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EL CAMPANARIO: Los archivos sonoros tirados a la basura

Por Tomás Nieto

Caras inolvidables de la televisión y de la radio colombiana: Pacheco, Gloria Valencia, Saúl García, Otto Grefestein, Jorge Antonio vega, Alfonso Lisarazo, Carlos Pinzón Foto elcolombiano.com

Resulta inexplicable que las cadenas radiales de Colombia no dispongan de unos archivos históricos como los que han llevado rigurosa y cronológicamente otros importantes medios de comunicación del país.

Una radio sin su propio museo sonoro es una radio amnésica, desmemoriada, oligofrénica, a la que le importa un bledo su pasado, que no se esmeró en conservar registros vivos de sus orígenes porque las nostalgias estorban mucho, no hay espacio para ellas y no ponen a sonar las campanillas de las cajas registradoras.

A medida que la radiodifusión fue progresando en lo técnico, se empezó a echar al olvido su edad de oro con injustificada negligencia. Las grabaciones de programas estelares y de sucesos que marcaron la vida del país, fueron a parar, sin ningún orden, al cuarto de San Alejo, situado generalmente en los rincones de los transmisores de las emisoras, en las afueras de cada ciudad, donde roedores, hongos, humedades y goteras inutilizaron cintas de enormes carretes, discos de vinilo y acetatos con más de 50 años de historia radial.

Julio Sánchez Vanegas Foto elespectador.com

Julio Sánchez Vanegas
Foto elespectador.com

La carencia de estos archivos se puso en evidencia cuando Caracol y RCN celebraron sus bodas de oro. Los encargados de preparar franjas relacionadas con la efemérides se vieron en calzas prietas para enriquecer sus programas con voces, comerciales, musicales y concursos del pasado. Debieron recurrir a coleccionistas particulares que tuvieron la precaución de guardar en sus anaqueles los registros de la radio grande que habitó en los cuadrantes de los radios antañones.

Juan Harvey Caycedo Foto elespectador.com

Juan Harvey Caycedo
Foto elespectador.com

Se sabe que gerentes y directores que no justipreciaron debidamente el valor de estos archivos ordenaron –antes o después de cada trasteo—que se botara a la basura todo ese material, que no servía para nada y no facturaba un peso. Casos tan ominosos se dieron en la Voz de Antioquia y la Voz de Medellín. En las bogotanas Emisoras Nuevo Mundo y Nueva Granada, matrices principales de Caracol y RCN, no queda grabado ningún vestigio del pasado glorioso. En Manizales no existen archivos históricos en las antiguas Transmisora Caldas, la Voz del Ruíz y Radio Manizales. Y parece que la tónica ha sido la misma en las demás ciudades.

Claro que hay excepciones: La HJCK, de don Álvaro Castaño, es una de las pocas emisoras del pasado que en sus 60 o más años de historia conserva en envidiable orden todos los programas (con sus propagandas incluidas) que se han radiado a lo largo de su admirable existencia. Se supone que también disponga de un archivo con todas las voces de los presidentes colombianos la Radiodifusora Nacional de Colombia.

Dichosos los productores mejicanos que encontraron intactos, bien conservados y clasificados, los opulentos archivos de la XEW, feliz circunstancia que les permitió lucirse en el montaje de la programación especial con la que la prestigiosa emisora celebró sus 80 años de fecunda existencia. La estación difusora más famosa del Méjico lindo y querido fue fundada el 18 de septiembre de 1930 por don Emilio Azcárraga, en los Altos del Cine Olimpia, de la capital azteca.

Betty Valderrama radioactriz Foto ytimg.com

Betty Valderrama radioactriz
Foto ytimg.com

Contrasta la pobreza de las cadenas radiales, en materia de archivo, con la riqueza de la historia audiovisual que les mostró a millones de colombianos, en blanco y negro, la estatal Inravisión al cumplir sus primeros 50 años. ¡Así es la vida!

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