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EL CAMPANARIO: Que Dios se lo pague

Por Jairo Arcila Arbeláez

Imagen Toto Salcedo
Un hombre se sintió mal en la calle, cayó al suelo y fue llevado a un hospital Católico administrado por monjas, en donde lo operaron del corazón.
Cuando despertó, a su lado estaba la Monja Tesorera del hospital, quien le dijo :

– Su cirugía fue un éxito, pero sin embargo hay un asunto que hay que determinar….:

– ¿Tiene usted seguro médico?
– No Hermana.
– ¿Tiene tarjeta de crédito?
– No Hermana.
– ¿Puede usted pagar en efectivo?
– No tengo dinero Hermana.
La monja empezó a sudar frío, pero prosiguió:
– Entonces…¿con cheque, puede usted pagar?
– Tampoco, Hermana.

Entonces la monja, ya desesperada, prosigue:
– Bueno, tiene algún pariente que pueda hacerse cargo de la cuenta?
– Ah, si… sólo tengo una hermana solterona, que es monja, pero no sé si ella pueda pagar.

La monja, corrigiéndolo severamente, dijo:
– ¡Disculpe señor, pero las monjas no somos solteronas!
¡Estamos casadas con Dios !!!

– *¡Ah ! ¡ Magnífico!
¡ Entonces…, por favor, mándele la cuenta a mi cuñado!*

Así fue cómo nació la expresión…
*”QUE DIOS SE LO PAGUE”*

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