Al instante

EL CAMPANARIO: La triste realidad contada por un ladrón de gallinas

Por Tomás Nieto

Imagen actuarionegro.com

 

En una ciudad intermedia agarran a un hombre robando gallinas y lo llevan a la comisaría más cercana con la esperanza de que después sea judicializado.

Allí se establece este diálogo con el comisario:

¿Querías comer sin trabajar?.. ¡¡¡A la cárcel!!!

– No era para mí. Era para vender.

– ¡¡¡Peor… Venta de artículo robado, competencia desleal con el comercio establecido !!!

– Pero yo vendía más caro.

– ¿Más caro?

– Hice correr el rumor de que las gallinas del gallinero estaban infectadas y las mías no.

– ¡¡¡eres un descarado !!! (Ya había un cierto respeto en el tono de voz del policía) ¡¡¡Mira si te agarra el dueño del gallinero !!!

– Ya me agarró. Hice un trato con él.

Me comprometí a no correr más rumores sobre sus gallinas y él se comprometió a aumentar los precios de sus productos para que queden iguales a los míos.

Invitamos a otros dueños de gallineros a entrar en el esquema y formamos un oligopolio o gallinopolio.

– ¿Y qué hace usted, SEÑOR, con las ganancias del negocio?

– Especulo con dólares. Invierto alguna cosa en el tráfico de drogas. Compro algunos parlamentarios; dos o tres ministros; conseguí exclusividad en el suministro de gallinas y huevos para el programa de alimentación del gobierno y por supuesto que sobrefacturo los precios!

El jefe de la policía le sirvió amablemente un cafecito y le preguntó:

– LICENCIADO…. no se ofenda, pero con todo eso…, ¿usted no es millonario?

– ¿Millonario? Nooo…!!, Billonario !!! Sin contar lo que evado de IVA y lo que tengo depositado ilegalmente en el exterior.

– Y con todo eso, igual continúa robando gallinas, DOCTOR?

– A veces… usted sabe cómo es esto…

– No, la verdad, Excelencia, es que no lo sé. Por favor explíqueme…

– Es que en todas esas actividades mías no siento la sensación de peligro, de estar haciendo una cosa prohibida, de la inminencia del castigo. Solo robando gallinas yo me siento realmente un ladrón, y eso es realmente excitante. Como ahora. Fui detenido!! Finalmente voy a la cárcel !!! Es una experiencia nueva.

– Pero… ¿Cómo dice eso, Excelencia?. .. de ninguna manera… usted no va preso !!!

– ¡Pero si me agarraron infraganti, saltando la cerca del gallinero !!!

– Sí… sí… pero eso es algo primario.

Además… con esos antecedentes…. Usted ya debería estar en el CONGRESO !!!!!

(Colaboración del historiador musical Jaime Rico Salazar)

Una corbata en desierto

Desesperado por escapar de la policía, un criminal se adentra en el desierto llevando consigo una muy pequeña cantidad de agua. Al poco tiempo, el agua se le acaba y el criminal se encuentra arrastrándose de cansancio bajo el sol y el calor del desierto.

Cuando ya estaba cerca de perder la cabeza, el criminal parece avistar algo a la distancia. Esperando encontrar agua, comienza a correr hacia lo que cree que es un oasis. Al llegar, lo único que encontró fue un pequeño anciano con puesto lleno de corbatas.

“¿Tienes agua?” preguntó el criminal.

“Ya terminé mi agua, pero… ¿Te gustaría comprar una corbata? Solo cuestan $5” respondió el anciano.

El criminal frustrado le responde: “¡Idiota! ¿Crees que necesito una corbata? Te mataría aquí mismo, pero primero tengo que encontrar agua.”

“No hay necesidad de amenazar” respondió el vendedor de corbatas, y continuó “Aunque no quieras comprar mis corbatas, y me tratas de mala manera, te ayudaré. Si continuas caminando por esa duna unos 6 km, encontrarás un restaurante con muy buena comida y toda el agua helada que quieras ¡Buena suerte!”

Enojado e irritado, el criminal se dirige hacia la duna. Horas más tarde, el anciano lo ve arrastrándose por las dunas hacia su dirección. Cuando llega al lugar donde estaba el anciano, ya casi sin aliento, el criminal se recuesta de espaldas al piso.

“¿Todo bien?”, le preguntó el vendedor de corbatas.

“No me dejaron entrar sin corbata.”

(Aporte del escritor Orlando Ramírez Casas).

Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on FacebookPrint this page