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El malpensante BADA

Por Oscar Domínguez G.

Ricardo Bada Foto fronteras.com

Enfant terrible del periodismo cultural, Ricardo Bada, “español ginecológico”, tiene más vida que el gato, el Opus Dei y una mujer fácil juntos. Con exactitud de reloj suizo el 10 de junio cumple años. Hoy llegó a los primeros 77.

Para venir a Colombia la última vez, este abuelo-niñera que ennietece en Colonia, Alemania, se olvidó del veto que se había impuesto de no atravesar más el charco. Sus cofrades de la revista El Malpensante, Andrés Hoyos y su esposa Rocío Arias lo invitaron al tercer festival donde compartió vivencias de inmigrante y habló de sus audacias literarias.

EAFIT lo tuvo en su jurisdicción hablando sobre la obra de Juan Ramón Jiménez, su paisano, de Huelva. Y en Otraparte, de Envigado, donde manda el Tavo Restrepo, el irónico, sarcástico y perfeccionista andaluz dio una charla sobre uno de sus oficios: el de traductor-traidor.

Mejor telonero que su amigo y anfitrión Héctor Abad no se habría podido conseguir.

En Bogotá recibió un inesperado – para él- homenaje del director de la HJCK, Álvaro Castaño Castillo quien abandonó su biblioteca solo para confesar que en el sonetista libidinoso de Huelva, reconoce a su maestro en periodismo cultural.

(Muchos le pusimos papel carbón al homenaje, de Castaño, quien ayer 9 de junio cumplió 96 junios. Me pongo en primera fila de sus devotos pues he sido “víctima” de sus enseñanzas desde cuando era mi jefe en la DW, la Voz de Alemania. Le debo más de una llamada a las 4 de la mañana para que informara a la vieja Europa sobre algún despropósito nuestro. Mientras yo hablaba sobe las desgracias que Dios en su bondad nos deparó, ladraba Yiya, mi mascota. Nunca cobré por el aporte que hacía mi French Poodle).

Al reconocimiento de Castaño reviró Bada diciendo que “el asunto es al revés”. Y sabe por qué lo dice pues durante años fue su compañero de pilatunas en París. (También en París solían almorzar en la brasserie Lipp con Álvaro Mutis, quien lo condecoró con esta metáfora: “Eres un estajanovista de la amistad”).

Castaño recordó que lo máximo que ha escuchado en reportajes de radio cultural, ha sido uno de Bada para la la muerte del cronopio Julio Cortázar quien arrastraba la erre como si fuera una carrito de madera. El informe incluye la voz del fallecido Cortázar en su contestador automático diciendo que no está, y pidiendo que le dejen la razón. (Ojalá les funcione el enlace que recoge esa nota:

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/articulo-426859-julio-cortazar-andando-ahi).

Aparte de ser un lector consumado con una voz que rivaliza en sonoridad con la de Álvaro Mutis, Bada es colombianólogo feliz. Difícil encontrar alguien que tenga tantos colombianos principales en su hoja debida.

De García Márquez, Bada revisó, dirigió la antología y publicó en alemán su obra periodística.

Nada se le ha quedado entre el tintero. Algo que rima con su condición de “republicano agnóstico” que no tiene interés en reencarnar… salvo en un cuento o un fandango, o en su amada Jane Austen, la novelista inglesa, en alguna de las jijuemil películas que ha disfrutado como cinéfilo voraz, en una “doncella desdoncellada”, o en su diario escrito en un español siempre exquisito.

No sé pensando en quien (¿¡) dijo que “el amor consiste en envejecer junto a una persona, aguantándose las ganas de retorcerle el pescuezo, y de que se lo tuerzan a uno”.

También sostiene que en este mundo “cada vez más ancho y CNN”, al lado de la revolución del euro, “la Revolución Francesa es una escaramuza”.

ENTREVISTA

Cuando cumplió setenta años lo ametrallé a preguntas por la vía del correo electrónico (la entrevista la publicó inicialmente el diario El Espectador, donde es columnista y bloguero).

Como en el tango de Gardel ¿70 años no son nada?
No joda, Gardel sólo habló de 60 años. (¿O nada más fueron veinte?)

¿Sientes nostalgia de haber abandonado el 69? (Me refiero a ese año, claro)
Digamos que nunca abandonaré el 69. (Mientras pueda, claro está).

¿Qué hacías entre el 9-10 de junio de 1939 cuando naciste?
La CIA no ha querido revelármelo, por respeto a la moral y buenas costumbres.
¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de niño en tu Huelva natal?
La contera del bastón de mi tío Antonio, de quien yo era ahijado y criatura predilecta, y él me apoyaba el bastón en el pecho para que no me acercara a su cama, porque se estaba muriendo de tuberculosis y no quería contagiarme. Yo tenía dos años, pero nadie me lo ha contado, y mi abuela lo corroboró años después, lo de la contera del bastón; aún la siento a veces.
¿Con qué amigo o amiga de infancia te gustaría reencontrarte?
De la infancia infancia infancia no recuerdo amistades, la amistad es algo muy serio y que no está al alcance de los niños, la amistad requiere consciencia.
¿Estás de acuerdo con lo que dice uno de tus maestros, Julio Camba: “septuagenario, palabra terrible tanto por su forma como por su contenido”?
Hay palabras peores en forma y contenido: blenorragia, por ejemplo.
¿Estás preparado para envejecer?
Si no lo estaba, me jodí, porque ya estoy viejo.
Si envejecer es cambiar de médicos y de verbos, ¿qué médicos te miman ahora?,

Me miman un internista, un cardiólogo y una neumóloga.

¿Cómo te sientes ennieteciendo?
Me siento feliz ennieteciendo porque llevo años diciendo que si envejecer es volver a la infancia, cuando sea mayor quiero ser como mi nieto Oskar.

A propósito de Diny, tu admirada y admirable mujer neerlandesa: ¿será verdad que uno se casa para tener con quién hablar?
En mi caso, y creo que en el de ella también, seguro nos casamos para tener con quién callar, que es mucho más importante y necesario. Hablar se puede con cualquiera. Decir que uno se casa para tener con quién hablar, es algo inexpresablemente obsceno; te desafío a que le digas a la mujer que amas: “Me casé contigo para tener con quién hablar”.
Si cambiaras de profesión ¿cuál te gustaría asumir?
No hubiese cambiado mi profesión por ninguna otra, suponiendo que eso responda la pregunta.
¿Quién eres tú?
Alguien que a los 70 años aún sabe indignarse.
¿Más traidor o más traductor?
Nunca traduje excepto en el terreno profesional; cuando me acerqué a textos literarios todo lo que he intentado lo bauticé como “aproximaciones”.
¿Eres muy distinto a aquel que te habría gustado ser?
No sé muy bien qué me hubiera gustado ser además de lo que fui, y no estoy descontento (excesivamente descontento) con el resultado que estoy siendo.
¿El periodismo y la literatura para qué?
Joder, el periodismo para ganarme la vida, y la literatura para escribir mejor periodismo.
¿Te quedó alguna cuenta por saldar con el periodismo cultural que has hecho?
Nunca entrevisté a Juan Rulfo, pero tengo la excusa de que él me pidió que no lo hiciera, y siempre he sido bastante respetuoso con gente como él.
¿De tus días de radio en la Deutsche Welle, qué?
El recuerdo de muchas horas gloriosas en la mesa de montaje.
¿Mientras más conoces a los hombres (o a las mujeres), más quieres a tu mascota?
No tengo mascota.
¿Objetos que siempre llevas contigo?
Pasaporte, gafas, billetera, monedero, llavero, pastillas anti-infarto, dos pañuelos, la foto de mi tumba.
¿Te ha pasado algo que te cambió la vida?
La pregunta me parece de radionovela, pero la respuesta es: Sí.
¿La virtud y el defecto que te gustaría tener?
Virtud virtud, pues tal vez la tolerancia con los imbéciles (después de todo, pobrecitos…), y defectos tengo ya tantos que no se me ocurre cuál otro añadir.
¿El fracaso más creativo que has tenido?
Es demasiado íntimo, y su secreto no me pertenece a mí solo. Sorry.
¿Lo que más te gusta regalar?
Libros.
¿Lo que detestas que te regalen en tu cumpleaños?
Piyamas. He perdido la cuenta de cuántos tengo.
¿Lo que nunca te han regalado?
¿De cuántos gigabytes dispongo para la respuesta?
¿Qué día de la semana te gusta más?
Una vez jubilado, prácticamente son todos iguales, pero el que más me alegra es el martes, mi jour fixe para almorzar con mi mejor amigo.
¿Libro que desearías haber escrito?
Joder, libro, libro, libro… Bueno, si tiene que ser uno solo, Orgullo y prejuicio. (Pero no, para escribirlo se necesitaría ser mujer, y aunque adoro a las mujeres no me gustaría haber nacido fémina, se sufre de más, y la vida es ya bastante jodida sin necesidad de eso. Digamos pues, entonces, que La isla del tesoro).
¿Disfrutas a cabalidad de lo que tienes?
Creo que sí, o por lo menos me esfuerzo.
¿Sigues a pie juntillas las sugerencias de tu horóscopo?
Mí ser mucho bruto, mí no saber griego, ¿cosa ser “horwscopo”?
¿Es más lo que sabes o lo que desconoces de ti?
Como no sé conscientemente todo lo que sé acerca de mí, ignoro el tamaño de aquello que desconozco.
¿La habilidad manual que te gustaría tener?
Masturbarme con la mano zurda.
¿Persona que más admiras?
¿Una sola? Gandhi.
¿En quién te gustaría reencarnar?
En mi padre o en mi nieto Oskar.
¿Te someterías al detector de mentiras?
¡Pobre detector! Déjalo que se gane la vida de manera más descansada…
¿De los años que tienes cuál te ha gustado más?
No quiero ningunear al resto.
¿Tu plato favorito?
Huevos a la flamenca, si están bien hechos, con tutti. Hhhhhhhhmmmmmmmmmmm… (También hay una sopa de cebolla que Diny sólo hace cada muerte de obispo, y esos cabrones se mueren a intervalos demasiado largos).
¿Te sales fácilmente de tus casillas?
Tengo poca paciencia con los imbéciles y con las computadoras que deciden hacer huelgas de celo (hijas de puta).
¿De qué te arrepientes?
Repito la respuesta anterior sobre los gigabytes de que eventualmente dispondría para la respuesta.

¿De qué te gustaría morir?
De qué no sé, pero sí que me gustaría morir durmiendo.
¿Qué piensas del más allá?
Paso. No poseo muchos conocimientos en materia de ciencia ficción.
¿Qué piensas del más acá?
Macanudo, che, y estúpido sería si contesto otra cosa, ¿no?, porque es lo único que hay.

¿Mejor consejo que has oído?
Hay que inmiscuirse (lo aprendí de Böll, en su “Bienvenida, intromisión”).
¿Mejor consejo que has dado?
A una persona, de que no se casara con otra: lo malo es que no me hizo caso… pero lo pagó bastante caro. Ello corrobora la bondad de mi consejo, aunque me duela, por esa persona.
¿Propósito que siempre te has hecho y que no has cumplido?
No contestar en serio cuestionarios como este.
¿Cosas que se te han quedado entre el tintero?
¿Entre o en?

¿Tienes listo tu epitafio?
Sí, joder, pero ten paciencia para esperar a leerlo. Te prometo no hacerte esperar demasiado, si bien ya sabes que no todo depende de mí. Y sea como fuere te he proporcionado un material boccato di cardinali para la necrológica que me vas a dedicar. Vale».
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