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EL CAMPANARIO: Lo que va de un Juan a otro Juan

Por Tomás Nieto

Juan Gómez Martínez foto elcolombiano.com

 

A un mal presidente, sobre todo cuando transita por avaros raseros de popularidad y aceptación, suelen achacársele todos los males que le sobrevengan a la nación, a veces con razón y otras sin ella.

Pero llegar al extremo de culparlo por los embarradas que cometió un periodista hace cinco años, cuando desde su influyente medio injurió y calumnió como si nada a un personaje de la política comarcana, si sobre pasa todos los límites.

Esto acaba de hacer el ex alcalde de Medellín, ex gobernador de Antioquia y ex ministro conservador, Juan Gómez Martínez, quien según su atropellado e ilógico criterio, la culpa de su condenable proceder de entonces es del presidente Juan Manuel Santos.

En su acostumbrado bota fuego que escribe todos los jueves en el periódico que dirigió, donde destila el más sectario uribismo y a la vez vomita todo su anti santismo porque sí y porque no, Gómez Martínez culpa a Santos de sus embarradas de entonces, que lo tienen ahora al borde de una pena de cárcel de nueve años y una multa de hasta $1.500 millones de pesos.

Lean lo que escribió Gómez Martínez después de una convocatoria singular a la marcha del uribismo del 2 de abril después de señalar –según él– una serie de razones para asistir a ese acto:

…” Y no digo más porque estoy siendo juzgado en el gobierno de un periodista por un delito de opinión”.

Es decir, como Santos es o fue periodista, todos sus colegas tienen vía libre para calumniar, injuriar y escribir contra sus enemigos políticos, en la creencia de que tienen impunidad por ese colegaje mal aplicado.

A Gómez Marinez lo están juzgando y está en la penosa situación actual, por haber prohijado en su periódico la publicación de catorce artículos injuriosos y calumniadores contra el entonces candidato a la gobernación de Antioquia – año 2011 – Alvaro Vásquez Osorio, ninguna de cuyas líneas en las que hizo temerarias afirmaciones, fue dictada desde el Palacio de Nariño o sugerida por el primer mandatario de los colombianos.´

Pretender justificar esas actuaciones dolosas dentro del ejercicio periodístico en un mal gobierno y endilgarle a éste la culpa, suele llamarse senilidad o decadencia cerebral. Algo que hasta el momento, al menos que se sepa, no le han diagnosticado sus médicos al encartado ex director del periódico El Colombiano.

Pero no importa, ahí está Santos para echarle la culpa de todo, hasta la de escribir mal e injuriosamente contra alguien.

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