Al instante

EL IDIOMA: Médicos de mucho “nivel” en su lenguaje

Por Jairo Cala Otero, conferencista

(doctordigital.com)

 En el ayer escuchamos a nuestros abuelos decir: «Los médicos también se enferman». La sentencia indicaba que por más médicos que sean, ellos también están propensos a sufrir quebrantos de salud.

 

Yo conocí a un cardiólogo bumangués que, de vacaciones por España, sufrió un infarto dentro del autobús en que paseaba con un grupo de excursionistas. Por fortuna, lo atendieron prontamente y pudo regresar con vida a Colombia para contar esa ironía: él recomendando a sus pacientes que se cuidaran, que no fumaran, porque podrían padecer enfermedades del corazón, ¡y zas!, a él le tocó probar de su misma «medicina». Era un empedernido fumador de cigarrillos Marlboro.

 

Me refiero a este pasaje y al dicho de los queridos viejos ─que eran sabios por percepción natural─ para agregar que, además de enfermarse y morirse, algunos médicos (¿o muchos?) también se descarrían ─¡y de qué manera!─ cuando de hablar para dar partes científicos sobre el estado de sus pacientes se trata. Los de ayer eran cuidadosos en el uso de las palabras, muchos de los de hoy son desparpajados y muy desentendidos con sus expresiones. Dicho mejor: ¡son metepatas!

 

Particularmente, hay un giro verbal que ellos tomaron como una especie de comodín para referirse a toda situación en la que los órganos del cuerpo humano se ven comprometidos, por distintas razones o circunstancias: «A nivel de…». Lo utilizan hasta la saciedad, tanto que lo convirtieron en «locución de batalla», pero ellos ni cuenta se dan de que caen en un error. Tiene más filo un bisturí que ellos tino para hablar.

Que lo corroboren las siguientes sentencias de médicos:

 

  • El paciente sufrió fractura a nivel del fémur izquierdo.
  • Presenta un proyectil a nivel del antebrazo derecho.
  • Se aplica esta pomada todas las noches, a nivel del abdomen, antes de dormir.
  • A nivel del cuadro patólogico que la paciente presenta no se encuentra gravedad alguna.

 

Estoy seguro de que usted, respetable lector, no solamente ha escuchado esas expresiones en los castos labios de médicos (hombres y mujeres, claro), sino que sus oídos han sido desternillados con otras de peor factura verbal. Y pensar que cuando uno era un pelagatos, inocentón y cándido, le metieron el cuento de que los médicos no se equivocaban nunca… ¡Hummmm…!

 

Esas incorrectas formas de dar un parte médico sobre las dolencias físicas de sus pacientes, señores galenos, pueden restaurarse así:

 

  • El paciente sufrió fractura en el fémur izquierdo.
  • Presenta un proyectil en el antebrazo derecho.
  • Se aplica esta pomada todas las noches, sobre,el abdomen, antes de dormir.
  • El cuadro patólogico que la paciente presenta no ofrece gravedad alguna.

 

¿Notaron que el estomagante ‘a nivel de’ es innecesario? Es, además, incorrecto su uso porque, sencillamente, ningún humano tiene niveles de ninguna naturaleza en su cuerpo. Luego muchos respetables discípulos de Hipócrates están bastante «desnivelados» en el uso del lenguaje. Caería bien que los niveles se los dejen a los albañiles, arquitectos e ingenieros; ellos sí los manejan con maestría.

 

Otros usan redundancias, que ¡son tan inútiles, como las tetillas de los hombres! Veamos dos ejemplos:

 

  • «Tuvimos el ingreso de una paciente de sexo femenino, que presentaba fractura de cadera».
  • «A la unidad de urgencias ingresó un paciente hombre, de 32 años…».

 

En esas dos expresiones los artículos indefinidos una y un señalan claramente el género del sustantivo que les sigue. Luego no hay necesidad de especificar que una es mujer y que un es hombre. Eso es como decir que ¡se acaba de descubrir el agua!

 

 

Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on FacebookPrint this page