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El espíritu del águila

Por Jorge Eliecer Castellanos

(wordpress.com)

La excelsa creación divina nos brinda en el reino animal a muchísimas criaturas maravillosas del agua, la tierra y el aire.

Ningún animal poderoso tiene los atributos del águila, -el espíritu superior que crea y ve todas las cosas-, en su condición de reina de los aires: imponente, inteligente, severa, libre, equilibrada, segura, aguerrida, combativa y prodigiosa en todos los órdenes.

El águila simboliza la nobleza y el liderazgo como ningún otro ser vivo sobre la faz de la tierra.

Vertiginosa en sus descensos, rápida en sus desplazamientos, planeadora estratégica en todos sus movimientos. Visionaria e innovadora en sus metas. Eficiente en sus objetivos de caza. Certera en sus ataques. Rauda en la consecución de sus propósitos.
Tal vez enigmática en cuanto maneja triunfos y vicisitudes para preservar ideales de independencia y libertad como una nación americana que con el águila ha decidido representarse.

Le es propia una majestuosidad enorme. Su libertad es a toda prueba. Su belleza es imponente. Su garra es de gran poder. Promueve la libertad a ultranza.

También goza de un liderazgo propositivo, de fuerza descomunal, de visión inconmensurable y de otros muchos poderosos atributos.

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Realmente el ave campeona, predestinada para los altos designios, encarna y reúne estrategias de vida que pueden correlacionarse con la empresa de hoy, de hecho, su supervivencia es la mayor y más exitosa empresa, en medio de depredadores humanos que le han disparado desde todos los ángulos.

Nos atisba desde las alturas. No habita, donde escasea la vida humana como en el Ártico y en la Antártida.
El águila no depende de aquello que encuentra en sus dominios territoriales, efectivamente, encuentra en su entorno todo cuanto desea.

El águila ha sido creada para volar a los altos designios, a los infinitos espacios siderales, en donde puede encontrarse silenciosamente, cara a cara, solo con quien puede morar en ellos: ¡el Creador de todo lo creado!
Desde hace siglos las águilas han sido consideradas como símbolos de poder, libertad, sabiduría, valor, éxito y excelencia. Es el ave más admirada del globo terráqueo. El águila, es una marca que conlleva el éxito. Superan las sesenta especies en Asia y Europa.

Esta soberana inmersa en las corrientes de los vientos, ha atraído el interés de todas las civilizaciones, desde antaño hasta la nuestra, por sus múltiples características, entre ellas, por su poderío, por su grandeza y por su excepcional belleza.
Su increíble fuerza también ha deslumbrado a las distintas generaciones y civilizaciones que han poblado el planeta.

Su velocidad en el desplazamiento atmosférico nos ha asombrado, inevitablemente. Su fiereza nos ha conmovido y su trabajo en equipo, verbigracia, entre muchos de sus quehaceres, nos obliga a admitir, sin equívoco alguno, que un eterno espíritu superior al crearla le entregó virtudes propias del mismo Creador.

El águila nos deja por siempre estupefactos, pues revela grandeza ilimitada e inspira respeto.

Esta portentosa criatura alberga cantidad de misterios que muchos han querido develar.

Es grande por naturaleza y su naturaleza extensa, nadie la ha podido descifrar en toda su magnitud.
Ocupa espacios siderales increíbles y terrestres inconmensurables.

Es y ha sido modelo de investigación para científicos de la aeronáutica porque sus desplazamientos son naturalmente rápidos e inteligentes, en formas ascendentes y descendentes, y cuando planea, lo hace con seguridad extraordinaria, así como cuando aterriza se distingue por su impresionante precisión.

Por ahora, planteemos este interrogante: ¿Volamos como águilas o viviremos como gallinas?

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