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El Campanario – Febrero 17

Por Tomás Nieto

Foto La Patria

El Papa no le puso falla al Cardenal Pimiento

La prensa romana informó con generosidad sobre la única novedad que hubo el pasado fin de semana durante la consagración de la nueva camada cardenalicia.

Por motivos de salud, el arzobispo emérito de Manizales,  monseñor José de Jesús Pimiento, no estuvo en el consistorio que lo proclamó cardenal. Sin embargo, a partir del sábado entró a formar parte del Colegio Cardenalicio.

El propio Papa Francisco anunció que el consistorio para el cardenal Pimiento será el próximo 28 de febrero, en Bogotá, en una misa solemne que se celebrará en la Catedral primada, presidida por el cardenal Rubén Salazar. Allí recibirá la birreta y el anillo que identifican a los purpurados.

 

El registro de la novedad cardenalicia

La revista Ecclesia informó así: El cardenal José de Jesús Pimiento (nacido el 18 de febrero de  1919, en Zapatoca, Santander) no asistió por razones de salud al Consistorio en el cual otros 19 prelados recibieron el birrete púrpura de manos del Papa y entraron a formar parte del referido Colegio cardenalicio.

Monseñor Pimiento recibirá el capelo en Colombia el 28 de febrero, aunque es cardenal efectivo desde el sábado 14 de febrero.  A sus 95 años y por su delicado estado de salud, el arzobispo Pimiento decidió suspender su viaje a Roma. Él no estuvo presente en la Basílica de San Pedro, el sábado, durante el Consistorio en el cual otros 19 prelados recibieron  el birrete púrpura de manos del Papa y entraron a formar parte del Colegio Cardenalicio.

 

La sorpresa de su vida

A monseñor  Pimiento (quien cumplirá 96 años este  miércoles)  la dignidad de “príncipe de la Iglesia” le llegó por sorpresa. Hace ya nueve años que se encuentra retirado de la vida pastoral activa. Reside  actualmente en el Foyer de Charité San Pablo, entre Bucaramanga y Piedecuesta.

Él es una “leyenda viviente” de la historia de la Iglesia latinoamericana en los últimos 50 años. Es uno de los poquísimos “sobrevivientes” del Concilio Vaticano II, asamblea en la cual asistió como “padre conciliar”. Además tomó parte en las conferencias del episcopado latinoamericano (Celam) de Medellín en 1968, de Puebla en 1979 y de Santo Domingo en 1992.

 

Su paso por Manizales

A lo largo de 19 años, entre 1975 y 1996, guió la arquidiócesis de Manizales, jurisdicción eclesiástica de la que es arzobispo emérito.

“Por limitaciones de salud, tuve que solicitar facultad para que la investidura se cumpla en Colombia y será, Dios mediante, el 28 del mes en curso. Siento no haber podido acudir a la cita de Roma”, indicó él mismo en comunicación electrónica con el Vatican Insider.

No obstante la ceremonia en suelo colombiano, en realidad Pimiento se convertió en cardenal el sábado por la mañana, cuando el pontífice proclamó su nombre durante el Consistorio.

 

Un antecedente semejante 

Ya existe un antecedente similar cercano. En febrero de 2014 el arzobispo Loris Capovilla, entonces de 98 años, no viajó a Roma para participar en el primer Consistorio cardenalicio del Papa Francisco, que tuvo lugar el día 22 de ese año.

En el pasado otros cardenales se vieron obligados a no asistir a la ceremonia de su investidura en San Pedro por diversos motivos, como Alberto Bovone, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que en 1998 recibió el birrete de manos del entonces secretario de Estado, Angelo Sodano, en el Policlínico Gemelli, donde estaba internado por una grave enfermedad que poco tiempo después le causó la muerte.

 

El palmarés del Cardenal

Apenas a los 36 años, Pío XII lo designó obispo auxiliar de pasto el 14 de junio de 1955. El último día de 1959, el Papa Juan XXIII lo eligió como obispo residencial de Montería y poco más de cuatro años después fue trasladado como pastor de la diócesis de Garzón-Neiva (Huila). Entre 1962 y 1965 participó en el Concilio.

En su país es recordado como un hombre de carácter firme, buen humor, inteligente y disciplinado. Se desempeñó como presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia por dos periodos, entre 1972 y 1978. Asistió como delegado de su país para varias asambleas del Sínodo de los Obispos y fue asesor del nuncio apostólico para los diálogos previos con los representantes del Gobierno colombiano para la reforma del Concordato en 1972 y 1973.

 

 

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