trabajadores petroleros, ferroviarios y del transporte fluvial.

 

La generosa producción de los campos de Infantas y la creciente demanda petrolera en el mundo impulsaron la decisión de construir un oleoducto que permitiera abaratar los costos de transporte hacia los puertos colombianos sobre el mar Caribe.

 

El coronel James Flanagan promovió la creación de una compañía constructora y en 1923 fue fundada la Andian National Corporation la cual, después de recibir autorización del gobierno del Presidente Suárez y suscribir un contrato de Concesión de Transporte por 50 años, diseñó el trazado y tendido de los 540 kilómetros de tubería entre Barrancabermeja y Cartagena, así como el montaje e instalación de 10 estaciones de bombeo en medio de la selva, en zonas inhóspitas y en las cuales fue necesario incorporar enfermeros permanentemente para el cuidado de la salud de los operarios.

 

“En ese tiempo no había carreteras ni ferrocarriles y por eso se tomó la determinación de trazar el oleoducto lo más cercano al río Magdalena que era la única vía de comunicación para el transporte de la maquinaria, de la tubería, de las futuras tareas de mantenimiento y reparación e incluso para el manejo de personal”, sostuvo el ingeniero civil Fernando Gutiérrez profundo conocedor de la historia del transporte de hidrocarburos en Colombia y con más de treinta años de experiencia en esa actividad, hasta alcanzar el cargo de Vicepresidente de Transporte de ECOPETROL antes de su retiro.

 

El año de 1924 marcó el comienzo de las protestas organizadas de los trabajadores cobijados bajo las banderas de la Sociedad Unión Obrera, fundada por el dirigente socialista Raúl Eduardo Mahecha y presidida entonces por Francisco Luis Jaramillo.

Obreros huelguistas en 1924 Foto webme.com

Obreros huelguistas en 1924
Foto webme.com

El 9 de octubre más de tres mil trabajadores recorrieron las calles de Barrancabermeja y se concentraron en la plaza Once de Noviembre para protestar ante la negativa de la gerencia de la Troco de cumplir los compromisos suscritos a raíz de un “pliego de reclamos” presentado a principios del año y que la compañía aceptó y acordó con los negociadores obreros el 29 de marzo en los siguientes términos:

 

Reducción de 10 a 8 horas la jornada de trabajo; salario mínimo de dos pesos diarios, retiro del Jefe de la Oficina de Empleos de Barrancabermeja , Juan Teodoro Meek ; retiro del Jefe de la Oficina de Empleos de Infantas Mr. Callegahn y retiro del abogado de la compañía, señor Schlesinger; construcción de campamentos higiénicos para los trabajadores, mejoramiento de los servicios hospitalarios y mejoramiento de la calidad de los alimentos.(8)

 

El movimiento obrero fue apoyado por los colonos, los trabajadores no petroleros de la zona, los comerciantes y hasta las amas de casa que suspendieron sus labores domésticas y se sumaron a los desfiles coreando proclamas y escuchando los discursos pronunciados ante las concentraciones públicas por sus dirigentes.

 

La prolongación por varios días de esta huelga presionó al gobierno del recién posesionado Presidente de la República, general Pedro Nel Ospina a enviar como mediador en el conflicto a su Ministro de Industrias y Comercio, Diógenes Reyes, quien constató las deficientes condiciones del trabajo obrero y la ineficiencia de unos servicios hospitalarios para más de tres mil trabajadores atendidos solamente por dos médicos.

 

Sobre la huelga petrolera del año 24 con la cual nació la clase obrera en Colombia, la versión del representante de la Tropical, Geo Schweickert, en carta confidencial al embajador de los Estados Unidos en Bogotá, Samuel H Piles, señaló que la protesta fue el resultado de la labor agitadora emprendida por el director del periódico Vanguardia Obrera, un individuo de nombre Raúl Eduardo Mahecha, “con artículos destinados a injuriar a la compañía y a algunos empleados .

 

“Este hombre también se hace pasar por secretario de la Sociedad Unión Obrera…compuesta hasta hace poco casi exclusivamente por dicho individuo y algunos otros no obreros”. (9)

 

En otro aparte de su informe al embajador Piles, el funcionario de la Tropical describió los hechos registrados a principios del año 24, como antecedentes para descalificar al alto funcionario enviado por el Presidente Ospina para solucionar la huelga que durante tres semanas del mes de octubre paralizó a la compañía, manifestando que “ Cuando el Ministro de Industrias, general Diógenes A Reyes visitó Barrancabermeja en marzo de este año, fue llevado a recorrer la concesión y el gerente le explicó algunas de las cosas que la

 

(8) José Yunis, Carlos N. Hernández, “Barrancabermeja. Nacimiento de la clase obrera”

(9) Archila Mauricio, “Huelga Petrolera de 1924”.

compañía estaba llevando a cabo para el bienestar de los trabajadores, al igual que algunos planes para el futuro inmediato relacionados con la construcción de nuevos campamentos, casinos, etc.

 

“El ministro, quien tiene debilidad por sobresalir, a su regreso a Bogotá incorporó estas políticas de la compañía junto con algunas promesas menores hechas por la compañía a sugerencia suya, en una carta dirigida a la oficina de Tropical en Bogotá, presentándolas en tal forma que pareciera que todas eran concesiones logradas a la fuerza por él a favor de los trabajadores. La carta, de fecha 10 de mayo, concluía con la expresión de un deseo por parte del ministro, en términos que se asimilan a una demanda de que todos y cada uno de estos puntos fueran atendidos. Esta carta fue publicada en la prensa de toda Colombia, en lo que claramente fue una propaganda política personal”.

 

Las oficinas del periódico Vanguardia Obrera que Raúl Eduardo Mahecha dirigía eran en realidad el único “despacho” al cual podían concurrir para ser oídos los reclamos de los obreros, colonos y comerciantes contra la Troco. En la sede de la publicación fue fundada el 12 de febrero de 1923 la Unión Obrera.

 

Mahecha, a quien el representante de la Troco señalaba como un expresidiario y agitador, era un hombre de una cultura “menos que mediana, pero hablaba con gran facilidad y escribía, así mismo, con extraordinaria soltura”, según la descripción que de su personalidad hizo en su momento Ignacio Torres Giraldo, quien junto a María Cano, Neftalí Arce, Escolástico Álvarez y otros intelectuales de izquierda, lo acompañaron en su lucha política.

 

El 1º de mayo del año 1924, Mahecha había participado en Bogotá en la Conferencia Socialista como representante de los obreros de la Troco, y a su regreso a Barranca modificó el nombre de su organización denominándola en adelante Sociedad Unión Obrera presidida en ese entonces por Francisco Luis Jaramillo.

Trabajo y deporte

 

Con el fin de distensionar las relaciones con sus trabajadores, la Troco dispuso la construcción de canchas de fútbol, de básquetbol y de tenis. Los norteamericanos fueron en los años 20 los instructores y entrenadores de los primeros equipos que competían deportivamente al término de la jornada.

 

La práctica del golf, limitada en ese entonces a los directivos de la compañía, significó también la fijación del horario de la jornada laboral de una manera que permitiera jugar las partidas con las últimas horas de luz del día.

Manifestación obrera en Barrancabermeja, años 30.

Manifestación obrera en Barrancabermeja, años 30.

Yo recuerdo que el horario de la refinería se acondicionaba al juego de golf. Había que empezar a trabajar a las seis de la mañana para estar libres a las cuatro de la tarde para salir a jugar golf.

 

“Eso se inició en El Centro y después se extendió a la refinería, pero toda esa cultura buscaba entretener y mantener sanamente ocupados a los gringos.

 

“En los campos de golf, además, se llevaban a cabo las charlas administrativas de tipo general, porque durante el juego no solamente se le daba a la pelotica, sino que venía la charla con el contador, con el contralor, con el ingeniero químico. Podría decirse que en medio de las partidas de golf se celebraron muchos comités ejecutivos y que el swing de los golfistas impulsó muchas decisiones. Era una práctica deportiva de los estratos más altos del personal. El golf es un juego elitista, y su desarrollo en Colombia, nació en los campos petroleros.

 

“Los norteamericanos también trajeron la práctica deportiva del tiro y fueron los primeros en practicar y enseñar a los colombianos que trabajaban con ellos el fútbol, el básquetbol y el voleibol”, según el ingeniero Ramiro Villa.

 

Pero ni la estrategia deportiva ni las funciones de cine mudo que se ofrecían libremente a trabajadores y pobladores de Barrancabermeja, lograron neutralizar el descontento de pobladores y obreros.

 

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