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El Fiscal y los desplatados de las Farc

Por Rubén Darío Barrientos G.

Imagen elpaís.es

Hace ocho días, el fiscal Néstor Humberto Martínez dijo en Pasto que va a perseguir los dineros ilícitos de las Farc, habida cuenta de que los acuerdos no limpian la plata de la guerra. Y sentenció que “no aceptaremos dineros sucios en campaña electoral”. Me quedé pensando muchas cosas: que Santos –con mucha desvergüenza– ha repetido todo este año que el gobierno no tiene información de dineros de la guerrilla; que alias Iván Márquez –con el cinismo de siempre–, dice que las Farc están en la inopia; que las acciones de la fiscalía no se anuncian sino que se muestran con resultados; que la Andi afirma que la plata de las Farc debería ser para reparar las víctimas; en fin, volví a quedar loco con este embeleco de las Farc.

El presidente Santos manifiesta que lleva diez años persiguiendo la plata de las Farc, primero como ministro de Defensa y ahora como presidente de los colombianos y concluye que ni tiene pruebas de que exista ni asegura tener información de su rastro. No hace sino quedar mal Juampa con este tipo de aseveraciones paternalistas frente a los insurrectos, dado que con absoluto tacto y entereza, The Economist asegura que la fortuna de las Farc ronda los $ 33 billones.

El desfachatado de alias Iván Márquez agrega que “no somos productores de coca, ni exportamos, ni tenemos rutas, pues esta guerrilla no ha ejercido la rebelión para enriquecerse”.

No sé cuál de los dos produce más rabia: si un presidente que sin sonrojarse les juega a las Farc sobre la mentira, o un negociador y vocero de la guerrilla que se burla de todo un país. Con ese cuentico de que están de totuma, las Farc se escabulleron de reparar a las víctimas. En materia del vil dinero, no olvidamos que hace trece años, en las selvas del Caquetá, unos soldados encontraron enterradas dieciocho canecas rebosadas de dólares y pesos colombianos, por un valor cercano a los $ 40.000 millones. Y en enero de este año, se decomisó en Costa Rica una caleta de las Farc con US$ 480.000. Pero se sigue vendiendo la idea de una guerrilla pobre y sin recursos. ¡Qué pecao de ellos!

Incluso, uno sigue sin explicarse la razón por la cual las Farc se desmovilizarán, aparentemente dejando ese lucrativo y suculento negocio del narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el abigeato, el robo de tierras y el secuestro, a cambio de recibir una asignación única por veinticuatro meses del 90% del salario mínimo legal vigente y de $ 8 millones para los que incursionen en proyectos productivos autorizados por el Estado, amén de que se les garanticen los aportes a la seguridad social. Este tema de la plata ilícita y de las caletas enterradas, fue uno de los puntos pendientes de la mesa de La Habana, donde los negociadores del gobierno comieron cuento de lo lindo.

El Fiscal, no sé si con ingenuidad o con arrojo, expresa que se meterá en la empresa de perseguir la plata de las Farc. Perdomo, el vicefiscal anterior, dijo que el billete está anclado en Centroamérica. Otros hablan de Venezuela, Ecuador y Panamá. Y no faltan los que aseguran que hay buscarlo por Suiza y Suecia. Es verdad sabida que ni las Farc saben cuánta plata tienen regada. Pero el país sigue escandalizado con las burlas de alias Iván Márquez (“las Farc están en la inopia”) y con las de Juan Manuel Santos (“el gobierno no tiene información de los dineros de las Farc”).

Este punto, que levantó tantas ampollas durante las negociaciones de La Habana, fue otro triunfo de las Farc, merced al entreguismo de Santos, De La Calle y Jaramillo. Por eso es que la gente desconfía tanto de los acuerdos: porque con cara ganaban las Farc y con sello perdíamos los colombianos.

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