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El Campanario: Muerte de un perro, noticia nacional

Por Tomás Nieto

larepublica.co

Seguimos con suma atención la emisión meridiana del martes último del noticiero del Canal Caracol y nos pareció un enorme bodrio, equivalente a una cosa difícil de tragar.
Después de que las presentadoras Mabel Lara y Vanessa de la Torre nos dieron sus agradecimientos por acompañarlas para que nosotros quedáramos bien informados (¡qué optimismo!), dieron rienda suelta a un chorro de trivialidades sin par.
La “noticia” de abrir –la más grande de la agenda de los editores amantes del leucocito— se relacionaba con la muerte de un perro, de un balazo, en una riña entre vecinos del norte bogotano, a manos de un corredor de motos que temía ser atacado por el animal.

Testimonios en vivo
Aunque el perro no era ningún ejemplar famoso del cine o de la televisión, ni oficiaba como mascota de un personaje de la vida nacional, los acuciosos telerreporteros le dieron un cubrimiento completo al “gran suceso”.
No faltaron los testimonios “exclusivos” de los testigos del incidente de tan poca monta. Hubo entrevistas entre damas y caballeros del vecindario que expresaron su pesar por la muerte del cancito.
La cobertura llegó a tal extremo que mostraron el video del momento en que el animal era ingresado, a las carreras, en la clínica veterinaria, en un esfuerzo por salvarle la vida. Como si fuera poco, habló en directo la médica veterinaria que se mostró apenada por la muerte del paciente de cuatro patas. El ripio noticioso continuó en la primera media hora y preferimos cambiarnos a la CNN en español que sí da noticias.

Recordando al Padre Llano
El domingo 22 de enero de 2012, cuando el sacerdote jesuita Alfonso Llano Escobar convocó a la teleaudiencia colombiana a cerrar filas contra las altas dosis de sangre y demás miserias que nos ofrecen a diario los “morticieros” de los dos canales privados, entendimos que la calidad periodística y el buen gusto habían colapsado en el más penetrante de los medios de comunicación social del país.
La crítica del religioso en sus columnas de El Tiempo (desaparecidas por obra y gracia de la jerarquía eclesiástica) cayó en el vacío y la vorágine prosigue hace tres años con mayor desenfreno. No hay quien detenga el repugnante sensacionalismo noticioso que practican en sus franjas de la mañana, el mediodía y la noche los dos canales que insisten en clonarse mutuamente. Ni los domingos nos dan descanso con la carroña que se ha vuelto una fea costumbre con los muertos de cada día.

Las cajas registradoras
Mientras buscábamos en nuestro archivo la columna del padre Llano que da pie a este Campanario, nos preguntábamos si el morbo noticioso puesto en práctica por los canales de los grupos Santo Domingo y Ardila reporta más sintonía en las mediciones de audiencia y la facturación pone a sonar más las campanillas de las cajas registradoras.
Se institucionalizó de tal manera la trivialización de los contenidos que son permanentes las secciones dedicadas a los “ladrones al acecho”, “el muerto o los muertos del día”, “el atraco bancario o el robo de la jornada”, “los borrachos sin freno”, “el violador del día”, “las riñas callejeras” y demás minucias.

Los directores de antes
Los dos noticieros ya abren sus emisiones con titulares o temas de poca monta. En el pasado comenzaban con informaciones que destacarían al día siguiente, en primera página, los diarios nacionales. Ya no cuenta el modelo que dejaron en la televisión figuras de la talla de Alfonso Castellanos, Alberto Acosta, Arturo Abella, Ernesto Rodríguez, Mauricio Gómez y Daladier Osorio.

Las verdaderas primicias
Los puntales de las redacciones, ahora, no son los periodistas que consigan las auténticas primicias nacionales relacionadas con el gobierno, la economía, la política, la academia sino las que lleven mayores dosis de sangre. Premian a los más leucocitos.
En esta orgía televisada se han convertido en figuras claves, en los telenoticieros, los oficiales subalternos del general Palomino que aparecen, sin falta, reportando los episodios del día. Informe que no lleve el video con el policía echando el rollo, no les sirve a los editores. Deberían ponerles un sobresueldo a los reporteros uniformados por concepto de “servicios periodísticos”.

Tolón Tilín
El periodista Elkin Mesa lanza un par de trinos, desde su zona tórrida de Melgar, alrededor de este tema:
Uno: RCN y Caracol Tv felices con el general Palomino que ahorra sueldos al convertir policías en reporteros que hablan de lo que ellos no previenen
Otro: RCN y Caracol TV felices con pautas y claves en morticieros para que millones de niños aprendan el primer oficio rentable: robar y matar.

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