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EL IDIOMA: Martes de luenga lengua, escasez, inveterado, vehicular, cada uno

Por Efraim Osorio López (ephraim56@yahoo.com) La Patria, Abel Méndez, (Diario del Otún) y FUNDEU

(taringa.net)

Escasez, inveterado, vehicular, cada uno

 De todas maneras, ‘escasez’ o ‘escaseza’, la palabra se escribe así, con zeta en la última sílaba.

 “En fin, donde reina la envidia no puede vivir la virtud, ni adonde hay escaseza la liberalidad”, así escribía Cervantes (El Quijote, I-XLVII), con la forma desusada de ‘escasez’, y, en este pasaje, con el sentido de ‘mezquindad’, que hoy todavía conserva. Los diccionarios aún asientan la palabra ‘escaseza’, con la advertencia de que es anticuada. De todas maneras, ‘escasez’ o ‘escaseza’, la palabra se escribe así, con zeta en la última sílaba, regla ortográfica que violó el columnista José Miguel Alzate en la siguiente frase: “…excelente elaboración de las oraciones, escases de anáforas, dominio de la sintaxis…” (Papel Salmón, 5/7/2015), de su artículo sobre el libro “Navegante en tierra firme”, del doctor César Montoya Ocampo. Así escrito, ‘escases’ –debe pronunciarse con acento grave– es el plural de ‘escás’ (adaptación vasca de ‘escaso’), que, en deporte, es la “raya marcada en las paredes y el suelo del frontón para delimitar las zonas donde debe botar la pelota para que la jugada sea válida” (Moliner). Por esta razón, el programa de Word, si lo emplea, no le corrigió al señor Alzate la falta de ortografía, pues, como lo anoté anteriormente, él no tiene cómo escoger la palabra indicada según el contexto. ***

 

El tiempo pasa, no envejece; envejecen con su paso los animales, las plantas, los objetos, las costumbres, las virtudes, los vicios, etc. De ahí, los adjetivos ‘viejo, anciano, anticuado, decrépito, arcaico, rancio’ e ‘inveterado’, calificativos que no se pueden aplicar al tiempo. Hablando de la eutanasia y de lo que no hizo la Corte Constitucional al respecto, el médico Fernando Sánchez Torres escribió: “…permitiéndonos actuar dentro del marco de la ley, y no a la sombra, como venía ocurriendo desde tiempos inveterados” (El Tiempo, 9/7/2015). El adjetivo ‘inveterado-a’ viene del verbo latino ‘inveterare’ (‘conservar por largo tiempo, hacer envejecer’) a través de su participio pasivo ‘inveteratus’. De Cicerón: “Inveteravit jam opinio perniciosa reipublicae” (Se ha arraigado una opinión contraria al bien de la república). El adjetivo ‘inveterado-a’ se aplica a “costumbre, uso, hábito o al nombre de una actitud o disposición de ánimo antiguo y arraigado: ‘Su inveterada costumbre de trasnochar’ ” (Moliner). Sus sinónimos son ‘arraigado, acostumbrado, añejo, habitual, enraizado’. Ni siquiera, por lo tanto, como una figura retórica se puede hablar de ‘tiempos inveterados’, aunque sí de ‘tiempos idos, remotos, lejanos’ e ‘inmemoriales’. ***

 

Sorpresa mayúscula me llevé cuando leí la siguiente oración del columnista Armando Silva: “…significa que el conocimiento se puede vehicular por vía tecnológica para producir efectos en una sociedad” (El Tiempo, 11/7/2015). Pero la sorpresa fue mayor cuando, buscando y buscando, encontré el verbo ‘vehicular’ en el diccionario de María Moliner (1998), como transitivo, con la siguiente acepción: “Transmitir, comunicar: “Vehiculó su reclamación a través de los organismos oficiales’ ”. El diccionario de la Academia de la Lengua lo acogió por primera vez en la vigésima segunda edición (2001), con esta única definición: “Servir de vehículo”. El latín no tenía este verbo, pero sí el sustantivo, ‘vehiculum’ (del verbo ‘vehere’ = ‘llevar, conducir, transportar’), con el significado de ‘medio de transporte’; también, el adjetivo ‘vehicularius’, ‘propio o relativo a los carros’. De ahí, por supuesto, vienen nuestros términos ‘vehículo’ (sustantivo), y ‘vehicular’, que puede ser adjetivo (‘tráfico vehicular’) y, como quedó anotado, verbo transitivo, desde hace muy poco tiempo. Así dizque se enriquece el idioma. ***

 

De la siguiente manera redactó la columnista Sonia Rocío de la Portilla: “Cada uno de nosotros (…) podemos actuar sin sentido, o por el contrario ser consciente y estratégicos…” (LA PATRIA, 11/7/2015). La falta de concordancia gramatical es evidente, puesto que el sujeto de esta oración es ‘cada uno de nosotros’ (singular) y el verbo ‘podemos’ (plural), que debe construirse en singular, así: “Cada uno de nosotros puede…”; o, con el sujeto plural (todos), de este modo: “Todos podemos actuar…”. Elemental. ***

 

Frases que no debieron ver la luz del día: Primera: “¿De qué se trata la ingeniería social?” (El Tiempo, Debes hacer, 30/6/2015). Segunda: “Invitamos hoy a todas y todos los colombianos” (Publicidad oficial, Aurelio Iragorri, Ministro de Agricultura, televisión, julio de 20115). ¿Por qué? Analice, y lo sabrá. ***

Taller del idioma. LAS COMILLAS.

Abel Méndez

LAS COMILLAS. «… a las 4:30 de la tarde, en la Sala General de la Biblioteca Pública Municipal “Ramón Correa Mejía”…». Prensa instituto de la cultura
Repetir y repetir hasta el cansancio, pero algún día se decidirán a leer los documentos, que ya no son de la Real Academia Española, sino de la Asociación de Academias de la Lengua Española. La Ortografía 2010, por ejemplo, señala cuándo se debe poner entre comillas un nombre propio y entre los nombres propios que exigen las comillas no están los de las bibliotecas.

Sólo llevan comillas, si el editor no dispone de bastardilla, los nombres de las obras de creación (pinturas, obras literarias, obras musicales de cualquier género, películas, obras para televisión, nombres de páginas webs, etc.) y los nombres de las publicaciones periódicas. Ejemplo: esta columna se llama «Taller del idioma» y aparece los martes en «El Diario del Otún».
LA TILDE. «¿Conveniencia? ¿Casualidad? La Tarde intentó comunicarse con funcionarios de la Carder…».
Una de las tildes de acrónimos de las que me considero artífice es la de la Cárder. Como no vivo en Pereira, llamé a varios de mis amigos del diario y fuera de él para que me contaran cómo pronuncian el acrónimo en comento y todos me lo pronunciaron como palabra grave terminada en erre, por lo cual se hacía merecedora de la tilde: «Cárder». Recordemos que los acrónimos son palabras.

Otros acrónimos de los que me considero dueño de la tilde son Megabús, Sisbén, Federacafé, Isagén (esta están por vederla, qué pesar). No pude con la de Turibús de Medellín ni con la de Índer.

Le atribuyo la falta de la de Índer al logotipo en el que la i la simulan como un deportista en el que la cabeza es el punto sobre la i. Quedaría horrible una cabeza en forma de tilde. Otras palabras graves terminadas en –er a las que le niegan la tilde son los nombres de personas: Léider, Néider, Íker, Alexánder, Danóver, Dídier, Wílmer, Wílder, Hílder y muchos más.
EL TEMA. «El titular de dicho despacho, John Diego Molina, aseguró que “Arabia es uno de los corregimientos donde tenemos una alerta temprana por parte de la Defensoría del Pueblo, debido al tema de la violencia y esa es una de las razones que prioricemos este sitio para traer los servicios de la Secretaría”». El Diario del Otún
Eliminemos la palabra «tema» y lo que el funcionario aseguró no cambia un ápice: «… debido a la violencia…».
LA COMA DEL VOCATIVO. «Al verlo la pregunta se repite en cada niño o niña que lo reconoce: “Pastor ¿hoy hay entrenamiento?”, “Pastor ¿ya?” – No, a las 5:00 como siempre, Alejo».
Sólo se necesita un paseo por las redes sociales o por los caminos de wasap para tener que cantar un responso por las desaparecidas comas del vocativo. En la cita faltan las dos después de la palabra «Pastor» mas no la anterior a la palabra «alejo» pronunciada por Pastor
taller95@yahoo.es

ESPAÑOL URGENTE (FUNDEU)
días de la semana, meses y estaciones, en minúscula
Los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año se escriben, por regla general, en minúscula.
Sin embargo, es muy frecuente encontrarlos escritos con mayúscula inicial: «En Enero adquirió los supermercados», «Ofertas especiales para Sábado y Domingo», «Horario de Verano» o «Estancias de Invierno».
Como explica la Ortografía académica, estos nombres son comunes y por ello se escriben con inicial minúscula, excepto en los siguientes casos: cuando van a comienzo de texto («Martes, 3 de septiembre de 1998»), inmediatamente detrás de un punto («… vol. 1, n.º 2. Primavera, 1984») o si forman parte de denominaciones en las que se consideren palabras significativas (festividades —«Jueves Santo»—, hechos históricos —«la Revolución de Octubre»—, nombres de calles —«calle Viernes de Toros»—, etc.).
Por lo tanto, en los ejemplos primeros lo apropiado habría sido escribir «En enero adquirió los supermercados», «Ofertas especiales para sábado y domingo», «Horario de verano» o «Estancias de invierno».
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