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El general sí tiene quien le escriba

Por Octavio Quintero, El Satélite

General Javier Flórez Foto El Tiempo

El próximo martes 20 de junio tendrá que presentarse en el Cantón Norte de Bogotá la periodista de RCN,  Maritza Aristizábal, a rendir declaración bajo juramento sobre la forma en que obtuvo una carta del general Javier Flórez dirigida al alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo.

Con base en ese documento, RCN informó el 26 de mayo que había inconformidad en cierto sector del Ejército sobre la celebración de las Farc de su aniversario de lucha armada. El propio general Flórez expresaba en la carta que eso contrariaba “lo establecido en el acuerdo final y podría representar una violación del cese bilateral del fuego”.

El hecho es que desde entonces el general se ha obstinado en averiguar quién le filtró a la periodista la carta suscrita por él. A juzgar por lo visto, deben estarse presentando sobre el caso, al menos dos violaciones de los derechos fundamentales de la gente: 1.- La presión laboral que seguramente se viene ejerciendo sobre los funcionarios adscritos al Comando Estratégico de Transición del Ejército, del que el general Flórez es comandante; y, 2.- La presión, ésta sí conocida, que emprendieron contra el medio de comunicación y la periodista, buscando conocer el origen de la información.

La disciplina militar de la que se enorgullece el régimen castrense “aquí y en Cafarnaúm”, nos hace imaginar la presión a que deben estar siendo sometidos los funcionarios –civiles y militares—bajo sospecha. Si la presión ejercida sobre RCN y la periodista es sofocante, cómo será la interna, a donde no llegan los reflectores de los medios.

Tal vez los funcionarios de la unidad castrense mencionada no se atreverán a denunciar la violación de sus derechos laborales, pero nosotros, los periodistas y los medios con libertad de expresión, sí podemos y estamos en la obligación de condenar la actitud del pedante general Flórez al intentar pasar por encima del “secreto profesional” que ampara al periodista en ejercicio de sus funciones de informador social.

“Guerra avisada no mata soldado”, es un dicho que debiera saber bien el general Flórez. Antes de que siga “metiendo las patas”, se le recomienda leerse el artículo 74 de la Constitución que a la letra dice:

“Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos salvo los casos que establezca la ley. El secreto profesional es inviolable”. Es decir, no solo los periodistas, pero en el caso de estos últimos, están cobijados por el “secreto profesional” que les permite reservarse la fuente de la información en los términos que quedaron plasmados en la sentencia T-298 del 2009 de la Corte Constitucional:

(…)

La inviolabilidad del secreto profesional (la reserva de la fuente) permite que un periodista guarde el secreto sobre la existencia de una determinada información, su contenido, el origen o la fuente de la misma, o la manera como obtuvo dicha información. La reserva de la fuente es una garantía fundamental y necesaria para proteger la verdadera independencia del periodista y para que pueda ejercer la profesión y satisfacer el derecho a la información, sin que existan limitaciones indirectas ni amenazas que inhiban la difusión de información relevante para el público. La Corte Constitucional en distintas decisiones ha encontrado que la reserva de la fuente es una garantía constitucional fundamental para asegurar el libre flujo de información, la independencia y libertad de los periodistas y el derecho de la sociedad a estar adecuadamente informada.

¡Ojo general! Entérese también de la sentencia C-335 del 2008 de la misma CC en la que establece que la (…) “trasgresión de preceptos constitucionales por parte de un funcionario público”, da lugar a investigación penal por prevaricato.

La libertad de expresión en Colombia ya es poca. La sola autocensura que se imponen los periodistas de medios absorbidos por emporios empresariales ya es notoria y suficiente. Defender lo poco que nos queda es un imperativo, al menos de nuestra parte, y en ese sentido nos solidarizamos con la periodista de RCN, Maritza Aristizábal y, por tanto, condenamos con la mayor energía la actitud inquisidora del general y todos los que con la misma intención le estén secundando.

 

Fin de folio.- No vaya a ser general Flórez que por andar usted cazando al infidente de su carta al alto comisionado de Paz, resulte usted cazado violando la constitución.

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