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EL CAMPANARIO: La cita Trump-Peña Nieto

Por Evelio Giraldo Ospina

El presidente Peña Nieto de México y el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. Foto elpaís.com.es

 

LA REUNION DE DOS POLITICOS DESESPERADOS

Se reúnen este miércoles privadamente en algún lugar de sus respectivos países dos políticos bien desesperados por las circunstancias que los rodean: el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, y el presidente de Méjico, Enrique Peña Nieto.

La inopinada invitación al diálogo –hecha por Peña– levantó una oleada de indignación entre el pueblo mejicano al que el mechi-mono gringo ha humillado y pisoteado como ha querido y amenazado con construir un muro de dos mil kilómetros de longitud para que no sigan ingresando ilegalmente a territorio estadounidense.

Para muchos aztecas, con esta burrada, su presidente demuestra que se descalza para pensar con los pies y debe tener por asesores o consejeros a unos verdaderos enemigos que lo ayudan a meter la pata. En las mismas anda, en su errática campaña presidencial, el aspirante a la sucesión del morocho Barak Obama.

En medio del duelo por la muerte repentina del famoso cantante y compositor Juan Gabriel y cuando aún no se apagan los ecos del vergonzoso escándalo del plagio en que incurrió hace 25 años el actual presidente para licenciarse como abogado, el filipichín cree, seguramente, que con este encuentro convencerá a Trump para que recapacite y le declare su amor al Méjico lindo y querido que ha maltratado, tratando a sus ciudadanos de criminales, narcos, degenerados y malnacidos.

Unas horas antes de la malhadada invitación de Peña (el del DESPEÑADERO) al gringo Donald, que no duerme pensando en la señora Clinton, su Universidad expidió una declaración oficial confirmando plenamente que don Enrique incurrió en plagio, en su tesis de grado. ¡Qué bochorno!

De este mandarín comentan sus compatriotas que cada vez que da un paso, pisa un charco, a propósito de otros episodios tan penosos como la faraónica ‘Casa Blanca’ que consiguió en el sector residencial más encopetado de la capital mejicana, mediante “generosas mordidas” de contratistas del Estado. Y una más: los impuestos de su apartamento de veraneo, en Miami, los pagan en dólares unos potentados mejicanos muy amigos suyos. Y qué decir del dilatado drama del secuestro de los 43 normalistas del Estado de Guerrero cuyo paradero es un verdadero misterio y que ha tratado de maquillar, sin lograrlo, de distintas maneras. Pobre Méjico con este presidente de quinta categoría que en su campaña política, hace cuatro años, se escondía en los baños de las universidades, cuando los estudiantes lo ponían contra la pared, en foros abiertos que era incapaz de sostener cara a cara.

Son mujeres de armas tomar los “adorados tormentos” de los dos políticos que se reúnen este miércoles para ver cómo se ayudan mutuamente a salir de sus berenjenales: la piedra en el zapato de Peña Nieto es la periodista Carmen Aristegui, de CNN en español, y la causa de los desvelos de Trump es Hilary Clinton. ¡A ambos les llegaron las mujeres!

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