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El “complot” de Santos

Por Eligio Palacio Roldán

Presidente Juan Manuel Santos Foto elespectador.com

El estado que viene naciendo, en las manos de Santos, no es sin éste darse cuenta. Es el resultado de casi 20 años de una estrategia concebida y delineada por él con la destreza de un jugador de póker.

Igual a la presente columna, tituló la Revista Semana el 17 de noviembre de 1997 (http://www.semana.com/nacion/articulo/el-complot-de-santos/34308-3), hace ya casi 20 años.

En el artículo se relatan los inicios en la política de Juan Manuel Santos, su meta de convertirse en presidente de Colombia, en 1998 y cómo ante la imposibilidad de lograrlo sacó un as bajo la manga: la paz.

Indica, la revista, que entonces Santos quería “Hacer algo en grande” para apropiarse de la bandera de la paz que tenía hasta el momento Horacio Serpa. “… se había reunido en Costa Rica con el miembro del secretariado de las Farc Raúl Reyes y con su compañera Olga Marín, con quienes terminó compartiendo viandas y vinos en un restaurante de San José”, indica la publicación.

Después se contactó con los paramilitares y su cabeza visible Carlos Castaño quien manifestó estar de acuerdo con la negociación si las Farc jugaban limpio. De la mano de Alvaro Leyva, la guerrilla más antigua de Colombia, al igual que hoy, propuso “como condición indispensable una Constituyente”. Y comenzó a vislumbrase un posible retiro de Samper de la presidencia, iniciativa a la que se opuso el expresidente Gaviria, quien consideraba que era inviable hacer la paz sin el gobierno.

Dice Lorenzo Madrigal, en su columna del lunes 16 de mayo de este año, en El Espectador, que “La historia judicial anterior a los pactos de hoy – lo archivado y juzgado – deberá replantarse ante el nuevo Estado que viene naciendo en las manos de Juan Manuel Santos, sin éste darse cuenta. Llevado por las ideas de juventud de su hermano mayor, Enrique Santos y últimamente del abogado español, Enrique Santiago, asesor de la guerrilla y casi homónimo del anterior, así como por la extravagancias neojurídicas de quien fuera hasta hace poco fiscal de la Nación.” (http://www.elespectador.com/opinion/les-venia-diciendo)

Se equivoca el Maestro Osuna (Lorenzo Madrigal). El estado que viene naciendo, en las manos de Santos, no es sin éste darse cuenta. Es el resultado de casi 20 años de una estrategia concebida y delineada por él con la destreza de un jugador de póker, como lo indica la Revista Semana, de la mano de los mimos de ayer: Cesar Gaviria, Alvaro Leyva, Rafael Pardo, Luis Carlos Villegas y de otros que ha conquistado para su equipo, como sus antagonistas de ayer Serpa y Samper. Es el resultado de las conversaciones iniciadas dos décadas atrás con las Farc, como bien lo relata la revista.

Está claro entonces que la intención del presidente Santos de negociar con las Farc no es un proyecto nuevo. Tampoco la consecuencia del debilitamiento de la guerrilla como resultado del Plan Colombia y de los gobiernos de Uribe. Es el resultado de la persistencia de Juan Manuel Santos sin importar la situación de la organización insurgente: Trató de negociar con ella en su etapa de mayor fortaleza en el gobierno Samper y lo hizo al iniciar su gobierno, después de que el estado había logrado debilitarlas como nunca antes en la historia de Colombia.

Hay que decir, entonces, que si los tiempos de las Farc, para una paz negociada, son diferentes a los del resto de los colombianos, son mucho más disímiles los de Juan Manuel Santos. Él ha sido tan persistente en su idea negociar con esa guerrilla que, bajo este nuevo análisis, resulta explicable su paso como ministro en dos gobiernos con enfoques tan contrarios, para atacar el problema de la guerrilla, como los de Pastrana y Uribe.

Son tan diferentes los tiempos de Juan Manuel Santos, a los del resto de colombianos, que soportó ocho años, de los gobiernos de Uribe, atacando a la guerrilla de las Farc con la que siempre había querido negociar. Bueno, parecen ser muy distintos, también, los tiempos de Germán Vargas Lleras de quien se dice no desea continuar la línea Santos frente a la guerrilla y regresar a la de Uribe y tendrá que soportar, también, dos gobiernos con los que no está de acuerdo.

ANTES DEL FIN

Hace alusión la edición de la Revista Semana, a la que nos referimos a una afirmación, en ese tiempo, de Rafael Pardo: “Es sorprendente, porque Juan Manuel es un candidato que hace todo bien”. Con esto se refiere a que el ex designado domina los temas, se luce en los foros, escribe bien, maneja los medios y manzanillea como ninguno. Trabaja siempre simultáneamente el sector de opinión y el sector político. Esto lo lleva eventualmente a zigzagueos y a ciertas incoherencias por tratar de quedar bien con ambos, de los que siempre sale bien librado”. En todo esto, el presidente colombiano, también sigue persistiendo.

¿Si el expresidente Gaviria consideraba inviable la paz sin el gobierno Samper, cómo la considera viable ahora sin la participación de Uribe Vélez, el líder de mayor influencia en la historia reciente de Colombia?

Increíble que Juan Manuel Santos haya engañado a Alvaro Uribe Vélez durante ocho largos años. ¿Donde quedó el ingenio y la viveza de los paisas?

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