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El gobierno de Santos con presupuesto quebrado

Por William Giraldo Ceballos

Foto confidencialcolombia.com

Están “escandalizados” los expertos con los que llaman catastróficos  precios del petróleo y lo hacen para justificar ajustes económicos que lleven al ciudadano común a pagar los platos rotos de la imprevisión, del derroche de nuevo rico que hicieron hasta hace apenas un año los gobernantes amparados por una “bonanza” que, como era de esperarse, se acabaría algún día.

No se preguntan cómo hizo Colombia para sobrevivir y gozar de la “confianza” de los inversionistas y de las organizaciones económicas internacionales cuando el precio del crudo era de $20 dólares por barril.

El país no se quebró en esos tiempos.

El precio del barril de petróleo ( medida de volumen equivalente a 42 galones) ha oscilado entre los $20 y hasta los $150 dólares desde los años 70 hasta el 2014.

Pese a lo que se vislumbraba, el presupuesto  de gastos e inversiones de la nación para el 2015 se basó fundamentalmente en ingresos externos por exportaciones petroleras  a $50 dólares por barril. Es decir, el Congreso dio el visto bueno para que  el gobierno comenzara el año “desfinanciado”, sin los recursos y con ello le diera más impulso a la “necesaria” venta de ISAGEN para poder sacar adelante el compromiso de desarrollar la infraestructura vial del país con la cual ilusionó y le sacó el aplauso y los votos a los colombianos en las postrimerías del primer periodo presidencial de Juan Manuel Santos.

Extraño que los “expertos” no le hayan soplado al oído del gobierno que los precios del petróleo -y no de ahora-  oscilan de acuerdo a la prosperidad, el consumo, la especulación de los corredores de bolsas en mercados de materias primas, la disposición de reservas y los movimientos económicos, sociales y políticos del mundo. Del resto del mundo.

El embargo petrolero arabe de 1973 y la  crisis de 1979 por la revolución iraní, más el conflicto Irán-Irak, ya le habían dado aviso a la economía mundial sobre lo que podría pasar en materia de precios ante la reducción de la oferta de crudo. En 1980, como efecto de ambos acontecimientos, el precio llegó a los $90 dólares barril. Eso hace parte del aprendizaje de los “expertos”.

En el año 2003  el precio del petróleo West Texas Intermediate, WTI, que es el “marcador” del precio de exportación del crudo colombiano era de $25 dólares.

Los analistas internacionales identificaron entonces factores que  dispararían nuevamente los precios de las materias primas, entre ellas los del petróleo,  ante el auge de las economías de China e India que ya mostraban un fuerte crecimiento. Se habló entonces de la inminencia de una “burbuja” de precios.

En el año 2008 el WTI alcanzó los $140 dólares por barril y Estados Unidos impulsó la búsqueda de fuentes alternativas  de energía que permitieran reducir la demanda.

El precio bajó a comienzos  del 2009 a $90 dólares y progresivamente, en los meses siguientes, cayó hasta los $45 dólares por barril.

Entre el 2010 y finales del 2013  el precio mantuvo un crecimiento constante por el aumento de la demanda de las llamadas economías emergentes.

Desde comienzos del 2014 los precios de las materias primas, entre ellas el petróleo, comenzaron una tendencia hacia la baja como efecto de la desaceleración  de la economía China, el aumento de la producción de petróleo de “esquisto” en Estados Unidos, la devaluación de patrones monetarios frente al dólar.

Se acerca una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP y se esperan medidas para mitigar  los efectos de la entrada al mercado de una creciente oferta de crudos iraníes y las medidas de protección frente eventuales oscilaciones al alza,  adoptadas  con compras futuras por empresas, fondos, aerolíneas y bancos de inversión.

A $20 dólares por barril históricamente  no se quebró la economía de ningún país exportador de petróleo y mucho menos la de un país que apenas es exportador marginal como Colombia.

Habrá que esperar mejor, cuáles medidas se adoptarán en Colombia para el manejo de la recuperación del precio del petróleo a largo plazo, sin incurrir nuevamente en el derroche.

El gobierno de Estados Unidos, tradicional importador, considera que la actual situación del petróleo indujo una sustancial rebaja en el precio de la gasolina como importante estímulo al ahorro de las familias norteamericanas. En Colombia, en cambio, el gobierno considera que la caída del precio del petróleo es una catástrofe económica y los precios de los combustibles deben seguir elevados porque quienes tienen carro son ricos y su plata debe servir para mantener en sus cargos y con sus sueldos la frondosa burocracia oficial que cada mes crece con la creación de nuevas agencias y nuevos superministerios.

 

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