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EL CAMPANARIO: ¿Tres poetas para una boda?

Por Tomás Nieto

Poeta Julio Flórez Foto blogspot.com

Abriendo su muy leída sección HACE 100 AÑOS nos trajo El Tiempo del viernes último este episodio registrado en sus páginas el 4 de diciembre de 1915, protagonizado supuestamente por tres consumados poetas colombianos: Julio Flórez, Juan B. Jaramillo y Blanca Isaza, una de las mujeres más representativas de nuestra literatura.

Sin más preámbulos, rescatamos el texto de la información, titulada ”Matrimonio de poetas, en riesgo” e ilustrada con una foto de medio perfil del autor de “Mis flores negras”, que nosotros hubiésemos preferido motear así: POR EL AMOR DE UNA MUJER.

Blanca Isaza, poeta, (1926) Foto revista Credencial

Blanca Isaza, poeta, (1926)
Foto revista Credencial

“Según información de Manizales, el poeta Julio Flórez contraerá matrimonio con la poetisa Blanca Isaza. Pero el antiguo novio se ha sulfurado y ataca rudamente el proyecto de enlace por la prensa. Por ello, Julio Flórez ha pedido por telégrafo garantías al Gobernador de Caldas, manifestando que si la autoridad no impide nuevas ofensas, dará muerte al ofensor”.

Aunque el periódico no menciona al bardo natural de Jericó, Antioquia, Juan Bautista Jaramillo Mesa (paisano de Santa Laura Montoya) como el causante de los dolores de cabeza (y del corazón) del poeta de Chiquinquirá, se supone que así sea, pues doña Blanca –poetisa, cuentista y ensayista, oriunda de Abejorral, también en Antioquia– se abstuvo de darle el sí, en el altar, al boyacense reconocido como el último gran poeta del romanticismo, y se unió matrimonialmente al Don Juan que sería su compañero y padre de sus hijos hasta el final de sus días.

Foto blogspot.wordpress.com

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Fruto famoso de esta coalición poética fue la ya desaparecida revista “Manizales”, eminentemente cultural, que tenía circulación cerrada en varios países del continente y suscriptores en el Cono Sur como los consagraos poetas chilenos Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

Aida Jaramillo Isaza, hija de la reconocida pareja, mantuvo la publicación hasta cuando se volvió tarea de romanos (especie de misión imposible) su sostenimiento por falta de oxígeno publicitario y de apoyo oficial. Está visto que la cultura, en Colombia, es huérfana desde su nacimiento hasta la sepultura.

Lo cierto es que Don Juan B. le ganó la partida a Don Julio y que finalmente el boyacense no le dio muerte a su ofensor paisa, como lo había prometido en su mensaje al gobernador de la época, cuando Caldas apenas tenía diez años de vida político-administrativa.

Lleras y la reforma agraria

Esta anécdota la trae en su más reciente entrega dominical de CORTO CIRCUITO, en el diario La Opinión, de Cúcuta, el periodista Angel Romero Bertel:

“En su amena columna de la publicación especializada Ambito Jurídico, el historiador y escritor santandereano Benjamin Ardila Duarte reseñó lo siguiente: Carlos Lleras Restrepo, al impulsar la Ley 135 de 1961, sobre reforma agraria democrática, decía que la historia de la propiedad rural en Colombia es menos limpia de lo que suele decirse. Claro: el campesino desposeído tiene hambre de tierra como el desierto tiene sed de agua pura y aspira a la parcela de felicidad a que tiene derecho. Y expresó que quienes consideran los diversos aspectos de una reforma agraria profunda como atentatorios casi sagrados, inviolables y puros, olvidan aquellos fraudes que han sido en extremo frecuentes”.

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