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EL CAMPANARIO: El llamado de la Madre Tierra

(Recopilación de Eucario Bermúdez y Fernando Lozano)

La tierra llama Imagen teinteresa.es

La tierra te está llamando

Si te parece que te vas a ir de bruces cuando te bajas de una camioneta. Si te mareas cuando te subes a un ascensor. Si te atonta dar una voltereta bailando pasodoble. Si miras para abajo desde un segundo piso y te da vértigo, es porque la tierra te está llamando.

Si no escuchas lo que oyes. Si no ves lo que estas mirando. Si no te sabe lo que estas comiendo. Si no percibes el aroma de una flor. Si te tocan y no sientes. Si respiras y no te entra el aire. Si no entiendes lo que te dicen y no te comprenden lo que tú dices es porque la tierra te está llamando.

Si te suena el celular y contestas con la billetera. Si le pides rebaja al embolador. Si guardas los balotos. Si no botas la ropa vieja. Si te miras al espejo y a veces no te reconoces. Si te cansas subiendo medio piso. Si te aburres estando de pie y te jarta estar sentado, es porque la tierra te está llamando.

Si lo que deberías tener blandito lo tienes duro y lo que deberías tener duro lo tienes blandito. Si repites dos veces los mismos chistes en una reunión. Si padeces del síndrome del crepúsculo y te vas de una finca antes de las seis para que no te coja la noche. Si no duermes más de cuatro horas y entras al baño una vez cada sesenta minutos, es porque la tierra te está llamando.
Si te apoyas en los brazos de los asientos para poder levantarte. Si estás prefiriendo orinar en cuclillas. Si la letra del periódico te parece chirringuitica y lees los clasificados con lupa. Si todo te cae mal y o se indigesta o te produce llenura o te alborota la pedorrera o te da hipo y/o eruptosis, no hay duda: la tierra te esta llamando.

Si preguntas quién es que te saludó. Si cuando te sientas en la cama no sabes si te estás acostando o te estás levantando. Si te bañas en compañía de una silla rimax. Si hasta la música ambiental te aturde y te quedaste en Marilyn Monroe, o en James Dean o en Alfredo Sadel, la tierra te está llamando.

Si cuando lees la sección donde aparecen los fallecidos del mes en la Revista Épocas te apesadumbra que conociste más de la mitad de los muertos. Si vas más a entierros que a bautizos. Si cada vez te invitan a menos ágapes. Si extrañas a Gloria Valencia de Castaño y te sabes cuántos magistrados inmoló el M-19 en el holocausto del Palacio de Justicia es porque la tierra te está llamando.

Si te das cuenta que has perdido estatura y no por la joroba. Si bajar unas escaleras te produce pánico. Si intercambias achaques y formulas médicas con tus amistades. Si ya no cantas ni menos encantas. Si se te olvidaron hasta los sonetos de Rubén Darío y confundes los nombres de tus nietos y a todas las domésticas les dices ‘Ñolandas’, es porque la tierra te está llamando.

Si crees que las redes sociales son para pescar. Si aseguras que el internet no sirve sino para perder el tiempo. Si juras que las mejores marcas son Westinghouse, Ford y General Electric y no dices licuadora sino Osterizer, carro automático sino patasola y conservas el tocadiscos Garrard, la tierra te está llamando.

Si te reenvían esta columna. Si crees que ya la habías leído antes y estas líneas no te producen ninguna gracia, no te equivoques: ¡La tierra te está llamando!

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